Los teléfonos móviles han cambiado nuestro modo de entender la comunicación, y no es difícil de comprender porqué. Son dispositivos que, poco a poco, se han convertido en aparatos indispensables para los usuarios. Incluso con el paso del tiempo han evolucionado en teléfonos inteligentes, permitiendo, no solo realizar llamadas o mandar mensajes, sino también navegar por Internet, recibir correo electrónico o visitar nuestros perfiles en redes sociales. A toda esta vorágine comunicativa hay que sumar la reciente irrupción de las tablets, el siguiente paso de la informática a la era post-PC.

Todos estos aparatos tienen en común que son dispositivos móviles, el que más o el que menos. Todos tienen una gran pantalla con la que podemos ver nuestros contenidos, pero, ¿qué es lo que hace a un dispositivo portátil que sea móvil? La respuesta es bien sencilla: la autonomía, las baterías. Un detalle que hay que mirar con mucho ojo en este mercado.

Tipos de baterías

Las baterías siempre están en constante evolución y las empresas que se encargan de desarrollarlas, se gastan mucho dinero en I+D para ofrecer un producto de gran capacidad y autonomía. Existen de muchos tipos: por ejemplo, las de Níquel-Cadmio, que son las que llevaban muchos móviles en la primera edad de la telefonía y que adolecen del efecto memoria, además de estar limitadas a unos 1500 ciclos. Incluso podemos sumarle el agravante de lo contaminante del cadmio.

Las baterías de Níquel y metal Hidruro todavía existen en muchos artefactos electrónicos, y son una evolución de las de Níquel-Cadmio. Este tipo de pila resulta, hoy por hoy, mucho más barato de fabricar. Esto justifica que muchos dispositivos electrónicos las llevan todavía. Además, este tipo de depósito no tenía el temido efecto memoria, algo muy de agradecer. Pero los ciclos de vida de estas pilas eran menores, algo que se notaba mucho con el paso del tiempo.

Las más populares hoy en día son las de iones de Litio. Y no es de extrañar, pues el Litio es un material mucho más ligero y con una mayor autonomía. Esto sugiere unos diseños reducidos. Como una de las mejores evoluciones de los acumuladores, se trata de una pieza de ingeniería considerable, aunque con un número limitado de ciclos y sin efecto memoria. La mayor ventaja que posee este tipo de baterías es que se recarga con mayor celeridad respecto a las anteriores. Esto se debe a que la carga se divide en dos partes: la primera se llena hasta el 80% aproximadamente de forma muy rápida, y la segunda, hasta el 100% de su capacidad de forma más pausada. Son estas habilidades por las que la mayor parte de la telefonía móvil incorpora este tipo de pila.

Efecto memoria

Haciendo un poco de cazadores de mitos, vamos a arrojar algo de luz sobre el asunto del llamado efecto memoria de las baterias y sus efectos. El efecto memoria es denominado así porque al hacer una gestion indebida de las baterias, la capacidad merma sobremanera. Esto puede ser causado por el usuario o por el sobrecalentamiento. Y ojo con esto, porque se han dado casos de auténticas quemaduras ocasionadas por el calentamiento excesivo del dispositivo. El quid de la cuestion es el siguiente: al no descargar del todo la batería, cuando la cargamos, toda la química que se encuentra en el interior de la pila en cuestión encargada de generar la potencia, crea cristales diminutos que modifican el voltaje. Por eso, se reduce el potencial de las mismas y las cargas empiezan a amainar con cada nueva carga.

Una de las mejores maneras de prevenir este tipo de sucesos es cargar al menos la primera semana de vida de la bateríaa un ciclo completo, es decir, descargarla y cagarla al máximo para que coja “vicio”. Esto sólo para las que tengan este efecto memoria. Aunque para las demás, es aconsejable realizar estos pasos cada cierto tiempo.

Uno de los ejemplos más curiosos en cuanto a baterias se refiere es el que dice que la primera carga debe ser más prolongada que las demás para que se llene del todo la pila. Esto es del todo falso. Cuando una bateria llega al 100% de su capacidad, lo que ocurre es que no admite más amplitud. Es más, la duración de la carga nunca es proporcional al tiempo de carga. No por cargar más la pila durará más la potencia. No sólo esta creencia es errónea, si no que alguna baterias cuentan con un pequeño circuito que al llegar al cenit de carga, se cierra el paso de la corriente para no sobrecalentar la pila. Siempre es aconsejabla para la buena conservación del acumulador conectar a corriente cuando el porcentaje de duracion este sobre el 10%. Nunca dejar que se apague el dispositivo por falta de batería. Aunque una vez al mes es conveniente terminar el ciclo de la pila para cargarla entera de nuevo.

Las nuevas tecnologías y vías de comunicación traen consigo el consigiuiente gasto de batería para su funcionamiento. Y con tanto 3G, WiFi y Bluetooth, la capacidad de las pilas tiene que ser mayor de lo habitual. Y eso sin contar con las grandes pantallas táctiles, con su brillo haciendo un gran gasto de energía.

Pasivación

Hoy por hoy, pocas baterías tienen ya este efecto memoria. En su lugar, las de iones de Litio cuentan con la pasivación que, si bien es más difícil de que ocurra, el problema existe y no estaría mal conocerlo algo mejor. La pasivación surge sólo con las pilas de litio cuando hay un periodo prolongado de inactividad, o cuando al recargar se hace en pequeñas cantidades. Esto sí que repercute en la duracion del acumulador. A groso modo, dentro de la batería hay una fina capa de Cloruro que cubre poco a poco los componentes internos, haciendo que el voltaje se resienta. Pero como ya hemos comentado, esto es fácilmente evitable, sobre todo porque ahora, prácticamente todos los smartphones se suelen cargar al dia.

Una mirada al futuro

La autonomía de dispositivos electrónicos es una constante carrera entre grandes corporaciones por ver quién posee la batería más potente. Apple, hace tan sólo unos días, ha patentado una batería de Hidrógeno, e incluso existen prototipos de pilas flexibles para amoldarse a cualquier estructura. Los prototipos se suceden con asiduidad, y sólo algunos llegan a buen puerto. ¿Os imagináis una batería hecha de papel? Pues ya existe, fue creada por un equipo de investigadores en un instituto de Nueva York. Esta compuesta por un 90% de celulosa. Sencillamente ciencia ficción.

Los organismos ecológicos tienen que estar llenos de júbilo, pues el campo de la energía orgánica está alcanzando cotas inimaginables. Se está consiguiendo sustituir los componentes químicos por componentes orgánicos en una pila proveniente de biomasa.

Seguramente, en estos momentos alguna compañía dé con la piedra filosofal y consiga aunar lo mejor de la autonomía y lo mejor de la potencia para crear una batería única con una duración muy prolongada. Aunque esa duración siempre dependerá del tamaño de la pantalla, y la gestión que hagamos del dispositivo.

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