Las grandes franquicias y la TV

Si hablamos de series de televisión, la norma general suele ser a la inversa: videojuegos que generan sus propias series. Además de la ya comentada de Life is Strange, la saga Halo es una de las más prolíficas en este sentido. Dos son sus miniseries más conocidas: Forward unto Dawn y Nightfall, que acompañaron respectivamente a los lanzamientos de Halo 4 y Halo 5: Guardians. Pero la cosa no queda aquí, ya que parece que la tan cacareada serie sobre la máxima franquicia de Microsoft producida por el Rey Midas de Hollywood, Steven Spielberg, sigue adelante. Veremos.

A lo comentado podemos añadir la serie de cortometrajes animados Halo Legends. Mención especial para otros cortometrajes basados en la historia del Jefe Maestro que han servido para promocionar el lanzamiento de algunos de sus juegos y que han tenido como responsables a directores de prestigio como Neill Blomkamp (Distrito 9, Elysium, Chappie).

Pero no todo son éxitos. Uno de los casos más sangrantes ha sido el de la mascota de SEGA. Tras tres controvertidas temporadas de Sonic X (censura de por medio incluida), el erizo más famoso de los videojuegos volvió a saltar a la TV con Sonic Boom, criticada por el rediseño de algunos personajes (vigoréxicos y nada acordes al estilo clásico del juego).

Algo similar puede achacarse a Quatum Break que, independientemente de la calidad del título, vino acompañado de un serial endeble en producción e interpretaciones.

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Transmedia como género fusión

David Cage es quizás el directivo más empeñado en fusionar cine y videojuego. Quantic Dream nos deja así títulos como Heavy Rain, Beyond: Dos Almas o el próximo Detroit: Become Human. Algo similar a lo que pasa con Kojima y sus eternas cinemáticas.

Más allá de gustos o preferencias personales, sería injusto no reconocerles el mérito de intentar cosas nuevas en una industria cada vez más estancada en términos creativos.

De la pantalla al papel

Halo también es una de las franquicias más prolíficas en cuanto a novelas, con más de 14 a sus espaldas. Está claro que el universo de los Anillos destructores de Universos da mucho juego.

Y, sin duda, son muchos los títulos que se apuntan a la moda de las novelas para ampliar sus universos. Una opción más que aceptable para pasar las horas imbuidos en nuestros juegos preferidos cuando no tenemos el mando entre manos. Por repasar algunas de las más notables: Alan Wake, Mass Effect Revelation, ICO: Castle in the Mist o Dead Space: Martyr.

En este sentido, podemos concluir que rara será la franquicia que no se apunte a la narrativa transmedia a nada que su juego resulte medianamente exitoso. Incluso el más que regulero Homefront cuenta con su propia novela (La Voz de la Libertad, de John Millius).

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Cómics y videojuegos, una fórmula que suele funcionar

Como pasa con las novelas, los cómics (o novelas gráficas) basados en videojuegos suelen ser éxito seguro. Si me diesen a elegir, la saga Gears of War sería mi mejor candidata a juego adaptado genialmente al cómic.

Su carácter oscuro, épico y violento ha propiciado también libros e incluso lleva tiempo rumoreándose una versión cinematográfica a manos de Gore Verbisnky (Piratas del Caribe) o Len Wiseman (La Jungla 4.0).

El carácter plástico y visual de los cómics permite transmitir imágenes con una gran cantidad de detalles por viñeta. Ajenos, muchas veces, al estilo artístico del título original.

La importancia de la narrativa transmedia como elemento amplificador

Más allá de comentar qué títulos emplean qué métodos de adaptación, debe quedar claro que este tipo de narrativa impone una serie de circunstancias que ayuden a enganchar al público a sus sagas preferidas mediante producciones de bajo coste (en comparación con la financiación total de un título Triple A, por ejemplo), ampliando la experiencia de juego y generando todo un ecosistema donde el jugador no sólo se siente cómodo, sino también partícipe al conocer hechos e historias que no podría disfrutar en el videojuego.

De alguna manera, hablamos de un sistema de merchandaising honesto que consigue mantener miríadas de seguidores ofreciendo productos culturales paralelos a los videojuegos. Una estrategia muy inteligente que, ante una barrera cada vez mas difuminada (especialmente en lo que a cine, TV y videojuegos se refiere) no dudo acabará convirtiéndose en el pan nuestro de cada día.

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