Microsoft acaba de anunciar mediante una publicación en el blog oficial de Xbox que cierra Lionhead Studios y cancela el desarrollo de Fable Legends; también echan la persiana de Press Play Studios y su juego en desarrollo, Project Knoxville. “No es una decisión que hayamos tomado a la ligera ni un reflejo de [cómo son] estos estudios de desarrollo: estamos increíblemente orgullosos de contar con el talento, creatividad y compromiso de la gente de estos estudios […]. Estos cambios están teniendo lugar como consecuencia de que Microsoft Studios siga centrando su inversión y desarrollo en los juegos y franquicias que más emocionan a los fans”.

En el comunicado firmado por Hanno Lemke, director general de Microsoft Studois Europe, todavía se asegura que están “discutiendo con el equipo la propuesta de cierre”. Podemos entender que están negociando las condiciones de dicho cierre, como la posibilidad de reubicar a algunos trabajadores en otros estudios de Microsoft. En el momento de publicar este artículo, los empleados de Lionhead ya tienen desactivadas sus cuentas de correo electrónico corporativo.

Project Knoxville lleva en desarrollo desde agosto del pasado año 2015; se trataba de un juego de supervivencia en tercera persona en el que un grupo de jugadores debía encontrar la forma de huir de arenas de combate pobladas de enemigos. No se sabía mucho más todavía de su desarrollo, que seguramente no estaba aún en una fase muy avanzada. Más llamativo es el caso de Fable Legends, cuyo desarrollo arrancó en 2012 y se anunció un año más tarde. Se trataba de un juego de rol y acción fuertemente volcado en el multijugador, con cuatro jugadores ejerciendo el papel de héroes que asaltan una mazmorra y un quinto haciendo de villano al mando de un ejército de criaturas malignas.

Fable Legends iba a permitir juego multiplataforma entre Xbox One y Windows 10, con un modelo free to play en el que se podría jugar gratuitamente con los héroes disponibles cada semana (en rotación constante). Aunque nunca ha conseguido despertar un interés desaforado en la comunidad de jugadores, se ha mantenido en el candelero y ha llegado a estar en beta cerrada hace muy poco; de hecho, en teoría se esperaba el lanzamiento de Fable Legends antes del final del presente año fiscal de Microsoft (julio de 2016). La cancelación del juego a sólo unos meses de su supuesto lanzamiento evidencia la escasa fe que Microsoft tenía en sus posibilidades de éxito.

Esta noticia es una más en un ya largo rosario de desventuras para Xbox y Microsoft, que llevan un tiempo dando pocas alegrías a sus fans. Es obligatorio leer ambos cierres en el marco de una campaña de Microsoft por reducir costes y riesgos y hacer más eficientes sus inversiones. La pregunta que todos nos hacemos es si es una simple decisión empresarial, por dura que sea, o si puesto en el marco de las últimas noticias es un síntoma preocupante para el futuro de Xbox. Aunque no se puede hablar de que la consola sea exactamente un fracaso, parece ya imposible que Xbox One pueda ganarle la posición de hegemonía a PS4 en esta generación de consolas. Los costes de simplemente estar en el negocio son elevadísimos, y para una gran empresa como Microsoft no basta con salvar los muebles u obtener un porcentaje modesto de ganancias.

Si ahora mismo tuviera que apostar, diría que Xbox tiene una larga vida por delante como marca, pero no como consola física. Es bien sabido que Satya Nadella, actual CEO de Microsoft, no tiene en gran estima a la división Xbox; los rumores sobre su disposición a escuchar ofertas por ella son recurrentes. Dudo mucho que estén dispuestos a venderla salvo que llegue una oferta mareante que muy pocas compañías están en posición de hacer, y recientes inversiones como la de Minecraft indican que Microsoft sí tiene intención de estar en el mercado de los juegos a largo plazo… lo cual no implica necesariamente poner una consola propia en el mercado.

Estamos, de hecho, muy cerca de una gran encrucijada para la industria del videojuego: la distribución digital y el horizonte del juego en la nube pueden hacer que lo que hoy entendemos por videoconsola desaparezca. Una de las posibilidades más realistas para el futuro del mercado del videojuego es la aparición de ecosistemas multiplataofrma que permitan al usuario disfrutar de sus contenidos en dispositivos muy diversos. Apple lleva años trabajando en esa línea; también está Valve con su Steam Link y sus (aún fallidas) Steam Machines, y parece que Nintendo apunta en esa dirección. La necesidad tiene pinchos, y el hecho de haber perdido tanto terreno ante su principal competidor puede estar empujando a Microsoft a tomar decisiones más arriesgadas.

La creciente compatibilidad entre Xbox One y Windows 10 parece indicar que se están moviendo para crear un “ecosistema Microsoft”. La gallina de los huevos de oro de Microsoft sigue siendo Windows; no se puede arriesgar a que su sistema operativo deje de ser imprescindible para cualquier aficionado a los videojuegos. Hay muchos escenarios posibles: que Xbox pase a ser una gran distribuidora, una máquina-puente entre el PC y la televisión, un PC cerrado especializado en videojuegos a lo Steam Machines… y también, claro, que las cosas se queden como estén y Microsoft lance dentro de unos años una “Xbox Two”. Sin embargo, según pasa el tiempo menos probable me parece esta última opción. Veremos.

Sobre El Autor

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Me llamo Antonio Santo y nací en Málaga en 1985. Estudié (es un decir) Filología Hispánica en Granada, aunque desde que salí de la universidad (sorprendentemente, por mi propio pie) toda mi carrera profesional ha sido en prensa. En 2011 empecé a dedicarme al periodismo de videojuegos en Vadejuegos; un tiempo después me hicieron director de contenidos por mis pecados. Me han dado algún que otro premio por mi obra poética, lo que demuestra que hay gente para todo. Me gusta tocar música, los perros y la buena comida. Llevo sombrero para hacerme el interesante.

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