Si no eres un amante de los juegos indies basados en puzzles y construcción, o si te gustan los juegos sencillos, tal vez puedas saltarte este artículo. Pero si eres una de esas personas que disfrutan construyendo máquinas, que ha estudiado (o querido estudiar) ingeniería industrial y que se maravilla contemplando las cadenas de montaje… necesitas Infinifactory. Especialmente ahora, que acaba de abandonar el Early Access de Steam y ha liberado su versión 1.0, completamente libre de bugs y llena de infernales puzzles para hacernos la vida más complicada, por también más interesante.

Los creadores de Infinifactory (Zachtronics) lo definen como "un Spacechem en 3D". El problema de esta definición es que sólo los muy frikis de los videojuegos de puzzles indies sabrán siquiera que existe Spacechem, así que tal vez no sea una definición muy descriptiva. La comparación más evidente que podría hacerse es con Minecraft, especialmente con algunos de los mods "industriales" instalados, como por ejemplo BuildCraft o IndustrialCraft. De hecho, Zachtronics son los creadores de Infiniminer, el videojuego en el que Notch se inspiró para crear Minecraft. Las opciones en Infinifactory son más limitada, desde luego, pero es que no estamos ante un sandbox, sino ante un juego de puzzles de dificultad, por cierto, bastante elevada.

La base jugable de Infinifactory no podría ser más sencilla: debemos crear una cadena de montaje que, dados ciertos productos ("entradas") de como resultado el objeto que deseamos a la salida, correctamente ensamblado. Por supuesto no basta con que la máquina que construyamos funcione una sola vez, sino que tiene que ser eterna (aunque tras 10 objetos de cada tipo correctamente fabricados se da el puzzle por resuelto), o de lo contrario nuestros amos aliens estarán muy insatisfechos.

No es precisamente un planteamiento original. De hecho, es tan viejo como las propias cadenas de montaje, y muy similar a casi cualquier juego de creación de algoritmos que hayamos visto. Y es que, a fin de cuentas, ¿qué es una cadena de montaje sino un algoritmo físico? Sin embargo, Infinifactory no es un juego del montón, ni muchísimo menos. ¿Pero qué lo hace tan especial? Por una parte, un sentido del humor bastante particular y al que no estamos muy acostumbrados en los juegos de puzzles (recuerda, de hecho, bastante al primer Portal en este aspecto). Por otra, tiene unos gráficos sencillos pero la mar de resultones y que cumplen muy bien su cometido, otra cosa a la que tristemente no estamos muy acostumbrados en los videojuegos de puzzles.

Por último, está su curva de dificultad, muy bien ajustada gracias al feedback de los usuarios durante su etapa en Early Access. Una vez pasados los primeros puzzles de "toma de contacto", aprenderemos a tomarnos cada nivel en serio y a planear bien dónde debe ir cada cosa antes de lanzarnos a construir. O podemos ponernos a construir a lo loco, claro está, y ver a dónde nos lleva. Probablemente al fracaso, pero qué demonios, es divertido.

El tema de la construcción también es un acierto: está a medio camino entre Minecraft y Space Engineers, mucho más potente que la del primero pero también mucho más sencilla que la del segundo. Podemos colocar y borrar filas de bloques tan largas como queramos sólo con arrastrar el ratón, rotar las piezas (siempre sobre el plano) e incluso existe una herramienta de selección de áreas. Uno no puede evitar preguntarse si un Minecraft con las pequeñas mejoras de construcción (y, desde luego, con su optimización gráfica) de Infinifactory no sería uno de los mejores juegos jamás creados.

Una de las principales pegas que suelen encontrar los usuarios en los juegos de puzzles, aparte de su dificultad (que en realidad no es una pega, sino la piedra angular de este tipo de juegos) es que no son competitivos. Como decíamos el otro día cuando hablábamos de Batman: Arkham Knight, a día de hoy prácticamente todos los juegos deben contar con multijugador y permitirnos "ganarle a alguien", o de lo contrario no llegarán al gran público. Parece ser que casi nadie está interesado en medirse contra sí mismo. Si es vuestro caso, tenemos una mala noticia: en efecto, Infinifactory es un juego para un sólo jugador.

La buena noticia es que sí que tiene una componente social importante. Por una parte, cada vez que resolvamos un puzzle analizará nuestro rendimiento, nos asignará una puntuación en función de él, y lo comparará con el de nuestros amigos que también hayan adquirido el juego en Steam. No es mucho, pero sí suficiente para crear verdaderos "piques" entre amigos: no basta sólo con encontrar una solución al problema, sino que además tiene que ser una solución mejor que la de los demás. En caso de que no estemos interesados en competir, estas puntuaciones pueden servirnos para superarnos a nosotros mismos, logrando una cadena de montaje más eficiente. Entiéndase como eficiente que construya más rápido y que utilice menos piezas para ello.

Aunque sin duda la característica social más interesante de Infinifactory es la posibilidad de crear nuestros propios puzzles in-game y compartirlos con la comunidad, así como descargar puzzles creados por otros y competir contra otros jugadores a la hora de encontrar una solución óptima. Gracias a su integración con Steam Workshop, Infinifactory hace honor a su nombre y se convierte en un juego virtualmente infinito, como lo es por ejemplo Portal 2, para el que la comunidad de usuarios sigue creando puzzles a un ritmo mucho mayor del que podríamos resolverlos.

En general, podríamos considerar que se trata de un juego muy bueno en lo que hace, pero precisamente por ello, también limitado: aunque iremos visitando nuevos escenarios, obtendremos nuevos bloques para crear nuestras máquinas y encontraremos frecuentemente cadáveres con grabaciones que le darán un poco de contexto argumental a toda la historia, al final nuestro cometido será siempre conseguir una cadena de montaje lo más eficiente posible y sacar las piezas que nuestros amos alien nos han pedido sin malgastar recursos ni tiempo. Esto hace que no sea un juego apto para todo el mundo: no hay enemigos que abatir ni acción de ningún tipo, sino mucho que planificar y reflexionar.

Pero como decíamos, si tenéis alma de ingeniero o sois de esas personas que se tragan de principio a fin los documentales de "cómo se hace X objeto cotidiano", vais a disfrutar como niños con Infinifactory. Palabra de ingeniero.

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