Con el lanzamiento de una consola siempre cunden dos cosas: el entusiasmo y el alarmismo. Nintendo Switch no ha sido excepción. Mientras las primeras críticas resaltaban las posibilidades de la plataforma, abundaron los titulares sobre plausibles defectos de fabricación. Afortunadamente el tiempo lo pone todo en su lugar, de forma que treinta días después podamos dilucidar quiénes juzgaron objetivamente y cuántos exageraron a posta. Comenzaremos por estos últimos.

El fallo más comentado de estas semanas ha sido el referente a los cortes de conexión del Joy-Con izquierdo, que han frustrado no pocas partidas con The Legend of Zelda: Breath of the Wild. Ocurren éstos, al parecer, cuando se juega con los mandos acoplados al armazón incluido junto a la consola. No ha sido mi caso, pero sí el de algunos conocidos, particularmente quienes optaron por el modelo en colores neón. La propia Nintendo ha reconocido el error, subsanándolo con algo tan simple como la espuma de polietileno (a modo aislante). Si se trata de un problema verdaderamente extendido es algo que desconocemos, como todos aquellos que hayan tirado de Pro Controller desde el minuto uno.

Más preocupante resultó el bulo sobre los arañazos de pantalla, por el que muchas cabeceras recomendaron extrema cautela al introducir y sacar la consola del dock. Se probó días después que alguien con dinero sobrado (y mucho tiempo libre) había arañado su dispositivo a conciencia, con el único propósito de incordiar a los early adopters. En general, se intenta transmitir la idea de que Nintendo ha rehusado cualquier control de calidad, sin considerar aspectos básicos como la ventilación. A nintendo_switch___home_menu_mock_up_by_dpghoastmaniac2-dav84qqeste respecto, se han publicado imágenes de una consola supuestamente combada por el calor, tras permanecer un buen número de horas en la base de carga. ¿De verdad pensamos que una multinacional como Nintendo no ha testado su nueva máquina en las condiciones más extremas? Sí, cosas más raras se han visto, pero las probabilidades son pocas y, en cualquier caso, no hay mejor prueba de resistencia que la de los propios usuarios. Un par de fotografías o testimonios no bastan para escalar el asunto y, como medios, debemos ser responsables.

Una conexión inalámbrica endeble también ha suscitado quejas. Según el tipo de red, Switch rebaja el indicador de intensidad de la señal, aún cuando nos situemos a pocos metros del router. Le ocurre a quien suscribe, pero no he creído conveniente recurrir al servicio técnico, pues las pruebas de conexión arrojan velocidades aceptables y todo parece fruto de algún error de software. De ser el caso, una actualización bastaría para subsanarlo.

Poco han importado estas cuestiones al mercado, dadas unas cifras de ventas excepcionales. Ya sabemos que Switch se ha convertido en la consola de videojuego más rápidamente vendida en nuestro país (44.673 unidades en tres días según GfK). Fue también el sistema Nintendo mejor recibido en Estados Unidos y algo más de 330.000 japoneses lo adquirieron  durante la primera semana de marzo. Números que invitan al optimismo, pero que deben ponerse en perspectiva. Por un lado, la mayoría de lanzamientos en ocio electrónico agotan stock; por otro, Switch lo ha hecho muy alejada de la próspera campaña navideña. Y sí, ha sido la consola más vendida en el país del Sol Naciente las últimas cuatro semanas, pero también es cierto que Wii U la superó en unidades distribuidas durante su primer mes (687.287 consolas frente a las 519.504 de Switch). Considerando el negro futuro que aguardó al GamePad, entenderéis que es pronto para predicciones sobre la consola híbrida.

Habrán de pasar muchos meses para determinar el éxito de Switch y que las editoras refuercen su catálogo

Sí que puedo ratificar mis primeras impresiones: Switch encaja más que ninguna otra consola en mi estilo de vida y, por lo tanto, ansío su éxito. Pese a un catálogo de lanzamiento raquítico, Breath of the Wild bastó para convencernos de sus posibilidades. El de mundo abierto es el género más exigente y Switch lo alberga sin calentarse en exceso, con un rendimiento notable (especialmente tras el parche de hace unos días) y bajo un esquema de control sorprendentemente cómodo aún con los pequeños sticks de los Joy-Con.

Quiero jugarlo todo en Switch, pero en este mes también me he dado cuenta de que no puedo pedirle peras al olmo. Sigue circulando la idea de que recibiremos versiones de los nuevos lanzamientos para Xbox One y PlayStation 4, cuando nada más lejos de la realidad. El chip Tegra X1 (sin modificar) implementado es lo que es y, como mucho, veremos ediciones de juegos con algún año a sus espaldas. De ahí que se venda Skyrim como novedad o que algunos multiplataformas (Snake Pass) ya estén dando muestras de inferioridad bajo el panel de Switch. En estos casos, cada cual decidirá si prefiere brío gráfico o la comodidad de jugar en cualquier parte.

Nintendo_Switch_Joy-Con_Grip_ControllerMentiría si dijese que no me preocupa el futuro catálogo. Yooka-Laylee y RIME llegarán más tarde (este último acaba de retrasarse al tercer trimestre) y la mayoría de third-parties siguen reacias a presentar juegos, con la excepción de un buen puñado de indies. No esperéis Call of Duty, Mass Effect ni Destiny; las editoras tendrán que apostar por software desarrollado expresamente y éste no llegará en cantidades industriales hasta que pase mínimo un año, cuando las ventas se confirmen satisfactorias. Escribo esto aún cuando me apenaría sobremanera la ausencia del próximo Assassin’s Creed.

Como siempre, es Nintendo la que debe copar de exclusivas este año de tensa espera. Se haya malinterpretado o no, representantes de la compañía prometieron “un juego imprescindible por mes”, pero las cuentas no cuadran si uno consulta los “próximamente” de Nintendo eShop. Confío en que la próxima Electronic Entertainment Expo sirva de inflexión, tiempo hasta el cual seguiré cabalgando por Hyrule sin cansarme un ápice.

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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