El otro día, mi compañero Antonio Santo preguntaba por redes sociales qué podía hacer con un montón de pendrives que tiene tirados por casa. Rápidamente recibió una respuesta épica: instalarles una distribución Linux junto a varios emuladores y convertirlo en booteable (autoarrancable al iniciar el ordenador). Un regalo tremendamente original para cualquier amigo friki que quiera convertir su PC, portátil o netbook en una máquina arcade.

Esto me hizo reflexionar sobre la situación actual del gaming en Linux (sistema operativo Open Source, para aquellos que no lo conozcan), que ha cambiado drásticamente de un tiempo a esta parte.

Cuando Linux dejó de ser un tabú

Cualquiera que sepa algo de informática sabrá que hablar de Linux es hacerlo de uno de los mejores sistemas operativos del mercado, tanto por seguridad, como por rendimiento y accesibilidad (al menos hoy por hoy). Existen decenas de distribuciones diferentes, algunas orientadas a la seguridad informática, otras a la educación y muchas de ellas al usuario estándar (¿a quién no le suenan ya nombres como Ubuntu o OpenSUSE?).

Pero, hasta hacer relativamente poco, todas estas distribuciones arrastraban el mismo problema: la falta de drivers privativos, especialmente en lo que a tarjetas gráficas se refiere. Al tratarse de un sistema de software libre, todo programa licenciado quedaba fuera de su entorno. Así las cosas, y salvo que la compañía de turno decidiese programar una versión compatible con Linux, teníamos que recurrir a programas ‘equivalentes’: ¿Querías una suite ofimática como Office? Ahí tienes LibreOffice, ¿retoque fotográfico como con Photoshop? Ahí está GIMP…

Pero las veleidades del software libre no han dejado indiferente a nadie y es raro encontrar un programa de los antes mencionados que no tenga también su versión compatible con Windows y 100% libre. Las tornas han cambiado.

La accesibilidad añadida a estos sistemas operativos, que antes eran prácticamente un coto privado para expertos informáticos (debido en gran medida a su complejo uso de scripts y comandos), ahora se han tornado en S.O. sencillos de usar incluso para el usuario mas inexperto, con el añadido de poder olvidarse de antivirus, malware, desfragmentaciones de disco y otros problemas que siguen lastrando el todopoderoso software de Microsoft.

En éstas, AMD y Nvidia se han visto obligadas a programar sus propios drivers privativos (drivers compatibles con Linux pero propiedad de la compañía que los desarrolla) que han canalizado el mundo del PC Gaming a Linux.

maxresdefault-50

Lakka, distribución GNU/Linux ideal para Raspberry Pi

Steam, el empujón final

El hecho de contar con controladores propios para nuestras tarjetas gráficas, sin necesidad de usar los genéricos que se instalan con cualquiera de nuestras distribuciones Linux, fue un gran paso a la hora de poder ejecutar nuestros juegos en este entorno.

Pero, sin duda, fue Valve con su versión para Linux de Steam (basada en SteamOS, sistema operativo de las Steam Machines a su vez está basado en Linux) la que terminó por dar el empujón definitivo a esto de jugar en S.O. libres.

Como dato curioso, si instaláis Steam en una distribución Linux, os aparecerá una pestaña donde veréis qué juegos de vuestra biblioteca son compatibles. En mi caso particular, una veintena de títulos de los ochenta que tengo en mi colección son perfectamente jugables en Ubuntu Studio 16.04 LTS. El uso de motores gráficos compatibles con Linux, como por ejemplo Unity, han ayudado sobremanera a que esto sea posible.

Por supuesto, también podremos instalar juegos de manera más tradicional. Los propios centros de software de las diferentes distribuciones (algo así como bibliotecas de acceso público) incluyen cientos de juegos, tanto gratuitos como de pago.

Un Linux para cada juego, una manera de jugar por cada distribución

Como antes comentábamos, Linux es tremendamente maleable. Centrándonos en distribuciones pensadas para jugar, dos son las que más llaman nuestra atención: Lakka y SparkyLinux “Game Over”.

