Llegó el día. 26 de septiembre. Los nuevos smartphones de Apple salen a la venta en toda España para agotarse en cuestión de horas. En esta ocasión, sin embargo, las colas kilométricas se redujeron gracias al oportuno sistema de reservas implementado por los de Cupertino. Al estilo de los mercados británico o estadounidense, uno podía seleccionar modelo, capacidad y color del teléfono; consultar su disponibilidad en la Apple Store de turno y escoger la franja horaria de recogida más conveniente.

La medianoche del lunes 22 al martes 23 de septiembre, como si de una premonición se tratase, accedí al tienda en línea de Apple para descubrir con júbilo la apertura del proceso de reservas. Un par de minutos después recibía el mail que me convertiría en propietario de un flamante iPhone 6 Plus gris espacial de 16GB.

Curioso el azote al teléfono king size. Atrás, muy atrás, quedaron los tiempos en que Steve Jobs se mofaba del gigantismo presumido por la competencia. "3'5 pulgadas es el tamaño perfecto", aseguró el mismo directivo que jamás habría dado vía libre a una iPad de 7,9 pulgadas, pero los tiempos cambian y Apple también debe hacerlo. El hombre elegido para encumbrar tal evolución fue Tim Cook, quien no debe estar haciéndolo mal a tenor de los 10 millones de dispositivos vendidos en las primeras 24 horas de sendos iPhone 6.

No nos gusta que las compañías digan Diego donde dijeron digo, pero la realidad es que pocas pueden permitirse el lujo de la inmutabilidad. Soy de quienes piensan que Apple podría, pero aún así se arriesga contraviniendo sus preceptos. ¿Hubiese vendido convenientemente un iPhone 6 de 4 pulgadas? Pocos lo dudan. No porque los fieles de la manzana se crean parte de una secta elitista, como insiste cierto sector de Internet, sino por un valor de marca envidable. Adquirir un producto Apple está ligado a una experiencia de usuario y atención al cliente formidables, por no hablar del inexplicable prestigio social que conlleva portar una fruta mordida en los bolsillos.

Polémicas a un lado, con el iPhone 6 Plus los de Cupertino ratifican aquello de no entrar en una categoría de producto hasta estar seguros de ofrecer un dispositivo excelente. Los analistas coinciden en que la pantalla y cámara del modelo son las mejores implementadas en cualquier smartphone, pero más que una review al uso, me dispongo a contaros mis sensaciones tras las primeras 65 horas con el terminal. Al fin y al cabo ya repasamos sus características y las comparamos con las de la competencia.

Sí, esto es un phablet

Debe entenderse que el iPhone 6 Plus se enmarca en el segmento phablet: dispositivos a medio camino entre el teléfono inteligente y la tableta electrónica. Apple nunca prometió que podríamos usarlo con una sola mano y nadie debería abordarlo con tales pretensiones. Es cuestión de sentido común: necesitarás ambas manos para moverte con solvencia por un panel de 5,5 pulgadas, por eso no entiendo las críticas al respecto. 

¿Es el iPhone 6 Plus demasiado grande para mí? Difícil de responder. El tamaño de tus manos resulta determinante. Las mías son bastante grandes, por lo que el teléfono encaja de forma natural en mi palma e incluso puedo realizar ciertas tareas sirviéndome únicamente del pulgar: desplazarme por mi timeline, contestar brevemente algún mensaje e incluso tomar fotografías. En cualquier caso, agarrar el teléfono con una sola mano conlleva una pérdida de estabilidad dado su diseño alargado. Mejor sujetarlo con ambas para evitar riesgos innecesarios. Se agradece en este sentido el poder registrar hasta 5 huellas dactilares para desbloquear el teléfono.

Lo mejor llega cuando uno dispone el iPhone 6 Plus en horizontal y descubre el espacio adicional en aplicaciones como el gestor de correo o el calendario. Por no hablar de ver películas o navegar a pantalla completa con una resolución 1080p y una nitidez de infarto. Y si como yo, soléis trabajar en cualquier parte, agradeceréis moveros con soltura por vuestro editor web cuando detectéis alguna errata o irrumpa un tema de rabiosa actualidad que redactar a la de ya.

Bendgate, ¿qué hay de cierto?

Una vez fuera de su caja sorprende lo ligero y delgado que es. Quizás en exceso para el gusto de la mayoría, aunque no puede negarse su estética preciosista. El cristal que recube la pantalla ofrece un tacto agradable y una curvatura elegante, especialmente en el modelo gris espacial. Las bandas posteriores (recubren sendas antenas) no llaman demasiado la atención, mientras botones y conectores se rematan quirúrgicamente . Ya sea a simple vista o en nuestras manos, el teléfono transmite sensaciones de consistencia y vanguardia. 

Siempre previsor, adquirí una funda de sicliona oficial (en color rojo) que parece fundirse con el cuerpo del terminal. Su tacto es resistente, aunque guardaros mucho de bolsillos polvorientos, pues las partículas se adhieren con facilidad. La funda de piel parece menos aconsejable, pues se deterioran en poco tiempo.

