La gran sorpresa de la presentación con que Microsoft trazó su estrategia para el próximo lustro fue Hololens, las gafas de realidad aumentado que prometen redefinir la forma de interactuar con nuestro ordenador personal. 

Hololens se desmarca de apuestas por la realidad virtual como Oculus Rift o Project Morpheus en favor de la superposición holográfica. El dispositivo es básicamente un equipo provisto de procesador, pantalla de alta definición, cámara, micrófono y sensores inherentes al Kinect para Xbox One.

La idea es que manipulemos las holografías superpuestas a nuestro entorno (modelados tridimensionales, juegos, reproducción multimedia, tareas ofimáticas…) gesticulando con nuestras manos o mediante comandos de voz. Las posibilidades son ilimitadas, tal y como puede verse en el vídeo bajo estas líneas.

El evento de marras también sirvió para concretar Windows 10, nuevo sistema operativo de la compañía, que llegará a ordenadores y tabletas electrónicas amén de sustituir definitivamente a Windows Phone.

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