Los dispositivos móviles han influido, y mucho, en el desarrollo de los videojuegos. Al ser dispositivos de potencia moderada y control principalmente táctil, no son especialmente útiles para ciertos tipos de juego (por ejemplo, los shooters en primera persona) y sin embargo son magníficos para otros géneros que ya llevaban un tiempo de capa caída en los PCs y consolas. Como por ejemplo, los juegos de puzzles.

Pues bien, hoy vengo a hablar de otros de esos grandes géneros casi olvidados que se han beneficiado de la existencia de smartphones y tablets: los juegos de gestión. Ya sabéis: obtener recursos, calcular bien nuestros movimientos, expandirnos, volvernos poderosos. En algunos de ellos hay que destruir enemigos y en otros simplemente mantener una ciudad que funcione. Pero todos tienen algo en común: son tremendamente adictivos. Cuando llevas semanas construyendo una aldea o cuidando de un grupo de supervivientes tras un apocalipsis, no puedes simplemente abandonar el juego y dejarlos a su suerte. Se ha creado una conexión. Tienes que seguir jugando.

Por eso hoy os vengo a hablaros, con un criterio bastante subjetivo y personal, de mis cinco juegos de gestión favoritos para plataformas móviles. Todos ellos están disponibles tanto para sistemas Android como iOS, y se pueden jugar en cualquier smartphone de gama media (aunque yo, desde luego, recomiendo jugarlos en tablet para disfrutarlos de verdad).

 

Townsmen. Cuando hablamos de juegos de gestión, una de las primeras cosas que nos viene a la mente (al menos a los que ya tenemos unos años) es SimCity. Y es que la ciudad es la unidad óptima que gestionar. Una sola casa es demasiado aburrida (digan lo que digan los fans de los Sims) y un país entero nos obliga a simplificar mucho las cosas si queremos que sea abarcable. Por eso, imagino, se han creado tantos clones y hay tantos juegos sobre la temática "crea tu ciudad".

¿Y por qué, de entre todos ellos, me quedo con Townsmen? Pues en parte por su periodo histórico: la alta edad media, que a quien no le guste es que está muerto por dentro. En parte por sus gráficos, muy superiores a la media en este tipo de juegos (y completamente encantadores). Y por último, porque es uno de los más completos: tendremos que tener en cuenta las necesidades básicas de nuestros ciudadanos, incluyendo el acceso a agua potable, vigilar el estado de los edificios para hacer reparaciones, y crear complejos industriales bastante más complejos de lo que podría esperarse de un juego medieval de aspecto casual.

 

Rebuild. Aunque últimamente los juegos de supervivencia y zombies se han puesto muy de moda (hace muy poco os hablaba sobre lo mejorcito del género en este artículo), no son ni mucho menos algo nuevo. Buena prueba de eso es Rebuild, que aunque tenga ya algunos años (la primera vez que lo jugué fue en flash, aún no existían los smartphones), sigue luciendo bastante resultón.

Somos el líder de un grupo de supervivientes, y nuestra misión más importante es sobrevivir (nosotros mismos, y la pequeña comunidad que tenemos a nuestro cargo). Así pues, tendremos que buscar más supervivientes, equiparlos, enviarlos a ciertas misiones (explorar, buscar provisiones, acabar con un grupo especialmente belicoso de zombies) e ir mejorando nuestro asentamiento anexionándole más manzanas de la ciudad (y fortificándolas).

Un juego muy completo y muy rejugable gracias a que las ciudades se generan al azar y tenemos un montón de eventos aletorios, muchos de ellos con decisión moral de por medio. ¿Dejaremos formar parte dejaremos formar parte de nuestro grupo a ese tipo con aspecto de chiflado? Para mejorar la moral de nuestros supervivientes, ¿montaremos un bar o una iglesia? Uno de nuestros supervivientes ha escrito un libro diciendo que los zombies son también personas y que no hay que matarlos, ¿prohibimos el libro? Además, para ganar la partida podremos optar por un gran número de finales… de los que no os cuento nada, porque es más divertido descubrirlos.

 

Clash of Clans. Probablemente el juego más conocido de esta lista. Ya hemos hablado bastante de él en otras ocasiones aquí en Vadejuegos, por lo que no me queda mucho que añadir. Este es el artículo donde cuento de qué va la cosa, y también tenemos una guía de estrategia para principiantes. Para los despistados, un resumen: recogemos recursos, fortificamos nuestra aldea, formamos un ejército… ¡y atacamos a todas las aldeas vecinas que podamos! Terriblemente divertido y peligrosamente adictivo.

 

Plague Inc. Este juego lleva camino de convertirse en un clásico, principalmente por la originalidad de su propuesta (aunque es casi un plagio de Pandemic 2, pero no se lo digáis a nadie). ¿Y si en lugar de un ejército controlamos un ejército controlamos una enfermedad, y nuestro enemigo es la humanidad al completo?

El planteamiento parece sencillo, pero la cantidad de opciones que ofrece Plague Inc. es tremenda. Además del tipo de agente infeccioso (no es lo mismo jugar con un virus que con una bacteria o incluso un hongo), podremos ir eligiendo a cada paso qué características queremos evolucionar. En el largo camino que lleva a la completa extinción de la raza humana tendremos que lidiar con mutaciones involuntarias, con gobiernos cerrando fronteras y quemando los cadáveres infectados, y con científicos tratando desesperadamente de encontrar una cura.

Aunque lo mejor del juego, sin duda, es su retorcido sentido del humor. Como todos los juegos de este género, adictivo y muy, muy rejugable.

 

Jurassic Park Builder. Afrontémoslo: los juegos de gestión nos gustan muchos más a los jugones que rondamos la treintena que a los chavales de 12 años. Así que me atrevo a decir que casi todos los que hayáis leído hasta aquí tuvisteis una infancia marcada, entre otras películas, por Jurassic Park. Pues bien, si queréis vuestro propio parque jurásico, estáis de enhorabuena: ya es posible.

Las mecánicas de este juego son similares a las de los miles de creadores de parques de atracciones clónicos que hay en el mercado… pero con dinosaurios. ¿Qué más se puede pedir? Además, por si repoblar la tierra de dinosaurios nos parece poco, tenemos dos opciones más: el parque jurásico submarino, y el glacial. Por si lo que nos gusta son los ictiosarios o los mamuts, que hay gente para todo.

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