La compra de Oculus Rift por parte de Facebook sigue dando que hablar. A lo largo del día de hoy, cientos de personas que en su día apoyaron económicamente el sistema de realidad virtual de Oculus VR a través del crowdfunding están exigiendo que se les devuelva el dinero, alegando básicamente que ellos no aportaron para que la compañía pudiera venderse a Facebook.

El asunto es que una donación en Kickstarter es exactamente eso, una donación: salvo que se indique lo contrario específicamente, no implica ninguna obligación por parte de la empresa a la que donas. Hay muchos tipos de crowdfunding y en algunos el backer sí está comprando acciones, por pocas que sean, u obtiene voto sobre determinadas decisiones de la empresa.

En este caso los backers no tienen nada a lo que aferrarse. Como ya dijimos, puede que la jugada haya sido poco ética, pero es perfectamente legal. La pregunta en el aire es si los usuarios seguirán confiando masivamente en los proyectos en Kickstarter o si el crowdfunding sufrirá una crisis de confianza por culpa de toda esta historia.

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