Sony podría haberse disparado en el pie con la presentación de PlayStation 4 Pro, justo cuando más de cara tenía el mercado. Los 40 millones vendidos del modelo original le otorgan una ventaja aplastante, desde luego, pero lo acontecido el pasado miércoles demuestra que nunca se ha uno de confiar.

El PlayStation Meeting recordó en muchos sentidos al evento de presentación de Xbox One, seguido por un baile de declaraciones corporativas a cada cual más desafortunada. Comenzando por su carcasa, PS4 Pro aparenta un producto de segunda, tanto por recurrir al plástico de la versión Slim como por uno de los diseños menos inspirados que la industria recuerde. Curioso que cuando la sobremesa de Microsoft ha conseguido (finalmente) entrarnos por el ojo, PS4 evolucione en un armatoste. “Añádele una capa más y listo”, debieron pensar los mandamases de la multinacional japonesa.

Al fin y a la postre, la apariencia es el menor de los problemas para la nueva PlayStation 4. Salvando el incremento de potencia, sus principales bazas ya se encuentran presentes en Xbox One S, máquina un centenar de euros más barata. Más que para satisfacer el ansia técnica de los usuarios, PS4 Pro surge para incentivar la venta de televisores 4K, estancada desde que irrumpiesen en el mercado. Así, intentaron convencernos de que la nueva resolución supondrá un salto de gigante para el ocio electrónico, sin contarnos la mitad de la película y mediante una retransmisión (en streaming) carente de comparativas.

El jugador de consola no quiere debatirse entre resoluciones y tasas de frames

Como supimos por la nota de prensa posterior, la resolución 4K tan sólo resultará nativa para un reducido número de títulos (aquellos con menor carga gráfica). PS4 Pro se limitará al reescalado de su catálogo y no todos los juegos serán compatibles con la mentada tecnología de Alto Rango Dinámico (HDR), por la que las imágenes se acercan a la luminosidad y colorido captados por el ojo humano. Cuestión de los desarrolladores decidir si aprovechan las bondades del nuevo hardware, lo que difícilmente ocurra salvo contadas excepciones. Al contrario que en el segmento de PC, donde la vanguardia técnica encauza las ventas, el jugador medio de consola es incapaz de apreciar mejoras ligeras. Tampoco quiere meterse en disquisiciones como la que rodea a Rise of the Tomb Raider. Lo nuevo de Lara, informa Crystal Dynamics, dará a elegir entre jugar a 4K y 30 frames por segundo, hacerlo a 1080p y 60fps o a la misma resolución con texturas y efectos mejorados. Desde que el mundo es mundo, la gran ventaja de las consolas ha sido la mera preocupación por ejecutar el juego y machacar botones, sabiendo que su rendimiento (para bien o para mal) era el que veías. Ya no, pese a que muchos padres de familia tan siquiera saben de polígonos o tasas de refresco.

Mass Effect Andromeda correrá a 30 frames por segundo en PS4 y PS4 Pro.

Mass Effect Andromeda correrá a 30 frames por segundo en PS4 y PS4 Pro.

Las interioridades de PS4 Pro quedan igualmente en entredicho al anunciarse que, incluso en Full HD, no todos los juegos correrán a 60 frames por segundo. Sin ir más lejos, Mass Effect: Andromeda se moverá a 30fps tanto en PS4 como en PS4 Pro, incomprensible teniendo en cuenta que fue el desarrollo estrella de la conferencia. No pinta bien la cosa cuando la propia Guerrilla Games (Horizon: Zero Dawn) utiliza adverbios como aproximadamente o poco en su alabanza técnica a la nueva plataforma: “PS4 Pro es aproximadamente el doble de potente que PlayStation 4. También es un poco más rápida, gracias a la mejora de la CPU. Nos permite acercarnos al 4K“.

En términos porcentuales, PS4 Pro alberga un procesador un 31% más potente, una GPU un 128% más capaz e idénticos 8GB de RAM. Insuficiente para justificar el cambio por parte de quienes ya tienen una PS4 en el salón. De hecho, Pro se dirige a todos aquellos que aún no se han pasado por caja o, como decía, sopesan la adquisición de un panel UHD. Estos últimos pueden verse en un apuro por la falta de concreción de Sony, que en ningún momento especificó el estándar HDR soportado por su consola. Explicábamos hace unos días las diferencias entre HDR10 y Dolby Vision; cómo cada fabricante está optando por uno y la importancia de elegir un televisor compatible con ambas tecnologías. Así, podemos invertir miles de euros en un modelo incompatible con el estándar de nuestra consola. Xbox One S apuesta por HDR10 y así parece también con PS4 Pro, pero es un detalle crucial como para obviarlo en una presentación tan centrada en dicha tecnología.

Sony lastra la implantación de su propio formato al ahorrarse 15 dólares por cada reproductor Blu-Ray UHD no integrado en PS4 Pro

Para rematar, Andrew House anunció que las PlayStation 4 originales también se harían compatibles con HDR mediante una actualización de firmware, lo que redujo aún más el atractivo de Pro frente a la variante Slim. No sólo eso, Xbox One S atesora una funcionalidad importante por el mismo precio: la reproducción de discos Blu-Ray UHD. No es moco de pavo: un reproductor estándar puede costarnos de 400 a 500 euros, así que hacerse con la máquina de Microsoft sale rentable aún cuando no pensemos usarla como videoconsola. La pregunta que todo el mundo se hace es por qué, si Sony se encuentra entre las impulsoras del nuevo formato, ha rehusado incluir un lector en PS4 Pro. ¿No están vendiéndola como abanderada de la Ultra Alta Definición? Cierto que cada vez se compran menos películas en disco, pero no tiene sentido que la multinacional lastre la implantación de sus propios Blu-Ray UHD, ya de por sí farragosa. Por el contrario, destacó la compatibilidad con YouTube y Netflix, porque “el consumo por streaming se está imponiendo”. El colmo llegó al saber cuánto se ahorran los japoneses por cada lector no incorporado: apenas 15 dólares.

No menos importante, para concluir, el papel inexistente de PlayStation VR. PS4 Pro resultaba una oportunidad perfecta para mejorar los gráficos del visor. En la práctica será posible, pero nuevamente dudamos de que los desarrolladores quieran complicarse la vida con un gadget de futuro incierto (como la propia realidad virtual a medio plazo). Se hubiese agradecido también la integración de la consabida unidad de procesamiento externo, que habremos de apilar a una Pro de por sí aparatosa. Es más, lanzar PS4 Slim y PS4 Pro entremedias de PS VR ha provocado numerosas cancelaciones de reserva para el casco (basta consultar las redes sociales), por lo que Sony habría dinamitado uno de sus lanzamientos más importantes en años. ¿Será así como Morfeo sucumba al sueño eterno?

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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