El FBI ha orquestado una campaña de concienciación juvenil frente a la violencia extremista, un sitio web repleto de clichés que tiene en Slippery Slope su mayor sinsentido.

Hubo un tiempo en que las multinacionales recurrían al ocio electrónico para llegar a sus consumidores más jóvenes (cuando el videojuego seguía considerándose algo de críos). Muchos desarrollos se sirvieron de mascotas corporativas con el género de las plataformas como excusa: McDonald’s Treasure Land Adventure, Cool Spot o Coca-Cola Kid… Productos mediocres por norma general, aunque efectivos en la impronta de eslóganes publicitarios.

Las mentes pensantes del Federal Bureau of Investigation retornan así a los 90, aunque inspirándose en fenómenos actuales como Flappy Bird Minecraft. Slippery Slope toma la mecánica del primero y guarda parecido estético con el segundo, pero dista en todo del entretenimiento. Para empezar, por un esquema de control torpe. Imposible transmitir el mensaje tirando de un canal errático, que frustra en cuestión de segundos.

Es el menor de los problemas para un videojuego que parece desconectado de su propósito. Lo protagoniza una cabra que debe abrirse paso esquivando bloques verdes y grises. Al final de cada etapa (no son muchas) se imprimen en pantalla las ideas tras el reclutamiento de jóvenes occidentales por parte del islamismo radical. La falta de contexto es cuasi enervante: ¿Somos la cabra e ISIS sus obstáculos o más bien a la inversa? ¿supone nuestro avance una metáfora de la lógica distorsionada a la que hacen referencia los desarrolladores? Mejor no buscar respuestas.

Sencillamente porque no las hay. Todo parece indicar que el FBI encargó un videojuego porque “a los jóvenes les gusta”, como si un par de frases en el infinite runner de turno bastasen para concienciar. Sus responsables demuestran un desconocimiento total del lenguaje interactivo; de sus recursos para empatizar con el usuario. Vienen a colación ejemplos como los enumerados en nuestro artículo sobre ciberacoso, donde la aventura gráfica se prueba una herramienta de visibilización excepcional.

Slippery Slope, el incomprensible videojuego del FBI con que pretende combatir la radicalización occidental

Slippery Slope, el incomprensible videojuego con que el FBI busca frenar la radicalización occidental

La vergüenza se acrecienta si examinamos los recursos de captación de DAESH, que se adueña de la cultura pop para hacer llegar su mensaje. Esto incluye desde efectos especiales dignos de la cinematografía más palomitera hasta planos subjetivos plagiados del último Call of Duty. De especial interés la investigación de Javier Lesaca para la George Washington University’s School of Media and Public Affairs, en la que analizó 845 vídeos propagandistas del ISIS publicados entre enero de 2014 y septiembre de 2015. Encontró que un 15% se inspiraban en cintas de Hollywood y videojuegos superventas: American Sniper, Los Juegos del HambreGrand Theft Auto

Por supuesto, la organización terrorista también recurre al software propiamente dicho, donde palidece el último intento del FBI. No es la primera vez que la modificación de videojuegos (código que altera de algún modo la ambientación o mecánicas originales) se utiliza con fines reprobables, pero en esta ocasión se trasciende al mero escándalo. El ideario yihadista se inocula con tremenda efectividad, a tenor de las cifras: más de 25.000 extranjeros se han unido a DAESH y las muestras de terrorismo internacional han aumentado un 70% en los últimos años.

Uno de los mods más mediatizados fue aquel de ARMA III en que el jugador asesinaba a occidentales y soldados del ejército sirio. La versión fue obsequiada por los terroristas a quien se dijese simpatizante de su causa en foros de conversación.

Me viene a la mente, a todo esto, la polémica fase de Modern Warfare II donde irrumpimos en un aeropuerto para cometer una masacre a sangre fría. Aún recuerdo mi cara de asombro y cómo dejé el mando sobre la mesa para que fueran mis compañeros quienes hiciesen el trabajo sucio. Infinity Ward consiguió que fuese incapaz de apretar el gatillo, algo sobre lo que el FBI aún tiene mucho que aprender.

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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