Ir a descargar

Hablar de Mafia en un entorno preñado de jugadores produce un efecto casi inmediato, todo el mundo que lo ha jugado o que simplemente ha oído el nombre de la obra de Illusion Softworks dedica una pléyade de elogios al título. Porque sí, nos encontramos ante una de las rarezas de esta industria, un juego que a pesar de los años pasados, casi 9, ha envejecido de forma extraordinaria, dejando entre los jugadores un poso dulce en la memoria.

Ahora, 8 años y pico después, llega a nuestras manos Mafia II, la esperada secuela del juego de la desarrolladora checa; precedida de una alta expectación y con grandes esperanzas sobre sus hombros.

Todo aquel que ha jugado a la primera entrega de la saga recuerda, por encima de la sublime ambientación, de la impecable banda sonora o de un apartado técnico más que notable; la fantástica historia que nos narraba, el ascenso de Tommy Angelo en el escalafón mafioso de la ciudad Lost Heaven y el descenso, por tanto, al mayor de los infiernos. Un argumento desarrollado de manera casi perfecta, con unos personajes profundos, carismáticos y con una personalidad bien definida. Podías odiarlos y amarlos, pero al menos sabías porqué los odiabas o amabas.

Mafia II nos cuenta la historia de Vito Scalleta, un joven recién llegado del frente italiano en la Segunda Guerra Mundial, que se ve envuelto, desde el inicio, en una oscura historia de mafiosos. No queremos destriparos nada más del argumento, porque es, sin duda la mayor baza del título.

De todos modos, no queremos cerrar este apartado sin resaltar varias cosas del argumento. Lo primero y más importante es que todo aquel que disfrutase con films como “Uno de los Nuestros”, “Érase una vez en América”, “Cadena Perpetua” o la inmortal “El Padrino”, verá en Mafia II multitud de guiños y situaciones inspiradas en estos grandes clásicos, con un gusto por el vocabulario grueso, la violencia explícita o el sexo. Esto que a priori debería ser uno de sus puntos fuertes, queda en algo completamente anecdótico y empañado por uno de los grandes puntos negros de Mafia II: La imposibilidad de conectar con Vito Scalleta y su historia.

El personaje de Vito es uno de los personajes más extraños que se ha podido ver en esta industria. Es un tipo que desprende una leve atracción, pero a la vez genera la mayor de las indiferencias. Desde el momento en que el jugador le conoce y emprende su aventura, se da una falta de química total. 2K Czech no ha sabido imprimir a Vito la personalidad necesaria; se nos presenta como un hombre sin ningún pudor y escrúpulo, capaz de casi todo, para derepente tener los mayores complejos y pudores y posteriormente perderlos sin explicación. Estos cambios en la personalidad de Vito implican que el usuario quede desconcertado con el personaje y finalmente desconecte. Si estuviésemos ante una película no sería un hecho tan grave, al fin y al cabo nos podemos limitar a verla y punto; el problema radica en que nos encontramos ante un videojuego, donde siempre se apuesta por crear esa unión y empatía con el jugador.

Si bien Vito no salva el papel, para ser un protagonista es un grave problema, algunos personajes secundarios cumplen sobradamente con lo esperado; destacable el papel del paternalista Leo o del amigo Joe Barbaro, responsable de las calamidades que realiza Vito.

El hecho de no congeniar con Vito también puede producir un efecto no deseado por la desarrolladora: La total y completa indiferencia sobre lo que pasa en pantalla y sobre lo que se nos narra. En muchos momentos tendremos la sensación de que, a pesar de que el argumento es realmente bueno, no nos termina por atrapar. Las situaciones son muy variadas, chapó por 2K Czech, y nos ofrecerán diferentes retos, pero a la vez dará igual saber si Vito consigue lo que se propone, dará igual si sufre, si se la juegan o si pega un golpe maestro. No nos atrapa, no nos hace partícipes de su psique, de sus motivos y de sus anhelos, somos, simple y llanamente, unos espectadores de fuegos artificiales.

Recreando Empire Bay

En el apartado técnico es donde realmente Mafia II da el Do de pecho. La recreación de Empire Bay la sitúa como la mejor realizada hasta el momento en el género. Se nota que 2K ha puesto mucho mimo y cuidado a la hora de recrear las diferentes épocas en las que se desarrolla el título. Así arrancamos en pleno invierno de 1945, la post-guerra se aprecia en al lejanía, Estados Unidos se encuentra en plena época de austeridad, la ambientación es más bien deprimente, con barrios en estado realmente decadente, en los que predominan diferentes tonalidades grises. Posteriormente se produce un salto temporal y nos encontramos en los primeros años de la década de los 50; Estados Unidos es la clara vencedora de la Segunda Guerra Mundial, el Plan Marshall ha situado al país norteamericano en la cresta de la ola y poco a poco va llenando las arcas del Estado.

