Reconozco que tengo un poco abandonada la saga de Los Peores Simuladores (si no sabéis de qué va esto, podéis leeros la primera parte y la segunda en estos enlaces). No por falta de material, que hay mucho y es todo magnífico, sino porque uno tiene que darse cierto tiempo de descanso antes de enfrentarse a la montaña rusa de emociones que supone un simulador de conductor de autobús en tiempo real o el bedel de una estación espacial.

Por eso, en contraposición con todos esos simuladores que pretendían hacer divertidas tareas obviamente rutinarias, hoy os traigo simuladores de actividades genuinamente divertidas. Bueno, quizá no todas, pero por lo menos tienen la virtud de no tomarse en serio a sí mismos, y eso ya nos parece mucho en el mundo de la simulación, donde hasta los controles de una máquina de barrer las calles están primorosamente diseñados para corresponder con el original.

Vamos a empezar con un viejo conocido de esta casa: Goat Simulator. Aunque ya os hablé de él largo y tendido, nunca está de más recordar esta pequeña obra maestra que nos permitirá lo que todo el mundo, en uno u otro momento de su vida, ha deseado en su fuero interno: ser una cabra. Y quien diga lo contrario, miente. Por cierto, esta maravilla estará disponible en Steam el 1 de abril por un precio de 10 dólares. Yo lo iría reservando ya, que después no habrá para todos.

Es posible (aunque me parezca inaudito) que ser una cabra no nos parezca lo suficientemente emocionante. No sé, quizá tengamos delirios de grandeza y un avatar caprino no nos parezca lo suficiente. Para esos inconformistas, los chicos de Farjay Studios están preparando Bear Simulator, que como podréis imaginar, trata principalmente de ser un oso. Pescar salmones, robar miel de los panales, rascarnos el lomo contra árboles… las posibilidades son casi infinitas.

Para los más escépticos, ya os aviso de que no soy el único que tiene fe absoluta en el proyecto: el kickstarter ya ha recaudado más de 30.000 dólares y la cifra sigue aumentando, a pesar de que el proyecto está aún en alpha y se espera que el proyecto final sea mucho más ambicioso que las imágenes que podemos ver hoy en día. De momento, echadle un vistazo al tráiler, no os arrepentiréis.

Si los animales no son los nuestro, siempre podemos volver a los clásicos entre los simuladores: los trabajos por los que la gente suele cobrar dinero pero que nosotros haremos pagando. Pero ahora no estamos hablando de tareas anodinas como recoger la basura o conducir el metro (aunque si estáis interesados, podéis encontrar simuladores de este tipo en mis dos primeros reportajes sobre los Peores Simuladores). Esta vez se trata de algo que a todo el mundo le gusta: la cirugía.

Aquí hay muchos candidatos, algunos de ellos de gran peso. Desde pequeñas aplicaciones de "simulación de cirugía plástica" (que no deja de ser un retoque de fotos para intentar hacer creer a los demás que somos guapos), hasta verdaderos simuladores de los puntos más escabroso de lo que significa abrir a un ser humano y hurgarle dentro. Y de todos ellos el mejorpeor, por su mezcla de realismo y humor negro, es Surgeon Simulator (no confundir con Surgery Simulator, mucho más descafeinado). Aunque todos los gameplays de este juego son tremendamente ilustrativos, creo que el trasplante ocular ilustra muy bien qué podemos esperar de uno de los simuladores más aclamados del momento.

Para finalizar esta entrega, os quiero traer un simulador tan obvio que aún no se le había ocurrido a nadie. Es una de estas situaciones tan típicas y cotidianas, que nunca habríais pensado que se podía sacar un videojuego de ella. Afortunadamente, la gente de Sunken Places ha tenido la idea y ha creado esta joya, que no dudo que en poco tiempo se convertirá en todo un clásico: Classroom Aquatic.

Os pongo en situación: estamos en clase, delante de un examen final, y no hemos estudiado lo suficiente. Tenemos que encontrar la manera de copiarnos. Por cierto, ¿he mencionado que nuestra clase está bajo el mar y que todos nuestros compañeros son delfines? Pues lo son. La jugabilidad es limitada, pero emocionante: tendremos que crear distracciones para evitar que el profesor delfín y nuestros propios compañeros se den cuenta de que estamos copiando y, bueno, el resto de cosas típicas que los delfines hacen en sus clases submarinas.

Espero que de los simuladores que os he presentado hoy podáis sacar una moraleja: Si tenéis una idea para un juego, hacedlo. Ningún planteamiento es demasiado absurdo.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.