“Lo mejor que le ha pasado al iPhone, desde el iPhone“. Fue el eslogan con que Apple introdujo su iPhone 4, aunque también hubiese servido para con el último modelo. Hacía años que una Keynote no despertaba tanta expectación, pues el primer teléfono sin marcos de la manzana mordida sentaría todo un precedente. A esto se sumaba la inauguración del Steve Jobs Theatre, dentro del gigantesco complejo en que los de Cupertino definirán los gadgets más vanguardistas de su historia.

Como siempre ocurre en estos casos, la decepción es proporcional al entusiasmo, sin que ayudara la filtración de prácticamente todos los productos y funcionalidades proyectadas. Cook haría bien en revisar sus políticas de confidencialidad, porque hace tiempo que los “one more thing” dejaron de ser la gran sorpresa de la presentación. De hecho, la audiencia que minutos atrás paseaba eufórica por Apple Park, abrazó un silencio incómodo conforme se sucedían los anuncios.

Apple Watch Series 3 fue el primero. Tras meses rumoreándose un cambio radical de diseño (presumiblemente circular), el nuevo modelo mantiene las formas de sus predecesores. Salvo por una marca roja en la corona digital, indicativo de la compatibilidad con redes móviles. La independencia del reloj inteligente desplegará todo su potencial, no cabe duda, pero será algo que tardaremos en comprobar a este lado del charco. La inclusión de una SIM virtual obliga a negociar con unas operadoras siempre indispuestas a ceder terreno, lo que nos deja el altímetro como única adición destacable. No es de extrañar que la Series 2 haya desaparecido de la ecuación.

Luego tocó el turno del Apple TV 4K. Chocó que Apple nos explicase las bondades de la resolución UHD y el efecto de Alto Rango Dinámico, cuando dichos paneles llevan ya un tiempo en el mercado. De hecho, la cuarta generación del Apple TV fue acogida con frialdad por anclarse en los 1080p, mientras la competencia disponía set-top-boxes más capaces. Para bien o para mal, nadie marca el ritmo de la multinacional californiana.

Más allá de la compatibilidad con HDR 10 y Dolby Vision (con la inevitable mejora de procesamiento), la caja negra preserva diseño y Siri Remote, sin la respuesta háptica que aseguraron varias fuentes. Tuvo que venir Thatgamecompany a poner algo de color, aunque un auditorio poco entendido en temas de gaming no supo valorar lo nuevo de los creadores de Flower o Journey: “Sky“. Sea como fuere, hace tiempo que Apple incumplió su promesa de convertir al Apple TV en una suerte de consola doméstica, quedando relegado a estas pinceladas lúdicas. Si tenemos en cuenta que las plataformas de streaming ya están presentes en la mayoría de televisores 4K HDR, la utilidad del gadget se relativiza, máxime cuando su principal atractivo (la aplicación “TV”) sigue ajeno a nuestro mercado.

Los primeros gritos de entusiasmo llegaron cuando Cook abrió el bloque sobre el iPhone, prometiendo noticias revolucionarias. Falsa alarma. Por primera vez en su trayectoria, Apple abandona la serie “s” y salta de numerador, sin duda para equipararse con su más directo competidor (Samsung). Esto en cuanto a nomenclatura, porque los iPhone 8 y 8 Plus obedecen a una revisión raquítica. El retorno al cristal en la parte trasera y la compatibilidad con carga inalámbrica resultan las únicas características de peso, pues ni el chip “biónico” A11 ni las mejoras de óptica supondrán demasiado para el usuario medio. De hecho, la no inclusión de doble cámara en el modelo de 4,7 pulgadas se antoja una oportunidad perdida para convencer a quienes no se atreven con un panel superior.

-Si quieren un teléfono contenido y con doble cámara, que opten por el iPhone X -pensarán los mandamases de Apple, sin reparar en que su precio de lanzamiento lo convierte en un producto exclusivo. Otra muestra de que el iPhone 8 sabe a iPhone 7s (habrá quien diga 6ss tras cuatro años de continuismo) fueron los minutos dedicados a su presentación, escueta como nunca ha correspondido a un nuevo modelo propiamente dicho. Justo reconocer en cualquier caso que su acabado enamora al tacto, motivo por el que lo copia el iPhone décimo aniversario.

Así llegamos al “one more thing“, cuando muchos espectadores temían por un vídeo a modo de teaser, rematado por un escueto “2018”. Los últimos titulares apuntaban a un severo retraso en la producción del iPhone X y, de hecho, el dispositivo pospondrá su lanzamiento para incrementar la tirada inicial, pero tan sólo mes y medio. Será el 3 de noviembre cuando se ponga a la venta de forma oficial, si es que las reservas de la semana anterior no agotan stock. Hablamos del iPhone con mayor precio base (1.159 euros), pero quienes lo han probado aseguran que nos merecerá la pena. Es, en efecto, lo más grande que le haya ocurrido al iPhone, por una pantalla OLED de 5,8 pulgadas que ocupa todo el frontal. Discutible el que una ristra de sensores ‘invadan’ el panel, dividiendo el área de estado superior y recortando vídeos al reproducirlos en pantalla completa, pero debemos tomarlo como el toque distintivo de la compañía. Apple no podía limitarse a calcar el diseño del Galaxy S8, eso seguro. El tiempo dirá si la decisión ha sido correcta o si por el contrario exacerba nuestro trastorno obsesivo compulsivo.

Otro punto en conflicto es Face ID. El sensor de huella dactilar nos ha resultado de tanta utilidad estos años, que todo son dudas en torno al nuevo sistema. ¿Será tan práctico, seguro e inmediato como prometen? Las primeras sesiones de prueba, en un entorno copado de gente y focos, no han resultado concluyentes, pero la cámara de infrarrojos, el iluminador IR y el proyector de 30.000 puntos sobre nuestra cara prometen convencer al más escéptico. De hecho, se basa en la misma tecnología empleada por la última versión de Kinect. Extras como el modo retrato frontal completan una oferta óptica de excepción.

Por lo demás, iPhone X se vaticina uno de los dispositivos más potentes desarrollados por Apple, gracias a las 600.000 millones de operaciones por segundo de su chip A11 Bionic (los primeros benchmarks arrojan puntuaciones superiores a las del nuevo MacBook Pro de 13 pulgadas).

Dice mucho de la Keynote, por concluir, que la única sorpresa fuese una alfombrilla de carga inalámbrica. “AirPower” suministrará energía a nuestro iPhone, Apple Watch y AirPods de forma simultánea, adaptando el voltaje necesario en cada caso. Llegará en 2018, para cuando ya se habrán vendido no pocos millones del smartphone Apple definitivo. De no ser por él, la presentación de ayer hubiese terminado en llanto.


Precio, fecha de lanzamiento y especificaciones:

Apple Watch Series 3

Apple TV 4K

iPhone 8 & 8 Plus

iPhone X


Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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