Esta prosperidad de se deja notar en las calles de Empire Bay, los tonos son más agradables y cálidos, la ciudad rebosa  vida y alegría, los barrios se han remodelado, coches de lujo circulan por las carreteras y el American Way of Life empieza a cobrar sentido.

La distancia de visión que nos ofrece el juego es más que suficiente y ayuda a crear una sensación de inmersión en la vida de Empire Bay, ya que el logro de Mafia II no es crear un conjunto arquitectónico coherente, que lo hace, sino en ofrecer una sensación real de vida lógica. Así veremos a los transeúntes pasear, leer el periódico, realizar las compras… la circulación será ordenada y fluida. No estamos contando nada nuevo, pero podemos asegurar que las sensaciones ofrecidas son diferentes a lo visto anteriormente.

El diseño de los personajes también roza un gran nivel, las animaciones se muestran fluidas, sin ningún tipo de transición extraña o incoherente. Por su parte la representación facial de los mismos es notable, aunque presentan algún fallito en la sincronización labial.

El sistema de partículas y el motor de físicas y de colisiones están implementados de forma interesante, cumpliendo con creces con lo esperado. Así los tiroteos muestran en pantalla multitud de partículas, como humo, polvo y sangre que convierte todo en una orgía de violencia. Las colisiones con los vehículos se muestran correctamente, así si conducimos como unos descerebrados con unos pocos golpes acabaremos con el coche inutilizado, sino muertos.

Jugando a ser mafiosos

Y llegamos, así, al central pilar de todo videojuego, su apartado jugable. Mafia II, como muchos ya sabéis, es un juego de acción en tercera persona ambientado en un mundo abierto (¿reiteración?), en el que la ciudad y lo que allí ocurre está al servicio de la historia y del jugador, ofreciendo una experiencia lineal, al igual que ocurrió con el primer título de la saga. Así pues nos encontraremos con una variedad de misiones, en las que realizaremos casi siempre lo mismo, matar y evitar que nos maten, pero siempre desde una perspectiva y un contexto diferente, de modo que pocas veces nos da la sensación de estar haciendo continuamente lo mismo.

Los tiroteos se sustentan en los visto en los últimos años en el género, avanzar, cubrirse, disparar y avanzar. El sistema de coberturas es el habitual del género, con un botón nos cubrimos y con ese mismo botón dejamos de hacerlo. Es interesante conocer que no todas las coberturas son iguales y resisten lo mismo, así que mucho cuidado dónde os cubrís. El modo de apuntado y de disparar, también, es el clásico de siempre funcionando a la perfección.

En cuanto a la fases de conducción podemos decir que éstas se han visto simplificadas, ya que los coches se manejan de forma más sencilla que lo visto en Mafia, incluso en el modo simulación; y la Policía se muestra un pelín más condescendiente con nuestros “delitos”, así no será necesario cumplir con las normas más básicas de circulación, algo que a no pocos disgustó del primer título de la franquicia.

Como hemos dicho, Mafia II es un juego lineal en el que la ciudad y todo lo demás está al servicio del argumento. Esta linealidad no supondría ningún problema si el argumento consiguiese atraparnos de tal modo que no pudiésemos, ni quisiésemos, hacer otra cosa. Pero como hemos dicho, por algunos motivos ya expuestos, en su pilar básico es donde se tambalea Mafia II, haciendo que el apartado jugable se resienta notablemente. Sí, es cierto que entre misión y misión podemos movernos por la ciudad, negarlo sería faltar a la verdad, pero también es cierto que ésta no ofrece nada al jugador más allá de comer hamburguesas, comprar ropa, armas y disfrutar de las vistas, espectaculares, eso sí.

Por tanto, a pesar de la variedad en las misiones, llega un momento en el que el jugador echa de menos poder salirse del carril prefijado y hacer otro tipo de encargos o misiones secundarias, que hubiesen dotado al título de algún valor añadido… que lo hará, finalmente, con diverso DLC.

