Arrancó bien la presentación de la nueva consola de Nintendo, con un Kimishima yendo directo al grano: Switch saldrá a la venta el 3 de marzo (mucho antes de lo que preveíamos) por unos 300 euros al cambio. Respondió además algunas de las cuestiones más comentadas de los últimos meses, como la confirmación de que no habrá bloqueo regional, que el panel de 6,2 pulgadas es efectivamente multitáctil o que la batería rondará las 3 horas de juego con The Legend of Zelda: Breath of the Wild.

Aunque se sospechaba, pocos apostábamos por la inclusión de acelerómetros y giroscopios en los Joy-Con. Daba por sentado que Nintendo había dicho su última palabra en cuanto a sensores por movimiento, pero me equivoqué. Buena parte de la retransmisión se ha dedicado así a las interioridades de los mandos, que nos permitirán hacer aspavientos, ‘sentir’ los juegos gracias al motor de vibración HD e interactuar con nuestro entorno mediante una cámara infrarroja. Tales funcionalidades han justificado la presencia de títulos inéditos como 1-2 Switch (cuyo concepto no ha quedado del todo claro) o ARMS, ambos con cierto tufillo de improvisación y falta de chicha. Típicos juegos de lanzamiento, creados expresamente para demostrar “de qué es capaz” la nueva máquina.

Convenimos entonces que el as bajo la manga de Nintendo en cuestión de prestaciones venía a ser una evolución del WiiMote. El concepto simple de Switch (una consola de salón con la que puedes jugar en cualquier parte) se ve enturbiado por unos accesorios que, en mi opinión, deberían haberse limitado a un esquema de control clásico. Es obvio que los de Kyoto apelan nuevamente al “océano azul” de Wii y DS, pero había otras formas. Corren el riesgo de que aquellos padres, abuelos y nietos sientan cierto déjà vu, desinteresándose de la máquina.

Aunque Mario y Link alegran al más pintado, Nintendo no ha sabido perfilar un futuro esperanzador para su nueva plataforma

A su vez, la gran N tiene por delante el reto de posicionar Switch respecto a Nintendo 3DS, portátil que sigue vendiendo a las mil maravillas. Especialmente cuando el precio del modelo XL apenas dista un centenar de euros del de Switch (incluso menos, según el pack). Y es que la sobremesa sobrepasa la barrera psicológica de los 249 euros (GAME marca 329,95€), situándose por encima de máquinas más potentes, revisadas y con catálogos consolidados: Xbox One S y PlayStation 4 Slim pueden adquirirse desde 269 euros.

Para arrebatar ventas a  Microsoft o Sony, Nintendo tiene que hacerse con el mayor número de multiplataformas posible. Durante la Switch Presentation, Ubisoft mostró Just Dance y Rayman Legends, EA refirió a FIFA y Activision (poco después) a SkylandersO se ha economizado el tiempo o el apoyo de las grandes editoras resulta testimonial, como ocurrió durante el lanzamiento de Wii U. Oportunidad perdida para mostrar el rumoreado crossover entre Mario y los Rabbids, por ejemplo. Razones de peso, en definitiva, para que los menos ‘nintenderos’ del lugar abran la billetera.

El cúmulo de desarrolladores estrella sobre el escenario trató de escenificar una participación third-party sin precedentes, pero los proyectos en curso se han enunciado atropelladamente. Horas después, nadie tiene claro qué juegos encontraremos en las tiendas el próximo 3 de marzo. Precisamente una de las razones por las que habíamos madrugado.

Suerte que Mario acudió al rescate, con una aventura tridimensional como las de antaño. El anuncio de que The Legend of Zelda: Breath of the Wild será juego de lanzamiento (y su impresionante tráiler) también me hizo saltar de júbilo, pero queda la sensación de que Switch tiene mucho trabajo por delante. Muy criticada está siendo la decisión de implementar un sistema de juego en línea previo pago, el cual tan siquiera estará listo para el día D.

El concepto híbrido de Switch me entusiasma tanto como lo nuevo de Mario y Link, pero la presentación de hace unas horas no ha sabido perfilar un futuro esperanzador para la plataforma. Incidir en los juegos ‘chorra’ y los sensores por movimiento no me parece un movimiento inteligente, como tampoco (aquí el segundo error de bulto) la falta de concreción respecto al catálogo de lanzamiento.

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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