Nótese en cualquier caso que hablamos de bolsillos. El iPhone 6 Plus cabe sin problemas en el bolsillo vaquero estándar, profundo y holgado. Podéis embutir el teléfono si lo queréis, pero no parece lo más aconsejable. "Porque se dobla", diréis algunos aún con el vídeo de Unbox Therapy en la memoria, pero nada más lejos de la realidad. El conocido como bendgate no supone la hecatombre espoleada por los medios. Con 10 millones de teléfonos vendidos y apenas una veintena de fotografías en Internet, la lógica dicta pensar en una veintena de propietarios descuidados… a los que Apple ha ofrecido sustitución.

Para terminar de callar bocas, los de Cupertino publicaron un vídeo con las pertinentes pruebas de resistencia, apoyado por comparativas independientes. De estas últimas colegimos que para doblar un iPhone 6 o iPhone 6 Plus se necesitan entre 40 y 45 kilos de peso, por encima del HTC One M8. El aluminio, como era de esperar, se comporta peor que el plástico. En cualquier caso vuestro teléfono no va a doblarse con el simple hecho de meterlo en el bolsillo y flexionar las piernas para subir una escalera. Otra cuestión es que os resulte más o menos cómodo estar sentados con el iPhone 6 Plus en los pantalones.

¿Mi experiencia? Desde el principio tuve claro que pondría a prueba el smartphone durante los primeros días, más que nada por asegurarme de que los 799 euros no habían sido invertidos en vano. Este fin de semana lo he pasado de mudanza, moviendo cajas, flexionando las piernas para agacharme o subir y bajar escaleras… todo ello con el iPhone 6 Plus en el bolsillo delantero. No se ha producido cambio morfológico alguno. Mi consejo es que compréis una funda (como haríais con cualquier otro modelo) y uséis este 6 Plus pensando en vuestra comodidad, no en la integridad del teléfono. Lo contrario sería absurdo.

iOS 8 a media cocción

Lo cierto es que mi experiencia con iOS 8 acumula ya varias semanas, iPad mini mediante. En resumidas cuentas es una actualización más útil que aparente, pues no es fácil detectar sus novedades a simple vista. Os invito a repasarlas en nuestra enumeración

En lo que al iPhone 6 y al iPnone 6 Plus respecta, aún pasarán unas semanas hasta que varias aplicaciones se adapten a las nuevas resoluciones. Whatsapp o Facebook se muestran con un discreto zoom que no agradará a todos, consecuencia de ser un early adopter. Handoff, la funcionalidad que permite continuar tareas al instante entre iPhone y iPad (o viceversa), tampoco parece muy católica. Veremos si la cosa mejora con el lanzamiento de Mac OS X Yosemite en octubre. 

No he tenido quejas, eso sí, de rendimiento. El procesador A8 es una auténtica bestia parda, como demuestra la demostración técnica de Unreal Engine 4 disponible en el Apple Store. Para vosotros o vuestros allegados, gracias a la posibilidad de compartir localicalización, álbumes y compras en "Familia". No olvidemos tampoco del coprocesador M8 y la aplicación "Salud", que estos días ha contabilizado un promedio de 8.300 pasos dados, 6 kilómetros recorridos y 4 pisos subidos. Deseando estoy de que Fitbit (entre otras compañías de monitorización) abrace la compatibilidad.

Batería y cámara

No sé qué me ha sorprendido más del iPhone 6 Plus. Jamás soñé llegar a casa con un 57% de batería tras un día de uso continuado. Ya se sabe que cuando uno estrena gadget no puede dejar de toquetearlo, pese a lo cual pasaron entre 11 y 12 horas hasta que apareció el icono de descarga. No quiero ni pensar qué pasará cuando, perdida la novedad, mi tiempo de uso vuelva a los valores normales.

Sobre la óptica, qué decir. El estabilizador óptico y sistema de enforque automático funcionan a las mil maravillas. No importa lo mucho que os tiemble el puslo: vuestra foto nunca se guardará movida o desenfocada. Capturar imágenes en situaciones de baja iluminación es otra gozada: los nuevos iPhone reducen el ruido a mínimos. La guinda del pastel la ponen las fotos panorámicas hasta 43 megapíxeles y los vídeos slow motion a 240 frames por segundo. Subiré alguno de mi gato abalanzándose sobre su pelota favorita en cuanto tenga ocasión…

Conclusión

iPhone 6 Plus es un teléfono para gente que piensa a lo grande. Sus 5,5 pulgadas no son aptas para manos pequeñas, pero suplen una carencia que muchos incondicionales de Apple llevábamos años padeciendo. El nuevo smartphone me permite atender urgencias profesionales (cómodamente) en cualquier parte, también por una autonomía impresionante. Su deslumbrante pantalla, diseño preciosista, capacidad de procesamiento y excelsa toma fotográfica (la cantidad de megapíxeles ya no significa nada) son otros puntos fuertes. Haced como yo y disfrutad sin preocupaciones de un teléfono pensado para durar, resistente incluso ante el envite del sensacionalismo mediático.

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Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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