Igual que los grandes renacentistas, los desarrolladores en solitario de videojuegos son al mismo tiempo dibujantes, escritores, expertos en tecnología… No es fácil que una sola persona logre condensar las cualidades que requiere una creación multidisciplinar. y, sin embargo, en los últimos años el catálogo de juegos con esta característica es cada vez más grande y variado. Por nombrar algunos están Cave Story, de Daisuke ‘Pixel’ Amaya; Papers, Please, de Lucas Pope; Undertale, de Toby Fox; Banished, de Luke Hodorowitcz; Stardew Valley de Eric Barone o Retro City Rampage, de Brian Provinciano.

Los arriba mencionados son algunos de los títulos más famosos realizados por un solo desarrollador en los últimos años, pero el más espectacular es Minecraft, de Marcus ‘Notch’ Person, que empezó como proyecto personal y fue creciendo hasta permitir la creación de un estudio (Mojang), convertirse en un fenómeno sociológico para quienes ahora tienen menos de 25 años y ser una de las razones del auge de Youtube hasta desembocar en la venta del estudio y la propiedad del juego a Microsoft por 2.500 millones de dólares (1.935 millones de euros) en 2014. Minecraft es ya historia en el mundo del videojuego.

En los primeros años de la historia del videojuego sí era más habitual que una persona se encargase por completo de todos los apartados. Es el caso de Space Wars, de Larry Rosenthal, Tetris de Alexey Pajitnov o Manic Miner, de Matthew Smith. Los gráficos exigían más creatividad que pericia y los programadores no dudaban en asumir toda la responsabilidad. Pero cuando la tecnología fue avanzando y las producciones teniendo más presupuesto fueron los estudios quienes se hicieron cargo de los desarrollos agrupando a especialistas en programación, música y arte visual.

Hoy día lo habitual es que haya decenas de personas trabajando en producciones medias y centenares de personas en las superproducciones, pero la distribución digital ha permitido que también sea posible llevar a buen puerto un título con equipos de tres o cuatro personas y el regreso de los desarrolladores que sean capaces de programar, diseñar los gráficos, la música, definir la jugabilidad y realizar el diseño de niveles ellos solos. Algunos simplemente dedican a sus juegos su tiempo libre y otros han dejado sus trabajos anteriores para centrarse en sus obras a tiempo completo ya sea completamente solos o con algo de apoyo externo.

Los casos españoles: Maldita Castilla y Unepic

El juego español que cumple más esta última característica es probablemente Maldita Castilla, obra de  Juan Antonio ‘Locomalito’ Becerra, que utiliza para la banda sonora de sus juegos a Javier ‘Gryzor87’ García.

Locomalito usa desde hace más de diez años su tiempo libre para crear juegos de géneros muy variados mientras mantiene como fuente principal de ingresos su trabajo en una agencia de diseño y publicidad. La mayoría de sus obras están disponibles gratis para PC, y comercializa los que salen en formato físico, como la versión enriquecida de su juego más conocido Maldita Castilla Ex, que ha realizado Abylight, o el recién salido del horno shoot’em up Super Hydorah, que ha llegado incluso a las recreativas de Japón.

“Es normal ganarse la vida con una cosa y hacer otra en plan hobby”

Hace unos días Locomalito justificó en su cuenta de Twitter  por qué el desarrollo en solitario sigue siendo para él un hobby: “Me suelen preguntar por qué no me dedico 100% a los videojuegos. El tema es que no podría hacer los juegos que hago (minoritarios), ni trabajar a mi manera ni a mi ritmo. Para llegar a fin de mes tendría que estudiar qué juegos venden y tendría que trabajar en ellos sin respiro”, decía, y añadía en el tweet siguiente: “Pero estar medio fuera del gremio no es algo malo. Es como quien tiene una banda de rock o un equipo de baloncesto. Es normal ganarse la vida con una cosa y hacer otra en plan hobby. Avanzar con las dos cuesta, pero trae cierto equilibrio: Vives cansado, pero te quemas menos”.

Locomalito no confía su sueldo a los videojuegos que desarrolla, pero en otros casos los juegos han empezado como un divertimento personal y han ido creciendo hasta sí convertirse en el sustento de su creadores. Es el caso del también español Francisco Téllez de Meneses y su primer juego, Unepic.

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