Finalmente, debemos deciros que Mafia II os llevará unas 14 horas, aproximadamente, de juego. No estamos ante un juego excesivamente complicado, pero tampoco muy difícil en su modo de dificultad más alta.
Sonoramente Mafia II cumple con gran nota, como era de esperar, la banda sonora del juego es un auténtico lujo para los oídos, con grandes clásicos de la época remasterizados que harán las delicias de los más melómanos. Además el juego llega completamente en castellano, todo un detalle por 2K Games, pero aquí hay que resaltar que algunos personajes no terminan por encajar con la voz de su doblador y algunas voces sobreactúan en exceso llegando a la zona de lo cómico en momentos que tienen de todo menos risas. Aún así, en este sentido estamos ante un buen trabajo.

Conclusiones

Mafia II es un buen juego, que nos muestra cómo hay que diseñar una ciudad y dotarla de vida de forma coherente. Pero, lamentablemente, falla en lo más importante para el título: Su argumento. La historia está bien narrada, con un gusto exquisito en el montaje de las escenas cinemáticas, pero falla a la hora de atrapar al jugador y llevarlo a su terreno, de tal forma que el usuario se queda en un segundo plano como espectador. De todos modos en la presente generación pocos títulos hemos visto con tan buen gusto por el detalle como Mafia II, así que si las historias de mafiosos te gustan, o buscas un juego de acción con un marco incomparable, Mafia II es tu candidato.

Lo mejor: Empire Bay, es una delicia pasear por sus calles, la banda sonora es magnífica, las escenas de vídeo están montadas y dirigidas con buena mano, algunas misiones son puro Mafia.

Lo peor: Vito Scalleta, no hay forma de congeniar con él, algunas voces del doblaje, la falta de misiones secundarias que aporten un valor añadido al producto, demasiado sencillo incluso en nivel difícil.

————————————————————————————————————————————————–

UNA SEGUNDA OPINIÓN, POR CRISTIAN RODRÍGUEZ

Partamos de una base: Mafia 2 tiene un potencial enorme y unas bondades que lo hacen un juego de adquisición casi obligada. Un motor gráfico que salvo momentos puntuales es capaz de recrear una ciudad de considerables proporciones de forma fantástica, con un buen número de transeúntes por sus calles, con una texturización más que reseñable, con unos efectos más que remarcables como los que crea en pantalla el reflejo del sol, la niebla o la lluvia intensa por no hablar del deterioro de los vehículos (aunque esto último viendo lo que hicieron en su día ya no sorprenda tanto). Es más, como gran mejora respecto a su antecesor y frente a muchos otros juegos que traten de competir con él, el sistema de coberturas está realmente bien implementado y posee una banda sonora que más allá de su soberbia calidad deslumbra a la hora de ayudar a situarnos temporalmente en la época. Dicho de otro modo, si bien Mafia: City of Lost Heaven tenía un apartado técnico que a día de hoy había envejecido de forma más que digna, lo que nos ofrece Mafia 2 es llevar ese listón técnico un paso más allá.

Ahora bien, esta moneda reluciente por el lado técnico y artístico tiene el dorso no tan reluciente. Porque más allá de lo que su banda sonora nos encante, que lo hace, más allá de que a nivel gráfico sea un portento, que lo es, que recree una ciudad de época mejor que ningún otro título o muchas películas, que lo consigue, y más allá de que nos haga guiños a su anterior entrega, que los hace y de forma soberbia, la secuela de los antiguos Illusion Softworks repite algunos errores y añade nuevos y el más grave de todos sangra el título. Porque podemos seguir perdonando como hicimos entonces los muchos, demasiados, momentos que nos encontraremos conduciendo por las calles de Empire Bay sin que realmente venga a cuento, porque no vamos a pararnos a comentar lo aún más raras leyes por las que se rigen los policías de Empire Bay, si en su día no le dimos importancia a las de Lost Heaven, o desde luego no vamos a ponernos a examinar detenidamente el salto cronológico no demasiado correcto que sucede al principio del juego. El que el juego sea bastante sencillo incluso en su máxima dificultad o que hayan incluído un sistema de boxeo extremadamente simple e intrascendente (pese a lo mucho que insisten en incluirlo obligatoriamente para ciertas misiones) tampoco lo hubiera condenado. Son detalles que lo alejan de la perfección pero que serían completamente perdonables si no fuera por el gran problema de esta segunda entrega.

