¿Os imagináis que hace unos años nos dijeran que un videojuego estuviera nominado los Grammy? ¿O que ya no sería tan raro que museos como el MoMA expusieran videojuegos? Ciertamente hubiera sido complicado imaginarlo pero ahí está. La suma de todo el talento de miles de desarrolladores y el crecimiento de la industria del videojuego (tanto a nivel de industria como de la cantidad de gente a la que ahora llegan) ha logrado tirar abajo viejos muros que los tenían recluidos en mero divertimento y los ponen a la altura que se merecen poco a poco.

La banda sonora de Journey ha sido nominada para uno de los premios GRAMMY

Hoy se ha sabido que la banda sonora del videojuego Journey (compuesta por Austin Wintory) está nominada a los GRAMMY y ya casi nos parece hasta normal. De echo hasta lo extraño es que hoy en día no haya más premios musicales (o de otras artes) que les presten la atención debida a verdaderas joyas que de cuando en cuando, o más bien con pasmosa cotidianidad, pueblan nuestro entretenimiento favorito. Un pequeño ejemplo más de cómo los videojuegos han dejado de ser aquello destinado para los cuatro raros del patio.

Y todo esto mientras el sector “especializado” sigue, con ya aburrida monotonía, metido en estúpidas disputas sobre nombres, etiquetas o razones de ser. Si bien durante mucho tiempo era el videojuego el adolescente descerebrado que embestía contra todo mientras apasionados del medio hacían verdadera labor periodística, crítica y divulgativa sobre el medio, de un tiempo a esta parte ha sido la propia industria del videojuego la que ha madurado mientras que, como en “el curioso caso de Benjamin Button”, los medios especializados estuvieran volviendo a ser unos criajos.

Puede gustarnos más o menos que se nomine este juego y no aquél, que ahora actores famosos anuncien videojuegos (aunque en la vida real ni los toquen como muchos de productos que anuncian), puede que mucha parte del mundo del videojuego actual no vaya con quienes lo hemos vivido desde que era algo marginal, pero obcecarse en arremeter contra las pequeñas victorias que se están logrando a nivel de normalización del medio no hace sino retratar a mucho intelectual de revista porno. Mientras la parte creativa del mundo del videojuego está logrando llegar más lejos y a más gente a base de trabajar olvidándose en muchos casos de lo que “el medio” entiende que es cómo deben ser las cosas, “el medio” sigue tratando de demostrar que es el más molón del patio.

Los videojuegos poco a poco se van graduando y haciendo carrera mientras el medio sigue repitiendo una y otra vez, auto-complaciéndose de ser el rey del patio. Y mientras esto siga así no sólo seguirá sin entender en qué se está convirtiendo aquello que decía admirar, sino que es posible que el día de mañana a la propia industria del videojuego no le interese asociarse a él por no saber reflejar, entender y transmitir todo el valor de los mejores títulos actuales.

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