Les voy a pedir un favor: olvídense de todo lo que creen saber. Abran su mente y desechen viejos conceptos. ¿Qué es un ordenador? ¿Qué es un tablet? ¿Un tablet es un ordenador? ¿Qué es un iPad Pro? ¿Qué es un dispositivo Surface? Sistemas de escritorio, sistemas móviles… procesamiento móvil, procesamiento de gama desktopMuchos dicen que un iPad nunca servirá para trabajo profesional pero usamos ordenadores de menor potencia para trabajo profesional. ¿Qué hace que algo sea llamado para uso profesional? ¿Un puntero o ratón? ¿La presencia de apps claves de productividad de escritorio? ¿Qué es una app de escritorio? ¿Qué es una app móvil? ¿Si toco una app de escritorio de forma táctil deja de serlo? ¿Si lo hago en una Surface, no, pero en un iPad Pro, sí?

Érase una vez un mundo donde los smartphones (los teléfonos inteligentes) eran “no muy inteligentes”. Eran versiones en miniatura de nuestros ordenadores, con sistemas poco intuitivos y que eran extremadamente difíciles de manejar por gente no experta. Y por supuesto, con versiones adaptadas y menores del software que teníamos en nuestro ordenador.

apple-ipadpro-9-7-8Esto sucedía hace apenas 10 años, hasta que una compañía (de la mano de un importante señor) revolucionó el mercado para siempre presentando al mundo el iPhone. El iPhone no hacía nada que no hicieran el resto de dispositivos que había en el mercado, simplemente lo hacía mejor… más simple, más fácil, más intuitivo. Era la fórmula que rompía la barrera que separaba a la persona con conocimientos en tecnología de la que no los tenía. La disrupción que comenzó una revolución: el hecho que no necesitáramos un ordenador (con su completo sistema operativo) para usar Internet. Para democratizar el acceso a la red de redes y a la tecnología.

2008 fue el comienzo de la verdadera revolución (un año después de la llegada del iPhone) pues fue cuando el sistema operativo del iPhone comenzó a poder hacer mucho más gracias a la App Store y los desarrollos de terceros. Pocos meses antes que Google lanzará su primera versión de Android y la tienda Google Play. Y esto se volvió a revolucionar el día que Apple sacó el iPad. No fue la primera tablet de la historia, fue aquella que dijo cómo debían ser las tablets a partir de ese momento. Y como era un producto que no existía, lo único que podían hacer sus ventas era subir y subir.

Han pasado 7 años desde esa fecha, y el momento en que Apple supo qué era realmente un iPad fue cuando su sistema operativo permitió activarlo sin tener que conectarlo a un ordenador (algo que sí había que hacer en sus comienzos). Desde ese momento, el iPad se emancipó. Dejó la casa de papá Ordenador y se inventó a sí mismo como el dispositivo Post-PC que siempre debió ser.

Pero… ¿qué es eso de Post-PC? Es, como hemos dicho, la democratización del acceso a servicios en la red (web, redes sociales, apps…) y a la tecnología en sí, a través de algo que no es un ordenador (no es un PC, englobando en estos también al Mac) y en muchos casos, de una forma más cómoda o práctica. Es acceder a las posibilidades de la frontera tecnológica sin ser un experto ni tener conocimientos técnicos. Bienvenidos al mundo Post-PC donde niños, jóvenes, adultos y ancianos se manejan sin problema y sin conocimientos previos.

El descenso en ventas del iPad: consecuencia de haber vendido muchísimas unidades de un producto que no existía y no necesita de renovaciones periódicas

Pero si el iPad es un dispositivo Post-PC, también ha heredado los problemas del mercado de aquel que quiere evolucionar (que no sustituir). Un PC de años sigue siendo suficiente para la mayoría, un iPad de años también. Los ciclos de renovación se amplían, las tablets duran una media de 3 a 5 años. ¿Hay algún motivo para cambiarlas o renovarlas? ¿Puedo hacer algo nuevo? Por ahora no mucho. Lo mismo que hacía con el iPad 2 o el Mini lo puedo hacer con el Pro. Mejor, más rápido, más cómodo… pero lo mismo. Como un ordenador. La percepción a la necesidad de la renovación se disipa. ¿Necesito un nuevo portátil si aquel que tengo de 5 años sigue funcionando estupendamente para el Office? No. Pues entonces no necesito renovar. Esa es la explicación a la curva descendente constante en ventas del iPad: la consecuencia de haber vendido muchísimas unidades de un producto que no existía en el mercado, cuyo ciclo de vida se demuestra largo y, por lo tanto, no requiere una renovación en cada nuevo modelo que aparece.