Antes de meternos con ese verdadero problema existe otro, y grave, de afinidad con nuestro personaje en el juego. Tommy, el protagonista del primer Mafia, era una trabajador normal que de la noche a la mañana se ve envuelto por la mafia y poco a poco lo vemos mutar de su incial “normalidad”, a convertirse en un verdadero mafioso en la ciudad de Lost Heaven (quien quiera que lo relacione con el nombre) forzado por los acontecimientos. La forma en la que se nos narraba esa caída está perfectamente llevada e interpretada desde el minuto 1 al final del juego. Una historia perfecta alrededor de un personaje bien trabajado.

Vito Scaletta es un tipo que desde el minuto 1 no tiene prejuicios en hacer lo que haga falta con tal de ser alguien, un ser al cual no se puede llegar de principio por encontrarse ya sumido en lo más profundo de la violencia, y al que el cambio no le supone ningún trauma… hasta que de pronto un día coge y se saca escrúpulos de donde no los hubo durante los años anteriores, para al de un rato volver a perderlos lo que resta del  juego. Digamos que con esto la obvia comparación de personajes deja en peor posición a Vito, y este sería el nuevo problema introducido al no mostrarnos un personaje que nos resulte coherente seguir; sea por empezar “normal”, como Tommy, sea por empezar siendo alguien criado en ese ambiente como el protagonista de “Los Soprano”.  Un importante cambio que de todas formas en una historia bien desarrollada podría suplirse y es aquí donde llega el mayor problema de Mafia 2.

Es maravilloso recorrer todo lo que nos ofrece la historia de Mafia 2. Las localizaciones y lo trabajado de éstas es digno de elogio y admiración, el problema radica en la historia que hila todo, que, pese a venir de la mano de gran parte del mismo equipo, te tiene una y otra vez realizando tareas simples, alejadas de todo atisbo de trasfondo (de historia, repito, no de época) y estás misión tras misión tratando de saber si estás haciendo esto o aquello de cara a una interconexión de misiones final sublime, para encontrarte con un desenlace en la que tus acciones previas y de esos momentos. tienen una repercusión realmente limitada y que echan por tierra todo el transfondo que tú has tenido que ir dándole porque en sí no tenían. Es decir: a lo largo del juego supones que tus acciones de tan bajo nivel como repartir cartones de tabaco o esas poco logradas peleas a puñetazos son necesarias para preservar cierto orden en el “ecosistema mafioso”. “Ya llegarán misiones en las que tenga que decidir si este o aquél vive o muere, en el que deba anteponer mi familia a mi otra familia…” piensas un poco ilusamente, porque al final sucede un descalabro que echa por tierra toda esa imaginería que tan bien supo trasladar la primera entrega, y que tan gratuitamente liquida esta segunda. Y no voy a reducirlo al final más coherente, sino a los hechos que transcurren en las misiones finales y la aparente intrascendencia de éstas en el orden de las cosas de la parte mafiosa de Empire Bay. O lo que es lo mismo: a diferencia del Mafia original, donde tenías una idea clara de tu ascenso (o descenso, depende de si lo mirabas desde el punto de vista “familiar” o personal) y peso en la historia de tus misiones, nos encontramos ante un montón de situaciones sueltas que si fueran el entrante a un derroche final no serían tan vacías… Pero que cuando llegan los créditos llegas a pensar que al equipo se le echó la fecha de lanzamiento encima y debían terminarlo cuanto antes porque han dejado demasiados temas sueltos. Que un juego teóricamente centrado en la historia falle tan estrepitosamente por el motivo que sea precisamente en la historia tiene delito.

Luego ya cada uno es libre en echar de menos, que se hace, una mayor dificultad o el modo Freeride Extreme del original. No por el poder pasear por la maravillosa ciudad, que se puede hacer entre misiones, sino porque la jugabilidad extra que ofrecía tras una campaña tan “cerrada” elevaba al cubo el valor del juego. Con una historia bien trenzada esa carencia hubiera sido más asumible. Pero con una historia tan inferior en todos los aspectos a la original, esa carencia se hace más sangrante.

En definitiva: Mafia 2 es un gran juego a nivel técnico y sería aceptable a nivel de historia si con su primera entrega no hubieran demostrado que sabían desarrollar una historia de mafiosos mucho mejor y que entonces sabían agradecer el esfuerzo de comprar su juego ofreciendo dos forma de entretenimiento en una. En un claro ejemplo de los tiempos que corren, todo el valor añadido  que era el FreeRide Extreme de entonces ha volado, con lo que tenemos un producto a la espera de DLCs que frente a la competencia es un digno rival, que no claro vencedor, pero que palidece sobremanera cuando se enfrenta a la sombra de su obra original.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.