En la última entrega de la sección “Sabias que”, desde VaDeJuegos os propusimos un curioso viaje a los orígenes del ratón, ese periférico tan cotidiano, que quizás ahora miraréis con otros ojos más inquisitivos. Y esta semana, hemos ido un poco más allá con un texto que intentará explicaros el origen de otra herramienta de uso diario. Una que quizás haya contado con aún más importancia en el desarrollo de la informática y de las nuevas tecnologías que el mismísimo ratón. Una herramienta que estáis utilizando en este mismo momento para leer este artículo y seguir estas líneas. Ésa es Internet.  La red de redes cuenta con una historia propia de creación y desarrollo. Una historia que intentaremos resumiros a continuación.

Y empezaremos con una reflexión. ¿Qué es Internet en su concepto más sencillo y básico? La respuesta correcta sería que Internet no es más que una serie de sistemas informáticos interconectados que se envían y reciben datos de manera simultánea. Y si realizamos esta reflexión, es porque para buscar su origen, debemos echar la vista atrás a los 60. Y es que fueron en esos años cuando se realizaron los primeros experimentos de envío de datos en una red de computadoras. En términos técnicos, este proceso se denomina como conmutación de paquetes. Los primeros sistemas que utilizaron este prototipo de comunicación contaban con nombres tan extraños como Mark I, CYCLADES, Merit Network, Tymnet, y Telenet, todos desarrollados en la década de los 60 y principios de los 70. Pero fue un sistema en particular, denominado como ARPANET, el que sentó las bases de lo que hoy conocemos como Internet.

ARPANET, en su origen, no fue más que una red creada ente la Universidad de California, Los Angeles (UCLA) y las instalaciones de investigación de SRI International, para intercambiar datos e impresiones de todo tipo de investigaciones. Los instigadores de la red fueron Leonard Kleinrock, del Centro de Medidas de Red del Departamento de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad, y Douglas Engelbart, del centro SRI International.  Como véis, algo tan sencillo como la necesidad de intercambiar datos e impresiones en tiempo real, fue lo que sembró la primera semilla de Internet. Con el tiempo, más centros e instituciones, tanto públicas como privadas, se unieron a la red de Arpanet. Así, las Universidades de California en Santa Bárbara, y de Utah, fueron respectivamente la tercera y cuarta institución en unirse a la red ARPANET. Y para finales del año 1971, hasta quince instituciones se encontraban ya interconectadas en una red común.

La fiabilidad de este sistema hizo que su expansión internacional fuera inevitable. No obstante, Europa se mostró en un primer momento reticente a adoptar el sistema ARPANET. Y las razones fueron exclusivamente políticas, puesto que en nuestro continente se estaba experimentando con un sistema de conmutación de paquetes y de redes propio denominado como X.25. Aún así, existieron excepciones procedentes de Noruega, Suecia e Inglaterra. Con respecto a Noruega, la red del NORSAR, dedicada a la detección de terremotos y explosiones nucleares, fue conectada a ARPANET en 1972. Suecia conectó su Earth Station de la ciudad de Tanum a la red en 1973. Y en ese mismo año, el equipo de investigación del profesor Peter Kirstein de la Universidad de Londres, también hizo uso de ARPANET.


 
En 1974, en un memorandum denominado como Especificaciones del Programa de Control de Trasmisiones de Internet, los autores Vinton Cerf, Yogen Dalal, y Carl Sunshine utilizan por primera vez en la historia el término Internet como contracción de la palabra inglesa internetworking.  Y en 1981, la red ARPANET gozó de un considerable impulso tras la creación en Estados Unidos de una nueva red de ordenadores denominada como CSNET, creada por la Asociación Nacional de la Ciencia con el fin de propagar las bondades de las redes de interconexión, o Internet, tal y como estaban ya empezando a ser conocidas.

Y en 1982 llega el momento culmen del desarrollo de Internet, con la creación del protocolo TCP/IP, la base de la red de redes en la actualidad. En su definición más sencilla, el protocolo TCP/IP es un conjunto de protocolos de red que permiten la transmisión de datos entre computadoras. En ocasiones se le denomina conjunto de protocolos TCP/IP, en referencia a los dos protocolos más importantes que la componen: Protocolo de Control de Transmisión (TCP) y Protocolo de Internet (IP). El acceso a la red TCP/IP se expandió de manera considerable en 1986 cuando las autoridades permitieron el acceso a supercomputadores de diferentes universidades e instituciones norteamericanas, con el fin de que se aumentara la velocidad de trasmisión de datos, primero a 56 kbit/s y posteriormente a 1.5 Mbit/s y 45 Mbit/s. Los primeros proveedores comerciales de internet comenzaron a emerger a finales de los años 80 y principios de los noventa.

Y así llegamos al final de nuestro artículo con la creación de la World Wide Web, en 1989, por parte Tim Berners-Lee. Este es el último punto culminante de nuestro artículo y nuestra historia, puesto que la WWW no es otra cosa que un sistema de distribución de información basado en hipertexto o hipermedios enlazados y accesibles a través de Internet. Con un navegador web, el usuario visualiza sitios web compuestos de páginas web que pueden contener texto, imágenes, vídeos u otros contenidos multimedia, y navega a través de ellas usando hiperenlaces. Es decir, lo que vosotros, queridos lectores, estáis haciendo en este mismo instante. Como dato curioso, decir que la World Wide Web fue creada bajo una estación de trabajo NeXT, compañía fundada por Steve Jobs cuando fue despedido de Apple. Así, Steve Jobs puede sumar un mérito más a su extenso listado de logros:  haber sido el creador del sistema con el que se montó el primer servidor web.

La creación de la World Wide Web fue el último espaldarazo que le faltaba a Internet para su expansión definitiva por el mundo, hasta llegar a la actualidad. Se estima que existen 2.035 millones de usuarios de Internet en el mundo. Es decir, el 30.2% de la población mundial. Y su crecimiento parece no tener fin. Se trata de uno de los mayores logros tecnológicos del pasado Siglo XX. Y como tal, así se lo reconocemos en este artículo. El cielo es el límite.

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