“El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto que son, de las que no son en cuanto que no son”

Protágoras. Los discursos demoledores

 

Cuando parecía que No Man’s Sky estaba demasiado lejos como para poder observar su luz, la gente de Hello Games dieron señales de vida. Un parche que han llamado Fundation pretende revitalizar la actual situación del juego. Sea como fuere, por mucha fundación e imperio que levanten para la opinión pública el juego de Sean Murray ha pasado de cabeza de león a cola de ratón. Ahora se ve pequeñito y frágil, casi humano. De hecho, Fundation está colocando a No Man’s Sky en la escala de lo humano. No estoy seguro de si esto último es para bien.

Lo de No Man’s Sky ha sido un delirio de marca mayor. Con independencia de las filias o fobias hacia el producto (valiente, rompedor, preciosista y elegante, a la vez de cobarde, conservador, feista y torpe; es lo que tiene algo tan complejo si se pretende analizar) la bola de nieve que comenzó a caer tras el estreno y que Hello Games no supo parar en su política de comunicación (de empresa pequeña) tiene tal cantidad de barro que habría que ser muy audaz para ponerse delante y detenerla. No seré yo a estas alturas el que trate de hacerlo. Hubo voces (bastantes) que han intentado utilizar a No Man’s Sky como ejemplo de lo que no se debería hacer en muchos niveles (como el desmesurado hype del que ellos fueron responsables, al menos hasta cierto punto); acompañando a este deseo siempre se añadía la coletilla “esperemos que todos hayamos aprendido algo”. En efecto, nada que objetar. En un mundo ideal de los videojuegos las empresas no hacen mala praxis como enseñar imágenes que no se corresponden con el producto final. En esto, me parece, estamos todos de acuerdo.

valiente, rompedor, preciosista y elegante, a la vez de cobarde, conservador, feista y torpe

“No Man’s Sky es un juego valiente, rompedor, preciosista y elegante, a la vez de cobarde, conservador, feista y torpe”.

Pese a toda esta introducción, no trato con este texto de volver a revisar No Man’s Sky debido al parche; ni siquiera a revisitar mi opinión (esa sí que está ya “fundada”); menos aún a explorar sus debilidades o bondades. Creo que ya hemos tenido No Man’s Sky de sobra en ese sentido. Sin embargo, creo que como producto cultural que ha trascendido las fronteras del propio juego –Sean Murray es ya un personaje a tener en cuenta en el mundo cultural, aunque sea debido a su tendencia a “moulyneuxear” –necesitamos pensar algo que también nos ha legado.

El producto de Hello Games está tan ligado al proceso de producción y a las intervenciones en prensa y eventos variados que para entender un fenómeno como el de “la escala de lo humano” deberíamos impedir diferenciar entre el juego y el metajuego. Es decir, entre el No Man’s Sky finalizado y lo que se afirmó (y se afirma) sobre el juego. Semántica, pragmática y retórica del discurso de venta están estrechamente relacionados con el universo inflacionista de Hello Games.

La escala de lo humano

Nuestro nicho ecológico está pensando a nuestra escala. Es cierto que existen desajustes que las personas discapacitadas detectan inmediatamente, como si el diseño de nuestros hábitats los hubiese dejado fuera por pertenecer a un colectivo minoritario. Los niños también detectan estos desajustes, pero les prometemos que esa escala desproporcionada algún día se ajustará con su tamaño. Es una de las promesas más honestas y a la vez más falaces que les contamos a los críos. Casi tan falaz como que el mérito produce éxito. Pero esa es otra cuestión.

Sea como fuere, cuando algo se escapa de la escala de lo humano significa que es o demasiado grande o demasiado pequeño. Eso lo entendemos todos. Cuando Galileo pule las lentes del telescopio o Robert Hooke hace lo mismo con el microscopio aparece algo que se escapa a nuestros sentidos. No está a nuestra escala. Sin embargo, todos los descubrimientos macro y micro de entre el XVIII y XX, salvo excepciones, aún se mantienen dentro del territorio de los aprehensible. Puede que no veamos a los virus o que el universo sea muy grande, pero entendemos a un virus como un bicho muy chiquito y el Universo, por aquel entonces, era algo estático donde todo pasaba a la vez estuvieras donde estuvieses. Sin embargo, después del Romanticismo y la recuperación del concepto de “lo sublime” podríamos darle un pequeño giro a esta idea de “la escala de lo humano”. Ya no se trata solo de que las cosas estén o sean de una escala que se nos escapa al control sino que, además, se escapan a la inteligibilidad.

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