Ayer saltó la noticia a través del blog de Major Nelson: Xbox Game Pass contará con todos los exclusivos de Xbox desde el día de lanzamiento. El “Netflix de los videojuegos” que lanzó Microsoft el año pasado, y que nos permite acceder a más de 100 títulos por 9,99€ al mes, incluirá la posibilidad de jugar a títulos como Sea of Thieves, Crackdown 3 o State of Decay 2 desde el mismo día de su salida al mercado y sin coste adicional.  

Cabe recordar que Xbox Game Pass cuenta con decenas de títulos, tanto de Xbox 360 y Xbox gracias a la retrocompatibilidad, como de Xbox One; exclusivos y multiplataforma. Juegos como Bayonetta, Bioshock, Halo, Gears of War, Borderlands y un largo etcétera conforman una biblioteca nada desdeñable. Así mismo, para septiembre del año pasado, el servicio ya se había expandido a más de 40 países.  

Sin duda, un aliciente para los jugadores que, sin embargo, veían cómo muchos de esos juegos ya pululaban por sus bibliotecas. Por ello nos preguntamos si este movimiento intenta relanzar un tipo de suscripción que tal vez no acaba de convencer al usuario.

¿Un movimiento magistral por parte de Microsoft?

No, no lo es. Xbox tiene muchas virtudes: sus 4K nativos en el caso de One X, la retrocompatibilidad con Xbox 360 y Xbox, los acuerdos de exclusivas temporales para títulos de enjundia como Rise of the Tomb Raider… Pero los títulos exclusivos, de un tiempo a esta parte, no son precisamente su fuerte. Un apartado donde Xbox palidece frente a su directa competidora.

Para este año, las “grandes” exclusivas que se esperan son, literalmente, cuatro (salvo sorpresas de última hora): Sea of Thieves, Crackdown 3, State od Decay 2 y Ori and the Will of the Wisps. Y de los cuatro, sólo el primero tiene fecha oficial de lanzamiento. Microsoft hubiera hecho bien en esperar un poco antes de anunciar este paso, haciéndolo coincidir con un posible anuncio de alguna de sus grandes sagas, como un nuevo Gears of War o el próximo Forza Horizon. Y ya hubiese sido perfecto si hubieran anunciado esta nueva funcionalidad junto a un “triple A” inédito. En este sentido, la cancelación de Scalebound asestó un duro golpe a la plataforma del que todavía intenta recuperarse.

Un paso decidido hacia el Netflix de los videojuegos, que pierde fuerza por el escueto número de exclusivas en el horizonte

Síndrome digital de Diógenes

Sí, ese que todos sufrimos por culpa de Gabe Newell y sus, tan malditas como ansiadas, rebajas de Steam. Sin poder -ni deber- quejarme por el anuncio hecho público por Major Nelson, sí que creo firmemente que Microsoft debe andarse con cuidado para no convertir su consola en un “vertedero digital”.  Me explico: no quiero decir con esto que los juegos sean basura ni mucho menos, pero, si tenemos en cuenta los cuatro títulos mensuales que se regalan con Xbox Live Gold, los juegos ofrecidos por otras suscripciones como EA Access, las decenas de títulos de Xbox Game Pass e incluso promociones temporales inesperadas con las que podemos conseguir títulos de forma gratuita en algunas ocasiones, nos encontramos con que Xbox se puede convertir en un “nuevo Steam” donde almacenaremos cientos de títulos a los que, seamos honestos, en la mayoría de los casos jamás jugaremos.

Corremos el riesgo de sufrir un nuevo “efecto Netflix”, donde la saturación de juegos nos haga invertir más tiempo en buscar cual queremos instalar y jugar, que jugando en sí. Algo que psicológicamente produce hastío en el usuario, que puede acabar abandonando la búsqueda para volver a su “juego de siempre”.

La “buena noticia” es que, para que esto ocurra, debemos pasar por caja de diferentes maneras. El desintoxicante perfecto para evitar los síntomas antes mencionados.

La esperanza reside, una vez más, en los humildes

Y es que los títulos indies de Microsoft son los únicos capaces de completar una oferta lúdica paupérrima en cuanto a grandes producciones. Si ya encontramos entre los cuatro títulos antes mencionados el nuevo Ori, una producción de altísima calidad pero perfectamente definible como título indie, ahora debemos sumar juegos como The Last Night (una de las producciones que más llamó mi atención el pasado E3) o el espectacular Ashen de Aurora44 y Annapurna Interactive, entre otros muchos.

En resumidas cuentas, si tienes un perfil de jugador multidisciplinar, que lo mismo disfruta de un Gears of War que de Cuphead, es más que probable que este movimiento en particular y todo el servicio Xbox Game Pass te interese. De lo contrario, tal vez te lo pienses dos veces antes de adquirir este producto. Sea como fuere, sólo el tiempo dirá si Microsoft ha acertado con esta nueva propuesta; pero no podemos dejar escapar el hecho de que el anuncio sea un tanto capcioso a tenor del escueto catálogo de exclusivos de Xbox One.

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