Reconozco mi cobardía. No he podido instalar That Dragon, Cancer; tan siquiera visionar completo su tráiler de lanzamiento. Otros compañeros del sector (padres de familia algunos) han rechazado su reseña por falta de entereza.

Este juego independiente relata la lucha de Joel Green, diagnosticado de cáncer al poco de nacer. Inició entonces una batalla de cuatro años, recuperándose de incontables mutaciones y superando los pronósticos de supervivencia menos optimistas. El caso trascendió a medios de comunicación y redes sociales, pobladas de muestras de afecto hasta el triste desenlace, en marzo de 2014.

That-Dragon-Cancer_2613358bThat Dragon, Cancer aborda también la determinación paterna. Ryan Green, padre de Joel y desarrollador independiente, no dudó en plasmar su conmovedora experiencia en un software de doble propósito: promover la investigación científica y lanzar un mensaje de “fe, amor y esperanza” a quienes puedan necesitarlo.

Explicó Green a Kotaku: “Queríamos que los jugadores pensaran: mira por cuanto han pasado y el niño sigue ahí”, toda una historia de superación que debió replantearse tras el fallecimiento: “Busco mostrar a la gente la verdadera cara del miedo, que caminen conmigo y quieran a mi hijo como yo le quiero”. Ese camino nos lleva al hospital para largas sesiones de quimioterapia o la recepción de malas nuevas cual aventura de exploración en primera y tercera persona. El proyecto se salpica con narraciones del propio Green y su mujer Amy, cartas de apoyo y mensajes de voz remitidos por familias identificadas con la lucha del matrimonio.

No parece necesario explicar por qué he sido incapaz de jugar, aunque el enfoque psicológico ofrece respuestas útiles para comprender por qué son necesarios más productos de esta índole. Howard Gardner refirió a la empatía como inteligencia interpersonal, habilidad cognitiva por la que una persona comprende universos emocionales ajenos. Respecto a That Dragon, Cancer, imaginamos el calvario de Green y lo entendemos plausible dada la proliferación de casos de cáncer en nuestra sociedad. Sentimientos a flor de piel capaces de herirnos, motivo por el que alzamos barreras que imposibiliten cualquier mecanismo empático.

En la tesitura de expresar sentimientos, solemos retraernos o quitar hierro al asunto desviando la conversación a un espacio donde nos encontremos cómodos. Ocurre por una inteligencia emocional poco desarrollada; sistema que comprende habilidades como la autoconciencia, el control emocional, la motivación, el manejo de las relaciones y la propia empatía.

Quizás me haya convencido de que no tengo necesidad de pasar las próximas dos horas ‘jugando penurias’, pero es tan solo por la incapacidad de afrontar las emociones que el título de Numinous Games encierra. Interfiere también el mecanismo de negación, por el que nos enfrentarnos a un conflicto emocional (interno u externo) negando su existencia, relación o relevancia personal. That Dragon, Cancer imposibilita refugiarnos en el anonimato de su protagonista, pues se trata de una experiencia verídica con tremendo seguimiento mediático. Optamos entonces por el ‘ojos que no ven, corazón que no siente’.

El cáncer infantil ha sido tabú hasta hace no mucho, pues resulta complicado asumir que niños de tan tierna edad deban hacer frente a semejante dolencia. De tal importancia la labor de asociaciones como Juegaterapia, que busca entretener las sesiones de quimioterapia pero también visibilizar y concienciar. Juegos como el que nos ocupa se antojan así herramientas de educación emocional, la prueba irrefutable de que el videojuego, gracias a su interactividad, supera en riqueza de transmisión a la propia cinematografía. La confirmación de que pegar tiros es secundario cuando se tiene algo que contar y ese algo cambia nuestra percepción de las cosas.

Si unas capturas y veinte segundos de vídeo han conseguido impactarme, no quiero imaginar el poso que That Dragon, Cancer habrá dejado en quienes hayan tenido el valor de jugarlo. ¿Sería esto de lo que hablábamos hace unos años, cuando disertábamos sobre la madurez del videojuego como medio?

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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