Telltale Games y Lionsgate se han encontrado por el camino. Bueno, a lo mejor no es un romance al uso, pero la productora de cine y TV ha decidido comprar el amor del estudio californiano con una cantidad de dinero insultante o, al menos, lo suficientemente insultante como para que su CEO entre en el consejo de administración de Telltale. Las cifras no son públicas, pero según fuentes de Variety, parece que hablamos de unos 40 millones de dólares.

Tras el éxito cosechado por las dos temporadas del videojuego The Walking Dead, que han vendido la friolera de 8,5 millones de copias, Telltale Games terminó por consolidarse como uno de los grandes estudios de videojuegos del último lustro. Creado por veteranos de LucasArts y amantes de las aventuras gráficas, el estudio de San Rafael buscó desde sus inicios la forma de evolucionar el género y volver a convertirlo en un atractor de masas. Las claves de su éxito son claras: vinculación a licencias conocidas por el público (The Walking Dead, Juego de Tronos, Minecraft), apuesta por una experiencia narrativa que cree en el jugador la falsa sensación de control del devenir de la historia, controles asequibles y lanzamiento multiplaforma, sin olvidar móviles y tablets.

The Walking Dead

La apuesta por llegar a todos los dispositivos posibles la explica Kevin Bruner, CEO de Telltale Games, en una entrevista a Digital Trends: "[Si mencionas Sombras de Mordor] una de cada diez personas sabe de qué hablas. La industria del videojuego es grande, los videojuegos son grandes, pero el arte de contar historias en toda su dimensión (cine, literatura, televisión) es más grande que los videojuegos. Así que un paso importante fue llegar a esas plataformas [móviles y tablets], dispositivos en los que la gente consume historias".

No es de extrañar, por tanto, que una empresa como Lionsgate, que en los últimos meses ya había mostrado interés por meter la cabeza en esto de los videojuegos, vea el potencial de Telltale y decida apostar al caballo ganador. No queda claro qué puede salir de este matrimonio tan interesante, pero Hollywood estaba tardando en moverse. Las grandes súperproducciones de la Meca del cine están dando síntomas de agotamiento: no hace falta más que ver los datos de taquilla del pasado verano, que han sido, según el New York Times, los peores desde 1997. Hay muchas posibles causas a tener en cuenta; Boise Weekly apunta unas cuantas, entre ellos que el público prefiere quedarse en casa y consumir productos de entretenimiento en sus ordenadores, móviles, tablets o en servicios como Netflix. Centrándonos en Lionsgate, su apuesta por los videojuegos tiene sentido: las cifras de taquilla de la última película de la franquicia Los Juegos del Hambre, sin ser desastrosos, no se acercan a las anteriores. Entrar en el videojuego no sólo les permitirá hacer prospección en un nuevo sector y llegar a nuevos públicos, sino explotar sus propias propiedades intelectuales de un modo diferente, manteniendo cierto control creativo que se ajuste a sus intereses.


Telltale ha dejado claro que este acuerdo, además de una importante inyección económica, les permitirá desarrollar su primer proyecto con una licencia propia, apoyándose en el 'know how' de Lionsgate y en sus recursos como productora audiovisual. Su próximo proyecto es un ambicioso "Super Show" que "combinará una parte interactiva y jugable con una guionizada, similar a una serie de televisión", según ha explicado Bruner.

The Wolf Among Us

A priori suena a algo parecido a lo que está preparando Remedy con Quantum Break, aunque el Super Show de Telltale presenta diferencias. La principal es que podremos consumir ambos productos (videojuego y serie) en el orden que queramos. Así, "si jugamos primero, algunos elementos de la serie se ajustarán a las decisiones que hemos tomado"; en cambio, "si vemos la serie antes de jugar, algunos elementos se mostrarán de forma diferente que si hubiésemos jugado antes".

Telltale no quiere que la serie prime sobre el videojuego o viceversa: quiere que sean dos productos perfectamente empaquetados, que terminen componiendo uno solo de gran calidad, pero que por separado "sean productos que legítimamente puedan ganar un Globo de Oro y el premio al Mejor videojuego del año".

Hemos vivido más ejemplos de productos transmedia, en el que videojuegos y TV tienen, a priori, el mismo peso. Defiance es un claro ejemplo, aunque no terminó de cuajar. Me cuesta saber si un producto empaquetado como el que nos propone Telltale se ajusta a su filosofía de no renunciar a ningún tipo de público, buscando un entorno donde puedan confluir "todos aquellos a los que les gusta una buena historia", las posibilidades de decepcionar a dos públicos diferentes, los que juegan a videojuegos y los que ven series, son bastante altas. De hecho, me parece un movimiento interesante por parte de Lionsgate, que cuenta con licencias tan atractivas como Los Juegos del Hambre, Saw, Mad Men u Orange is the new black.

Sea lo que sea, lo que está claro, es que el estudio americano ha sabido revitalizar las aventuras gráficas e incluso ha creado su propio género: el género Telltale. Quién sabe si esta unión sirve para crear una nueva forma de consumir series, películas y videojuegos.

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