Conflictos contemporáneos

A partir de la caída del Muro de Berlín y la posterior caída de la Unión Soviética en 1991 da comienzo un nuevo período de la Historia que se conoce por Mundo Actual. Durante este momento histórico se suceden los conflictos como la Guerra de Yugoslavia, no representada en los videojuegos, como tampoco la Guerra de Chechenia u Osetia del Sur, la Guerra Civil de Rwanda, etc, etc. No son pocas las guerras que se han sucedido desde el fin de la Unión Soviética hasta la actualidad, sin embargo los videojuegos representan casi en su totalidad las emplazadas en el Próximo Oriente y más concretamente en las que Estados Unidos se ha visto envuelto de manera pública y directa, como son las dos Guerras del Golfo.

En ellas el enemigo es ahora, por supuesto, un árabe. Un árabe que es también musulmán y que además es terrorista. Esta trilogía conceptual es omnipresente en las representaciones culturales del Próximo Oriente. Representaciones que se centran en tan solo tres países, Afganistán, Iráq y Pakistán con ejemplos como Medal of Honor: Warfighter (2012), Medal of Honor (2010), Call of Duty: Advanced Warfare (2014), Call of Duty: Black Ops II (2012), Call of Duty: Modern Warfare 3 (2011), Call of Duty: Modern Warfare 2 (2009), Battlefield 2: Modern Combat (2005), Battlefield 3 (2011), Army of Two (2008) o Metal Gear Solid V: The Phantom Pain (2015) por nombrar únicamente los más conocidos.

En todos estos juegos el jugador encarnará a un soldado estadounidense que, de manera individual, solventará todos los problemas geopolíticos gracias a su pericia, puntería y fusil. De nuevo estos juegos encierran los mismos fallos que todos los anteriores, idealización del conflicto, eliminación de la sociedad civil, exaltación de los valores patrióticos y usos propagandísticos. Sin embargo, en esta ocasión, encierran y enseñan una forma de hacer la guerra que dista muchísimo de la realidad. Porque da igual si es Afganistán en los años 80, Brasil en los 2000, Vietnam en los años 60, Alemania en los años 40, Francia en los años 10 o Gran Bretaña en el siglo XV la guerra nunca cambia. En todos los juegos el jugador encarna a un súper soldado armado con un arma que acaba con todos aquellos que se le cruzan.

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Metal Gear Solid V: The Phantom Pain (2015)

La representación de la guerra contemporánea en los juegos que la representan es quizás la más errónea de todas. La proporción de las bajas civiles militares en los conflictos modernos supera la del 10 – 90 y sin embargo los civiles siguen sin aparecer en los juegos. La confrontación directa se ha eliminado casi por completo y ha sido sustituida por operaciones de despliegue rápido y eliminación de objetivos a distancia. Asegurar un pequeño puñado de casas puede llevar todo un día y nada de esto aparece en los juegos. Cualquiera que haya leído obras como Los buenos soldados de David Finkel, Guerra de Sebastian Junger o cualquier otro diario de guerra o haya tenido la desgracia de presenciar un combate real se podrá percatar de la diferencia tan abrumadora de la realidad que muestran los videojuegos y el día a día de un soldado desplegado en una guerra moderna.

Por supuesto eso nos lleva a la prohición de emisión de imágenes y vídeos reales del conflicto. Somos parte de una estrategia por parte de los estudios de desarrollo y un pacto tácito entre la sociedad civil y militar para taparnos los ojos los primeros ante los segundos. Las tensiones que provocaron las imágenes y los vídeos de la Guerra de Vietnam en Estados Unidos dio pie a esta decisión, a escondernos la realidad de la guerra y los videojuegos, como parte de este frente cultural popular, nos la esconden también resaltando, siempre, los elementos positivos, e idílicos, del conflicto armado.

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