Por si os lo preguntáis, sigo tan contento con mi iPhone 6 Plus como el primer día. No es un dispositivo recomendable sin excepción, pues no todos aprovecharán esas 5,5 pulgadas o encontrarán cómodas sus dimensiones, pero a un servidor le ha hecho la vida más fácil.

Reconozco, no obstante, la disyuntiva para con mi iPad Mini Retina. Casi de forma inconsciente, me veo renegándolo en situaciones de las que antes participaba sin excepción, como al sentarme frente al televisor. La diferencia de pulgadas entre mis dispositivos de cabecera se ha reducido y empiezo a plantearme adquirir una tableta mayor. 

Casualidades de la vida, Apple me propuso la cesión de su buque insignia en el segmento: el flamante iPad Air 2. Tras treinta días de uso intensivo, tanto a nivel personal como profesional, puedo afirmar que el tamaño marca la diferencia.

Delgadez extrema

La seña de identidad, el motivo por el que Apple añadió la coletilla "Air" a su nueva gama de tabletas electrónicas, queda patente al sostenerla por primera vez. Atrás quedaron los días en que sostener una tablet por tiempo prolongado resultaba molesto, lo que explica una reducción admirable de peso (de 469 gramos a 437 gramos en el modelo WiFi) y grosor (0,75 centímetros a 0,61 centímetros). Las dimensiones del iPad Air original se mantienen. 

El cambio de diseño más significativo es la inclusión del sensor Touch ID, cuya eficacia sigue sorprendiendo. Los altavoces se amoldan a lo visto en sendos Phone 6 y iPhone 6 Plus, lo que a mi parecer otorga mayor distinción al dispositivo. Craso error, no obstante, la supresión del silenciador otrora sito junto a los botones de volumen. Lo he echado en falta más de una vez ante llamadas o notificaciones inoportunas… todo es cuestión de acostumbrarse a los nuevos procedimientos.

Una pantalla con menos reflejos

Pocos cambios, aunque no por ello menos importantes, en cuanto al panel de 9,7 pulgadas. Se mantiene la resolución de 2.048 por 1.536 a 264 píxeles por pulgada y la retroiluminación LED con tecnología IPS, si bien la laminación integral de la pantalla (supresión de la capa de aire entre el cristal y el panel que "trae las imágenes a la punta de los dedos") consigue un colorido y nitidez envidiables. 

Lo que más me ha sorprendido ha sido la ganancia en ángulo de visión y el buen hacer de la nueva película antirreflectante. Cuesta verse reflejado en interiores y la visibilidad a plena luz del día ha mejorado sensiblemente.

Fotografía de calidad en una tablet… por fin

La nula evolución de la cámara frontal (a la que más he recurrido estos días) decepciona. 1,2 megapíxeles resultan insuficientes para una buena toma de 'selfies', si bien el vídeo 720p para videollamadas cumple sobradamente su función.

Las albricias del iPad Air 2 residen más bien en la óptica trasera, que por fin asciende hasta los 8 megapíxeles e integra muchas de las prestaciones aplaudidas en smartphones de gama alta (apertura ƒ/2,4, iluminación posterior, lente de cinco elementos, filtro de infrarrojos híbrido…). Se suman el modo ráfaga y la grabación de vídeo a cámara lenta, aunque no así el estabilizador óptico del iPhone 6 Plus, lo que hubiese supuesto la guinda. El resultado podéis apreciarlo en las fotografías de este apartado: tomas que hacen justicia salvo en situaciones de iluminación precaria, donde el ruido ha de ser compensado.

Aún con todo y en honor a la verdad, sigue resultándome extraño el sacar fotos tablet en ristre.

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Potencia bruta para jugar

Esto es VaDeJuegos y por ello andabámos como locos por forzar al portentoso procesador A8X del iPad Air 2, con arquitectura de 64 bits y coprocesador de movimiento M8 (poco aprovechado). La equivalencia nos habla tres núcleos a 1,5 GHz y 2 GB de memoria RAM.

Toda esa potencia casa a la perfección con la nueva tecnología Metal, pensada para que CPU y GPU multipliquen su rendimiento al trabajar juntas. Mi primera opción fue Zen Garden, demostración técnica bajo Unreal Engine 4 con la que Epic Games vuelve a posicionarse a la vanguardia del desarrollo para dispositivos móviles. Texturas fotorrealistas y un consdierable número de elementos en pantalla, desplazándose con fluidez, acercan más que nunca el momento en que consolas de sobremesa y tabletas electrónicas equiparen su desempeño gráfico.

Las consolas portátiles, en su propia liga, quedan claramente distanciadas de lo que hemos podido jugar en títulos optimizados como Modern Combat 5: Blackout, Asphalt 8: Airbone, Defenders o Pirates. Minucias en comparación a lo que está por venir, compatible con motores de primer nivel como Cry Engine 4 o Frostbite Engine 3. El mejor ejemplo actual es Vain Glory, un MOBA que además de impresionar técnicamente, obsequia con una profundidad de juego impensable bajo una interfaz táctil.

Está claro que este iPad Air 2 promete más que ofrece en estos momentos, pero sus promesas son creíbles y no tardarán mucho en cumplirse.

El dispositivo de los mil usos

Apple se ha cansado de repetir que sus productos son algo más que especificaciones técnicas, que realmente importa cuánto podemos hacer con ellos. La tienda de aplicaciones de los de Cupertino encierra aplicaciones para aburrir, las más interesantes aquellas que parecen concebidas para exprimir bondades como las de este iPad Air 2.

En el último mes me ha salvado la vida con la ejecución de presentaciones improvisadas en Keynote, al tener que corregir notas de prensa en Pages vía iCloud Drive e incluso editar fotografías para su inmediata publicación en el gestor de esta misma web. A fin de cuentas, cuando no disponía de mi MacBook Pro. Aplicaciones como Pixelmator, Replay, Lightroom, Transmit…. redefinen el trabajo en movilidad.

Luego están las horas invertidas en delicias visuales como Monument Valley, que casi hace llorar en 9,7 pulgadas y gracias a unos altavoces que han ganado en intensidad. Hasta el punto que Spotify se ha ejecutado más veces estos días en el iPad Air 2 que en mi ordenador personal. 

¿Lo mejor de todo? La tableta prodigiosa de Apple, la que año tras año mejora lo inmejorable, se mantuvo más de 10 horas al pie del cañón. Parece que sí, que el iPad mini se me ha quedado (incoherentemente) pequeño.

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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