La nueva expansión para el juego de cartas coleccionables más conocido del momento, HearthStone, sale a la venta hoy mismo. Como ya sabéis su nombre es Goblins y Gnomos,  y prácticamente todas las nuevas cartas (más de 120 de ellas) están relacionadas de un modo u otro con la ingeniería. A diferencia de lo que ocurrió con la expansión anterior (que técnicamente Blizzard no considera "expansión", sino "aventura") no tenemos contenido para un solo jugador, pero sí una inmensa cantidad de cartas que nos obligarán a rediseñar toda nuestra estrategia.

Este tipo de expansión encaja mucho mejor con lo que suele ser una expansión de un juego de cartas coleccionables. A pesar de que las mecánicas del juego no han cambiado, las peculiaridades de las nuevas cartas suponen un profundo cambio en la estrategia de juego. Para empezar, veremos más efectos aleatorios que nunca, algo que horrorizará a muchos y entusiasmará a otros tantos. Y es que, tratándose de Goblins y Gnomos, no podía ser de otra manera.

Por ejemplo, el Robot Bum hace de 1 a 4 puntos de daño a un esbirro aleatorio del rival cuando muere, lo que puede convertirlo en un artefacto mortal… o muy decepcionante, en función de cuánto daño y a qué esbirro se le haga. Algunos de estos efectos aleatorios podrían incluso perjudicarnos: el Joyatrón 3000 (legendario) equipa a ambos jugadores con un arma temporal aleatoria, aunque la clase del jugador no permita ejecutar armas, y el Bombardero Aún Más Loco inflige 6 puntos de año a una criatura aleatoria al ponerlo sobre el tablero, y eso podría incluir a uno de nuestros esbirros.

Otras cartas son simplemente extrañas, pero todas siguen una cierta lógica para todos aquellos que conozcan a las dos razas de Warcraft que dan nombre a la expansión. Por ejemplo, el Experimentador Gnomo nos permite robar una carta, pero si resulta ser un esbirro, se transformará automáticamente en un pollo 1/1. También tendremos una gran variedad de criaturas "pilotadas", que al ser destruidas, eyectarán a su piloto y lo harán aterrizar en el campo de batalla.

Uno de los cambios menos llamativos pero que mayor calado tendrán a la hora de confeccionar los nuevos mazos es la inclusión de la clase "robot" para los esbirros. Como ocurría en otros casos (el más representativo quizá sean las "bestias" para el cazador) esto puede ocasionar importantes sinergias entre cartas y dar lugar a poderosos combos. Por ejemplo el Mecadistorsionador reduce el coste de maná de todas nuestras cartas de robot en 1, y el Maestro de Tuercas recibe una bonificación de +2 de ataque siempre que haya al menos un robot en el tablero.

Otra de las novedades, esta vez no relacionada con cartas, es el "modo espectador", que nos permitirá asistir como espectadores a las partidas de nuestros amigos. La opción de "permitir espectadores" puede desactivarse, pero se encuentra activada por defecto, y nos parece un gran acierto en un juego de este tipo. Probablemente muchos jugadores pronto descubrirán que pasan casi tanto tiempo observando partidas como jugándolas.

En general, nos atrevemos a asegurar que esta expansión va a ser exactamente lo que promete: muy divertida. No realiza cambios de gran calado en el juego, pero honestamente, no nos parece que sean necesarios. Por supuesto, el componente de caos que caracteriza las nuevas cartas no gustará a todo el mundo, pero en general supone un soplo de aire fresco al juego, de modo que bienvenida sea.

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