Ayer fuimos invitados al showroom de Nintendo España para probar su nueva plataforma: Nintendo Switch. La expectación era máxima, dadas las inmejorables impresiones publicadas tras el evento europeo del pasado enero.

Omar Álvarez, responsable de prensa de Nintendo Ibérica, introdujo el sistema como la enésima muestra de innovación por parte de la multinacional japonesa: “NES introdujo el juego en compañía al incluir dos mandos. Game Boy sacó los videojuegos a la calle. Nintendo 64 nos trajo el stick analógico y la vibración. DS la jugabilidad táctil y Wii los sensores por movimiento. Switch hereda ADN de cada una de las consolas Nintendo, sumando la posibilidad de llevar el juego de una consola doméstica donde quieras, cuando quieras”.

Los de Kioto quieren amoldarse a los tiempos corren; a una sociedad frenética en la que disponemos de menos tiempo que nunca para sentarnos más que una hora frente al televisor, mando en ristre. De ahí que hayan cumplido el sueño húmedo de cualquier jugón: una máquina a medio camino entre la sobremesa y lo portátil, que además podemos compartir sin necesidad de accesorios adicionales.

Lo primero que hicimos fue sostener la máquina para comprobar su acabado y peso, insistiéndosenos en que procesador, GPU y demás componentes reposan en su interior. La base de carga resulta mucho más pequeña (y liviana) de lo que se aprecia en las fotos, albergando entrada USB-C para el adaptador de corriente, salida HDMI y 3 puertos USB 2.0 (3.0 a posteriori, mediante actualización). Basta echarle un vistazo para darse cuenta de que no alberga capacidad de procesamiento, limitándose a transferir la imagen del sistema al televisor: “No queríamos fragmentar la experiencia de juego y tampoco tenemos prevista una base potenciada. Switch es cuanto encierra su pantalla“.

Switch hereda ADN de cada una de las consolas Nintendo, sumando la posibilidad de llevar el juego de una consola doméstica donde quieras, cuando quieras

Pero volviendo a la consola en sí, su diseño avergüenza a los responsables del Wii U GamePad. Hablamos de dimensiones más contenidas (102 mm x 239 mm x 13,9 mm con sendos Joy-Con acoplados), un peso sensiblemente inferior (398 gramos en conjunto, frente al medio kilo del GamePad) y un acabado robusto, sin concesiones al plástico. Switch pasaría por la tablet de cualquier gigante tecnológico, aunque ligeramente abultada para albergar rejillas de ventilación, botonería y ranuras varias.

Wii U tampoco sale bien parada en cuanto al panel de 6,2 pulgadas y resolución 720p (1280 x 720). Si jugar en el GamePad suponía una concesión en términos de calidad visual, hacerlo en la pantalla de Switch todo lo contrario. Nitidez, colorido y brillo resultan espléndidos, sin importar que juguemos a oscuras o a plena luz del día. Se dispone para ello un sensor de iluminación. Y claro, defectos visuales como el emborronamiento de texturas o los dientes de sierra se camuflan considerablemente. ¿Quiere decir esto que jugar a pantalla completa denota pérdida de calidad? En absoluto. Nintendo habla de consola doméstica y como tal, ofrece un rendimiento tan satisfactorio como el de su predecesora si la conectamos al televisor.

No pudimos sacar provecho a la tecnología táctil capacitiva, como tampoco comprobar la autonomía del sistema, aunque nos prometen 6 horas y media de batería con un tiempo de carga de 3 horas. Sobre los Joy-Con, provistos de acelerómetro, giroscopio y motor de vibración “HD”, ofrecen hasta 20 de juego ininterrumpido y reciben carga tanto al estar acoplados a la pantalla como a través del dock. De este modo, apenas echaremos en falta el armazón de carga (vendido por separado).

Una de nuestras mayores preocupaciones en cuanto al control residía precisamente en el tamaño de los botones. No os engañaremos: son bastante pequeños, pero se han posicionado estratégicamente para que resulten cómodos de pulsar. Debemos pensar que los Joy-Con se han concebido para salir del paso en cuanto a partidas multijugador y, sorprendentemente, se amoldan a la mano aún usándolos de manera independiente. Eso sí, recomendamos desprenderse de la correa de sujeción al agarrarlos en horizontal, cuando la curvatura inherente al gatillo (sin recorrido) nos hará ganar en ergonomía. También acoplarles el Joy-Con Strap incluido junto a la consola, que facilita el acceso a los gatillos superiores.

Si jugar en el GamePad suponía una concesión en términos de calidad visual, hacerlo en la pantalla de Switch todo lo contrario

Pero la gran sorpresa de la sesión vino dada por el Pro Controller, mucho más recomendable que el soporte Joy-Con (referido como “Switch Dog” en las redes sociales). A este último echamos en falta mayor anchura, lo que solventa con creces uno de los mandos más cómodos que hemos probado. El Pro Controller hereda la disposición de botones de su homónimo para Wii U, aunque se ha mejorado el recorrido de los sticks analógicos y los gatillos. Los amantes de la cruceta tienen otra razón para hacerse con él, sin prescindir de giroscopio, lector NFC y sensor de vibración HD. Sí de la cámara inherente al Joy-Con derecho, capaz de reconocer la distancia y forma de ciertos objetos. El material gomoso le confiere además estupendas sensaciones de agarre. Como curiosidad, una aureola fosforescente enmarca el botón Home, facilitándose su pulsación a oscuras.

Nuestro siguiente punto en el orden del día era comprobar la cacareada transición entre el modo televisor y el modo portátil. No has terminado de sacar la consola del dock cuando se muestra la imagen del juego en la pantalla. A la inversa, uno tiene que atinar un poco para introducir la máquina correctamente (centrada) y se requieren tres o cuatro segundos para que el monitor reciba la imagen. Una experiencia instantánea, que asombrará a quien se acerque de primeras. Probamos también el multijugador local entre varias máquinas (hasta 8), rápido y sin ninguna clase de interferencia. Habrá que esperar por las opciones online, eso sí, estimándose un precio entre los 15 y los 25 euros anuales. Álvarez confirmó también que no se implementará un sistema de logros o trofeos, por considerar que no encajan con la filosofía de la compañía.

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Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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