En ese momento entra en juego una herramienta de marketing muy poderosa que Apple domina: la obsolescencia inducida. La estrategia por la que una marca te induce en tu subconsciente que el dispositivo que tienes está obsoleto, está anticuado, ya no funciona igual y tú mismo decides que es el momento de cambiar. Pero claro, esta herramienta está limitada por la propia economía, obviamente. Y por mucho que Apple lo intente, no es tan eficiente como ellos quisieran. Por eso el iPad ahora es Pro y tiene un lápiz: hay que proyectar en el consumidor la percepción que ahora podemos hacer mucho más, cosas que antes no podíamos.

Y este iPad Pro es un cambio interesante, porque ahora tenemos modelos de iPad con capacidad de procesamiento y velocidad superiores a muchos portátiles del mercado (el 80% según Apple, es inferior en potencia a un iPad Pro y las cifras y mediciones les dan la razón). Tenemos un precio competitivo para estos muy por debajo de cualquier ordenador Mac. Ahora mismo, a nivel de rendimiento, un iPad Pro es más potente que el modelo base de un MacBook de 12” con procesador m3 y algo menos potente que el modelo con m5 (la última revisión con Skylake). Y es un 10% más rápido en operaciones de un solo núcleo que un actual MacBook Air Core i5 (aunque un 6% menos en operaciones de múltiples núcleos). No obstante, la barrera de la potencia se disipa y ahora ya no está tan claro (en rendimiento) que haya una verdadera diferencia entre un Mac (u otro PC) y un iPad.

iPadPro-SmartKeyboard-iWork-Splitview_PR-PRINTA finales de marzo, Apple presentará nuevos iPad y estos serán mejores, con más núcleos y, por consiguiente, más potentes que muchos de los propios portátiles de la propia compañía. ¿Qué significa esto? Significa que estamos a las puertas de una revolución: el momento en que se van a desdibujar completamente las líneas que diferencian un ordenador, una tableta o un smartphone. Tenemos que olvidarnos de todo lo que creemos saber. Reaprender. Olvidarnos de clasificaciones. A partir de ahora, comenzamos el camino hacia el dispositivo. Este puede ser uno con pantalla más grande, teclado y ratón… podría ser una pantalla portátil táctil y ligera o tal vez un smartphone potente con capacidad de conectar a una pantalla y un teclado más grande y que nos sirva de ordenador (ya hay smartphones que lo hacen y se rumorea que el próximo Galaxy S8 lo hará).

La convergencia de los sistemas está a la vuelta de la esquina. Microsoft ya la tiene (miren el modelo Surface), Apple va detrás, Google lo está gestando con ChromeOS y su capacidad de ejecutar apps Android. Es un camino que comenzamos a andar, que tiene aun recorrido… que todavía no está preparado pero se está en ello. El software será la convergencia. Da igual el sistema operativo que usemos: iOS, macOS, Windows, Windows Phone, Android, ChromeOS… no importa. Usaremos apps y datos. Apps que nos darán la misma funcionalidad en todos los dispositivos (adaptando su experiencia de uso a aquella de cada dispositivo) y datos que viajarán por la nube, siempre sincronizados, siempre a la última.

Y el iPad Pro es ese ordenador de futuro para Apple. Un iPad que comenzará a tener apps de las que podemos llamar “calidad escritorio” en breve. Esa línea que hemos dibujado todos estos años en que las versiones móviles de las apps son versiones menores y menos eficientes desaparecerá. A partir de ahora, las apps comenzarán a evolucionar con sistemas unificados de desarrollo y tendremos apps profesionales que nos proporcionarán la misma funcionalidad y capacidades, bien sea en un portátil, sobremesa o tableta. Ese es el futuro que ya se está gestando. Y ojo, el segundo paso será aquel donde la app no estará en nuestro dispositivo: lo estará en la nube, al igual que ahora podemos manejar Office o iWork desde la nube y usar la suite ofimática de Google en ChromeOS.

Chico, mediano o grande: ahora todo es un ordenador. O mejor dicho, un dispositivo

Estamos andando, es un camino que requiere aún pasos, pero está marcado. Sabemos cuál es el destino: la convergencia de los sistemas a través de su software. El iPad seguirá con iOS, el Mac con macOS, pero ambos ejecutarán las mismas apps. Al igual que la misma app se muestra diferente en un iPhone o un iPad, gracias a su diseño Universal, macOS pronto se sumará a esta ecuación. Andamos un camino… un camino donde solo haya funciones y donde la barrera que divide los dispositivos desaparezca, porque ahora todo: chico, mediano o grande, es un ordenador. Mejor dicho, es un dispositivo. Como se diría en inglés: un device.

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