Con el Nexus, sucesor de esta emblemática construcción en Mass Effect Andromeda, nos encontramos ante un diseño que no se inspira en los hábitats espaciales de manera directa. Este centro de “gobierno” inicialmente se planteó como la unión de las diversas arcas (de ahí que su primer nombre fuese Arkcon) en un intento de darle una forma única y memorable. Sin embargo, el deseo de mantener las líneas características de la saga hizo que terminaran tomando como referencia la propia Ciudadela. De esta manera, el Nexus presenta también un anillo de Toro de Stanford (cuyo interior puede apreciarse desde las áreas comunes) y dos brazos ligeramente similares a los Cilindros de O’Neill.

Pero estas dos estaciones espaciales no son las únicas que han tomado como referencias planteamientos científicos existentes en la actualidad. Omega, por ejemplo, es otra de ellas, aunque en este caso no hay planes demasiados concisos para colonizar asteroides, puesto que las miras están puestas más en los recursos que pueden proporcionar. Las pocas propuestas que hay al respecto se centran en Ceres, uno de los cuerpos de mayor tamaño del cinturón de asteroides de nuestro sistema solar que por su situación permitiría el asentamiento de una “colonia” minera. Aunque Omega en Mass Effect 2 parezca sólo la contraparte sórdida de la Ciudadela, los primeros asentamientos se crearon para minar el elemento cero tan abundante en su interior.

Arca - Exterior2

Nautilus-X

También en las Arcas podemos encontrar una manera de adaptar los diseños de hábitats mencionados antes y uno nuevo, el de Nautilus-X (Non-Atmospheric Universal Transport Intended for Lengthy United States eXploration). A diferencia de la Ciudadela y el Nexus, las Arcas no son estaciones espaciales, sino naves de transporte a gran escala preparadas para alojar a sus ocupantes durante un periodo de tiempo determinado, pero no para sustentar una civilización de manera indefinida. Y una vez cumplida esta misión, se convierten en generadores de energía para el Nexus. El Nautilus-X es un concepto reciente, propuesto en el año 2011 y está pensado para viajes de una duración de hasta 24 meses con una tripulación de seis personas. En este caso, su diseño no parece haber inspirado a las Arcas, aunque presenta elementos reconocibles como brazos (con placas solares, que en Mass Effect Andromeda se sustituyen por colectores de hidrógeno) o un gran anillo rotatorio con gravedad artificial.

Por último nos encontramos ante uno de los mayores misterios de Mass Effect Andromeda, que es, a su vez, otro de los grandes logros de la tecnología relicta y, por supuesto, una mina de spoilers para aquellos que no hayan jugado a esta entrega. Tras la misión “A la caza del Arconte” descubrimos el motivo de la gran obsesión de nuestro enemigo, que nos lleva a visitar la estación espacial Khi Tasira (con su propia gravedad, atmósfera y generador de clima). Allí se nos revela información muy importante sobre los Jaardan: creadores de toda la tecnología relicta, de una especie evolucionada y de algo llamado Meridian, que ocultaron tras el ataque que les obligó a abandonar Heleus. La carrera contrarreloj que supone el final nos lleva a descubrir otra impactante verdad: Meridian es, nada menos, un hábitat espacial contenido en una esfera. Puesto que en el juego se muestra de manera clara su interior podemos suponer que nos encontramos ante la adaptación de dos posibilidades: la Esfera de Bernal o la Esfera de Dyson.

Esfera de Bernal - Exterior

Esfera de Bernal (exterior).

Debemos matizar, sin embargo, que ninguno de estos diseños es exactamente como se plantea en el juego. El origen de la esfera de Bernal se encuentra en el año 1929, cuando el científico John Desmond Bernal describió una esfera de 16 km de diámetro para albergar cerca de 25000 personas. Cuando O’Neill comenzó a trabajar en los hábitats espaciales perfeccionó este concepto a modo de alternativa para el Toro de Stanford La esfera formaría parte de una estructura mayor y en su ecuador interior se desarrollaría la vida, mientras que en la parte no habitada se proyectaría la luz solar a través de espejos. Las similitudes con el “mundo semilla” de Mass Effect Andromeda quedan patentes cuando recorremos su superficie a bordo del Nomad, pero hay un elemento que no encaja: la luz. Está presente, iluminando toda la superficie, pero no somos capaces de determinar su origen, puesto que el juego no lo muestra. Sin embargo, cuando la Hyperion se aproxima al exterior de la esfera, se crea una abertura de la cual se proyecta hacia el espacio un enorme haz de luz, lo que indica una gran capacidad de generación de energía. Además, el mundo interior, frondoso y con capacidad para albergar seres vivos (incluso no modificados por los Jaardan, como los habitantes de la Hyperion) necesita no sólo luz, sino también calor.

Y eso es lo que nos lleva a la Esfera de Dyson. Esta hipótesis, descrita en 1960 por Freeman Dyson, no es simplemente otra creación teórica de una colonia orbital, sino una megaestructura (con forma de enjambre, burbuja o esfera) que permitiría a una civilización aprovechar completamente la energía de una estrella al rodearla con un campo de colectores. De hecho, su desarrollo entra dentro de las consideraciones de la Escala Kardashov para una civilización avanzada de Tipo II. Aunque no se hayan mostrado demasiados detalles sobre el interior de Meridian, toda la información que se puede recopilar sobre los Jaardan a lo largo del juego muestra claramente el alto nivel de desarrollo tecnológico que tiene dicha civilización, por lo que una esfera de Dyson no es sólo una inspiración evidente para el diseño del “mundo semilla”, sino una pieza de puzle que encaja también con esta misteriosa especie.

Esfera de Dyson

Esfera de Dyson.

Los hábitats espaciales son un concepto cada vez más importante en el desarrollo científico dado el interés de la NASA en Marte. Algunas películas como Elysium nos han permitido echar una ojeada a estas construcciones, pero ha sido Mass Effect quien nos ha permitido recorrerlos. Gracias a todos esos elementos del juego que están inspirados en ciencia real, combinados con aquellos que caminan en entre la posibilidad y la ficción, BioWare consigue crear un efecto que nos permite soñar con otros mundos más allá de nuestro sistema solar.

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