Lakka es una distribución GNU/Linux basada en Retroarch y OpenELEC, con una interfaz similar a los menús que encontramos en consolas. Lo mejor de todo es que la distro es totalmente compatible tanto con SBCs como Raspberry Pi, CuBox-i, HummingBoard, Banana Pi, Cubieboard 2 y Cubietruck, además de con PCs o portátiles. Cuenta con un montón de emuladores y es tremendamente sencilla de instalar y usar. Además, Lakka es compatible con mandos como el de la Xbox 360 y bastará con flashearla en una tarjeta SD (junto con las roms de los juegos a los que queramos jugar) e introducirla en nuestra Raspberry Pi o PC para hacerla funcionar.

SparkyLinux “Game Over” ya son palabras mayores. Se trata de una distribución completa de escritorio, pensada por y para el gaming. Tiene acceso a todos los juegos compilados para Linux, así como a los más populares en plataformas como Desura o Steam (preinstaladas con la distribución). Pero la cosa no acaba aquí, ya que podremos usar aplicaciones como PlayOnLinux (junto con Wine, emulador de Windows para Linux) para jugar juegos originarios de Windows en nuestra distro Linux. Los mas viejunos del lugar tal vez recuerden el artículo que publicamos en la extinta VaDeJuegos, explicando cómo jugar Diablo III en Linux gracias a PlayOnLinux. Como colofón final, también podremos usar algunos de los emuladores más famosos (MAME, Visual Boy Advance, ZSNES, etc.) para jugar a títulos arcade clásicos, como si nuestro PC fuera el salón recreativo de nuestra infancia.

SparkyLinux-GameOver_11

SparkyLinux “Game Over”, distribución de escritorio pensada por y para el gaming

Un salón recreativo en un pendrive

Pero, ¿cómo podemos crear un USB autoarrancable para poder jugar a títulos clásicos en cualquier PC? Pues hay diversas maneras.

Una de las más sencillas es gracias al proyecto discontinuo AdvanceCD, que consiste en “quemar” un CD, DVD o USB autoarrancable (booteable) en nuestra grabadora, que incluye una mini distribución que contiene el AdvanceMAME (versión MAME pensada para Linux). El resto del espacio libre de nuestro formato físico se puede emplear para almacenar las roms a las que queramos jugar. Como decíamos, este proyecto se abandonó dando paso a GroovyArcade… que por desgracia también ha sido abandonado (desde el año 2012). Aún así, ambos funcionan y pueden probarse sin problemas.

La segunda opción, más directa, es usar cualquiera de las decenas de aplicaciones para crear USB bootebles para instalar en un pendrive alguna distribución Linux con emuladores y sus correspondientes roms. Si ejecutamos el proceso de creación desde un sistema Windows, uno de los mejores programas que podremos usar para ello es el LiLi USB Creator, compatible con prácticamente cualquier distribución de Linux, muy intuitivo de usar y de código abierto. Si, en cambio, vamos a hacerlo desde un sistema Linux que ya tengamos instalado en nuestro PC, opciones como el Startup Disk Creator de Ubuntu o el vetusto pero eficaz UNetbootin (permite descargar la distribución Linux a instalar, directamente desde el programa) son nuestras mejores opciones.

Bonus: Linux orientado al diseño y creación multimedia

N quería dejar escapar la ocasión de hablar de la distribución Linux que tengo instalada y ya he mencionado: Ubuntu Studio 16.04 LTS*. Una variante de Ubuntu orientada casi en exclusividad al diseño grafico y la producción audiovisual.

Esta distro ha mejorado muchísimo en los últimos años, incluyendo tanto soporte para muchos idiomas (entre ellos el castellano) como las ultimas actualizaciones de los mejores programas de diseño y producción audiovisual que podamos encontrar para Linux: Audacity, OpenShot Video Editor, Blender, GIMP, InkScape y decenas de programas más que harán las delicias de cualquier diseñador y/o realizador.


*LTS hace referencia a las versiones de Ubuntu que reciben soporte a largo plazo. Por norma, cada seis meses se publica una nueva versión de este sistema operativo, pero sólo aquellas marcadas como LTS tienen soporte durante años (Long Term Support).

Sobre El Autor

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.