Telefónica Movistar ha anunciado que entra en el mundo de los e-sports por la puerta grande. En un evento celebrado en el Matadero de Madrid durante la tarde de ayer, el gigante de las telecomunicaciones de origen español desveló toda una estrategia dedicada al deporte electrónico con iniciativas en áreas diversas: contenidos propios, alianzas con grandes competiciones y ferias e incluso su propio club profesional. Así, los e-sports pasan a estar en “el centro de la estrategia [de Movistar] en el mundo de los deportes y los contenidos”.

En el centro de esta nueva estrategia se sitúa el acuerdo firmado entre Telefónica y ESL, la compañía de eventos de e-sports más grande del mundo. Movistar patrocinará competiciones amateur y profesionales de los juegos más importantes, y estará presente en las ferias y eventos más destacados; además, obtiene la licencia de emisión de competiciones internacionales (como ESL One) y nacionales (ESL Masters España). Las emisiones se realizarán en un nuevo canal, Movistar e-Sports, que será el primer canal dedicado además de en franjas específicas de contenido e-sport en #0 y Movistar Deportes 1 y 2.

Finalmente, Movistar da el paso de convertirse también en protagonista de las competiciones con su propio club: la compañía de telecomunicaciones ha creado Movistar Riders, un club con equipos de Overwatch, Hearthstone, CS: Global Offensive, Call of Duty y League of Legends. Su sede, el Movistar Gaming Center, aspira a convertirse en un punto de encuentro entre profesionales de la industria, jugadores y aficionados. Huwaei y sus smartphones Honor serán los partners oficiales de Movistar Riders.

Hasta aquí los datos de la noticia, pero conviene analizar la información algo más allá: estamos ante un paso importantísimo para el establecimiento de los e-sports en España como espectáculo masivo. Sí, los eventos de e-sports llenan pabellones, pero no se celebran tantos (si lo comparamos con otros deportes), y en realidad su alcance es limitado: sus fans son muy dedicados y entregados, pero el resto de la sociedad casi no sabe que esto existe, o lo ve como un fenómeno lejano y algo extraño. A los e-sports les queda un largo camino para ser conocidos por la sociedad y asentarse dentro de la amplia oferta de deportes.

El primer paso para lograrlo es, por supuesto, la visibilidad: uno no puede aficionarse a algo que no conoce. En un movimiento pionero en nuestro entorno, España contará con su primer canal dedicado a los e-sports; y casi más importante de cara a ampliar sus horizontes, con franjas dedicadas en los canales de deportes de Movistar. Recordemos que, como hablamos hace algún tiempo con Jorge Hevia, productor de Tiempo de Juego, la prensa deportiva de siempre no termina de tener claro esto de los e-sports; este movimiento es una pequeña revolución que puede forzar la mano de la prensa deportiva y que aumenta las expectativas sobre el sector.

También es importante la fundación del club Movistar Riders, que se une a otras grandes marcas (clubes de fútbol, marcas de tecnología, etc.) que anuncian su entrada en los e-sports. Esta decisión es importante, para empezar, por una simple cuestión económica. Durante años los contratos publicitarios y patrocinios del deporte electrónico han sido muy endogámicos: con la notable excepción de las bebidas energéticas, la práctica totalidad de los patrocinios de los e-sports vienen del mundo de los videojuegos y la tecnología directamente asociada. Por asombrosas que parezcan sus cifras, palidecen en comparación con las monstruosas cantidades que se mueven en el deporte “tradicional”; la llegada de marcas como Movistar, o de los grandes clubes de fútbol, no hará sino multiplicar los ingresos publicitarios y atraer nuevos fans.

Pero no es la única cuestión asociada al aterrizaje de las grandes marcas: inevitablemente van a forzar a los e-sports a significarse en muchas áreas. Cuestiones y debates sobre la reglamentación antidopaje o la segregación por sexos tienen que resolverse cuanto antes: Movistar no se puede permitir verse envuelta en, por ejemplo, polémicas sobre dopaje. Esperemos, eso sí, que la creciente urgencia no implique repetir viejos errores o adoptar medidas precipitadas: como señalaba en un reciente artículo el director de contenidos de FS GAMER Antonio Santo, “una vez [las grandes marcas] se asienten [en los e-sports], y con ellas los cientos de millones que se mueven a su alrededor, será mucho más difícil realizar cualquier cambio de cierto calado”.

El deporte electrónico está dejando atrás su adolescencia para convertirse en una industria cada vez más madura y compleja. Es un momento apasionante para seguir este fenómeno, un cruce de caminos en el que se están asentando sus cimientos a largo plazo. Lo que ocurra en estos años definirá cómo serán los e-sports del futuro. Movistar ha dado un puñetazo sobre la mesa para demostrar su interés por ser uno de sus grandes protagonistas; el tiempo dirá cómo de firme es su apuesta y qué acogida recibe por parte del público.

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