“El infierno está vacío” pone fin a la precuela de Life is Strange, una de las aventuras narrativas más interesantes de los últimos años. Deck Nine Games tomó el testigo de Dontnod Entertainment, quienes se atrevieron con temáticas como el acoso escolar, la homosexualidad o el suicidio adolescente.

A la espera de una segunda entrega propiamente dicha, Before the Storm nos mete en la piel de Chloe Price, tres años antes de lo acontecido en el original. Su inesperada amistad con Rachel Amber, alumna sobresaliente de familia acomodada, cambia su mundo como nunca habría imaginado. El primer capítulo, “Despierta“, introdujo novedades como las refriegas dialécticas, los cambios de indumentaria o la imposibilidad de retroceder en el tiempo, de forma que nuestras decisiones calasen a perpetuidad. Acertadamente, esto último incentivó la angustia al elegir entre opciones de diálogo.

El arranque resultó prometedor, con un cliffhanger de tintes paranormales y la incertidumbre de si estábamos ante un precuela al uso o un guión independiente. Square-Enix aseguró lo segundo para captar al mayor número de usuarios, pero la cantidad de guiños hicieron pensar lo contrario. Nos equivocamos.

Ya en el segundo episodio, “Un Mundo Feliz“, detectamos exceso de relleno. Las referencias al periplo de Max Caulfield quedaron en segundo plano y todo el peso recayó en el estrecho vínculo de las protagonistas. Por su parte, las nuevas mecánicas se desaprovecharon: atuendos, pintadas y combates verbales impactaron mínimamente en la trama. “El infierno está vacío” tenía la difícil meta de cerrar una historia apenas desarrollada, introduciendo pistas sobre el futuro de Amber y otorgando sentido a los cambios de Deck Nine.

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Tres horas después concluimos que en Before the Storm importa más el fondo que las formas. El grueso de la cuestión se resume en un par de líneas y sorprende lo justo, habiéndonos encontrado situaciones similares en los telefilmes de sobremesa. No obstante, el tercer capítulo alberga las escenas de mayor intensidad emocional, haciéndonos reflexionar sobre asuntos tan espinosos como el acoso machista, las adicciones, el declive medioambiental o la violencia de género. Ahí aplaudimos sin miramientos.

También lamentamos vacíos en cuanto a mecánicas. Ésta es la entrega menos interactiva de la franquicia, con rompecabezas contados, evidentes y metidos con calzador (labores de mecánica mediante). Todo para retrasar unos títulos de crédito que dejan interrogantes en el aire, como los mentados fenómenos paranormales o el destino de algún secundario.

Vista la secuencia final, uno queda con ganas de conocer los gérmenes del primer “Life is Strange”; todo lo que acontece después de que Rachel supere su infierno familiar. Confiábamos en que el episodio extra por venir (“Farewell“) contase algo más, pero sus responsables han confirmado que transcurrirá mucho antes de Before the Storm. Recuperará a Max Caulfield, pero versará sobre su amistad y posterior distanciamiento con Chloe.

Aunque de menor importancia, el plano técnico mantiene defectos y aciertos: estampas verdaderamente hermosas que se contraponen a lo robótico de ciertas animaciones. Hay sentimientos deslucidos por expresiones faciales a medio gas, pero compensan la empatía e inmersión. Los temas musicales se han escogido a conciencia, reforzando el dramatismo imperante y aproximando la experiencia a las ficciones televisivas para adolescentes.

En conjunto, Before the Storm decepcionará a quienes esperasen una precuela con todas las de la ley, centrada en los desencadenantes del primer Life is Strange. No es que la disección de Rachel Amber carezca de interés, pero conviene acercarse sabiendo qué vamos a encontrarnos.

“El infierno está vacío” resuelve una trama poco sorprendente, pero convencen los instantes de profunda carga emocional, cuando las disyuntivas de la serie consiguen hacernos sudar. Estos tres capítulos se valoran también por abordar temáticas tan complejas como la violencia machista, la homosexualidad, la desestructuración del núcleo familiar, los frágiles lazos de la amistad y el pánico a la madurez. Asuntos con los que cualquiera puede sentirse identificado y en torno a los cuales conviene la máxima concienciación. 

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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