Los analistas llevaban semanas augurando la defunción de Nintendo 3DS, con algún juego previsto para los próximos meses pero condenada por el éxito de Nintendo Switch. Tal así que la primera consola híbrida distribuyó la friolera de 2,74 millones de máquinas en su primer mes, demanda que obligó a los de Kioto a rascarse el bolsillo con cargamentos aéreos. Insuficientes en cualquier caso, ya que la demanda supera con creces a la oferta.

Quienes han probado Switch coinciden en que volver a 3DS se antoja un paso atrás. Hablamos de la portátil más potente de la historia, incomparable también en el ámbito multijugador. Su hermana pequeña supera ya los 6 años de vida comercial, tiempo durante el que ha acogido a la mayoría de franquicias propietarias. En este contexto recibimos el inesperado anuncio de Nintendo 2DS XL, destinada como su predecesora a la juventud menos pudiente. La 3DS original ha desaparecido de la ecuación en favor de un modelo XL a 199€, situándose 2DS como hardware de entrada (89,99€) y 2DS XL entremedias (149,99€). Llegará el 28 de julio con todos los avances de la gama “New”: procesador mejorado, lector NFC y C-Stick para un manejo de cámara más cómodo.

Como su propia nomenclatura indica, el efecto estereoscópico se descarta en pos de la livianeza y el abaratamiento. Máxime tras constatarse que muchos usuarios lo desactivan para ahorrar batería, aspecto fundamental de cualquier portátil y punto flaco de una Switch que ofrece 180 minutos de media con sus títulos más exigentes.

La familia 3DS seguirá teniendo sentido mientras Nintendo rehuya de una Switch en miniatura

Se entiende entonces que la multinacional japonesa estire el chicle con un dispositivo que cumple aquello del “bueno, bonito y barato”. Y es que aunque su nueva “sobremesa” está vendiendo la mar de bien, es pronto para pronosticar a largo plazo. Muchas editoras se resisten a concretar sus planes, rehuyendo de Switch al anunciar las inevitables entregas anuales (Call of Duty, Destiny, Sombras de Mordor…). Apostarlo todo a una gallina tan joven no parece sensato. Al fin y al cabo, la base instalada de Nintendo 3DS supera los 65 millones de máquinas y su fondo de catálogo (por no hablar de Pokémon) sigue funcionando a las mil maravillas.

Para cualquier menor, pasar de Pokémon GO a una handheld resulta más lógico que hacerlo a una ‘tablet’ de 6,2 pulgadas. En este sentido, 3DS tendrá futuro mientras Nintendo actualice su listado de lanzamientos y no materialice la tentadora idea de una Switch económica (vendida sin dock o miniaturizada). Lo primero ha derivado en el anuncio de tres nuevos juegos, también disponibles el 28 de julio: el plataformas Hey! PIKMIN, el simulador social Miitopia y el postergado Brain Training Infernal del Dr. Kawashima, que podría revitalizar la serie convertida en fenómeno (15 millones de copias vendidas sólo en Europa).

Sobre si el anuncio de 2DS XL impactará de algún modo en las ventas de Switch, parece poco probable. Y es que su campaña de marketing está libre de confusión (ya la hubiese querido Wii U): la masa distingue claramente ambas plataformas y, aún cuando las identificase como portátiles en competencia, los márgenes de precio harían el resto. 150 euros frente a 320 parece una distancia significativa, que los compradores de 2DS XL acabarían salvando de aquí a un año, conforme el boca a boca ponga a Switch en cada vagón de metro.

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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