La Historia de los videojuegos es violenta. La gran mayoría de los videojuegos que han emplazado su acción en el pasado han elegido momentos de tensión, caos y sangre, pero ¿fue la Historia tan violenta o es un producto del videojuego? ¿Podemos aprender Historia jugando a videojuegos? La respuesta a estas preguntas es complicada. En este reportaje intentaremos dar nuestra respuesta y para ello nos valdremos de ejemplos concretos donde iremos examinando como han representado los videojuegos los episodios más violentos de la historia de la humanidad.

La violencia atrae al ser humano. La humanidad ha vivido durante más tiempo en paz que en guerra pero las representaciones y manifestaciones culturales del ser humano nos cuentan una versión alternativa. Todas las series, películas, novelas y videojuegos que aparcan su tiempo en el pasado se recrean en enseñarnos guerras, disparos, explosiones, asesinatos, muertes y destrucciones. Muy pocas obras culturales se recrean en los momentos de paz y prosperidad de la humanidad. Las guerras nos atraen. Los videojuegos, como parte del bagaje cultural de la humanidad, no se han escapado de esta espiral y nos presentan, en sus títulos ambientados en el pasado, los peores momentos bélicos del ser humano como los grandes conflictos del siglo XX y XXI.

¿Fue la Historia tan violenta o es un producto del videojuego?

Durante la Segunda Guerra Mundial la Unión Soviética y los Estados Unidos fueron aliados forzosos sin embargo durante el conflicto y durante los tratados que dieron fin a este se hizo más que evidente que esa alianza no sobreviviría a Hitler y así fue. La Guerra Fría fue una lucha constante entre la Unión Soviética y los Estados Unidos por ampliar sus zonas de influencia y presionar, uno sobre el otro, en puntos estratégicos y de vital importancia para el control de los recursos naturales y las vías de comercio y comunicación. Fue un hecho histórico de tal magnitud que aún hoy vivimos sus consecuencias. Como tal, tuvo su repercusión en la cultura popular aunque fueron dos hechos los que más presencia tuvieron, la función de los espías y el intercambio del enemigo, en todas las películas ahora un ruso era el malo. Esta manifestación cultural tuvo su traducción el mundo de los videojuegos.

No son pocos los videojuegos que han ambientado sus historias durante la Guerra Fría. La gran mayoría de ellos son, en esencia, juegos bélicos. Unos imaginan que se produjo una conflagración total y directa entre las dos potencias, como es el caso del conocido Command and Conquer (1995) o World in Conflict: Soviet Assault (2009). Sin embargo, como citamos, la mayoría de los juegos tienen más relación con el trabajo de los espías, juegos como James Bond 007 (1983), la saga Metal Gear (1987-2015), Spy vs Spy (1984), No One Lives Forever (2000) o la saga Golgo 13 (1988) por mencionar algunos ejemplos. Sin embargo la mayoría de los juegos ambientados se encuentran situados en contextos bélicos donde destacan dos por número de apariciones, la Guerra de Vietnam y la Invasión Soviética de Afganistán y el posterior desarrollo político de este país, aunque también existen otros ambientados en otros momentos de tensión como la Crisis de los Misiles de Cuba, Cuba Missile Crisis: The Aftermath (2005), la Guerra de Corea, Theatre of War 3: Korea (2011) o DMZ: North Korea (2006) o la toma del poder en Nicaragua por los sandinistas con ejemplos tan conocidos como Contra (1987), título que merecería un artículo aparte.

Cuba Missile Crisis: The Aftermath

Cuba Missile Crisis: The Aftermath (2005)

Todos ellos, antes de pasar a estos dos conflictos concretos, portan una serie de rasgos comunes. La primera de ellas es su lugar de origen, Estados Unidos. Este es el principal exportados de videojuegos y, por ende, los juegos que desarrollan sus estudios portann su ideología concreta sobre todos los hechos que narran. Este punto es importante para entender el mensaje de los videojuegos ambientados en la Guerra Fría. De manera inequívoca va a existir un más que palpable maniqueísmo dentro de todos los videojuegos. Los rusos son los malos, los estadounidenses los buenos. Nunca tienen en cuenta el espectro étnico de la Unión Soviética que englobaba países como Kazajistán. Dentro de esta misma lógica se presenta al sistema capitalista como el único válido para la humanidad, frente a un sistema comunista cruel y despiadado. Todo ello indicándonos un uso propagandístico de los videojuegos para justificar o legitimar su propio lugar en el orden internacional.

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