Por mucho que sus responsables insistan en una campaña de desprestigio mediático, hemos seguido la epopeya de Portable Gaming System (PGS para los amigos) desde el rigor más absoluto. El que concede su mecenazgo momentáneo, hasta el punto en que se hizo evidente toda falta de garantías.

Hace unos días, PGS Lab (compañía responsable) emitía un comunicado anunciando la cancelación de su campaña en Kickstarter:”Hace 24 días comenzamos una campaña de recaudación para materializar el proyecto más ambicioso en la historia del entretenimiento portátil. Un dispositivo a modo de PC, smartphone y consola de bolsillo (todo a la vez)”.

“Recaudamos más de 300.000 dólares en menos de 5 días. Con vuestra ayuda probamos que el concepto de PGS resultaba de interés. Pese al deficitario prototipo, casi un millar de mecenas confiaron en nosotros”.

“El proyecto ha generado un tremendo impacto social: unos 1.000 artículos en medios de comunicación y una comunidad a su alrededor cercana a los 300.000 usuarios. […] Desgraciadamente, tanto revuelo atrajo la atención de un pequeño grupo de personas, empeñadas en obstaculizar los logros ajenos. Aunque no nos  ofenden, consiguieron sembrar la duda en buena parte de nuestra comunidad. Los detractores intentaron convencer al resto de que nuestro proyecto era falso y su campaña una estafa; de que tan sólo buscábamos conseguir dinero y salir corriendo. Algunos medios les dieron credibilidad”.

“Como consecuencia enfrentamos un duro dilema. La campaña terminará en unos días y tenemos el suficiente dinero (y patrocinios) para llevar PGS a buen puerto… pero mucha gente sigue pensando que vamos a estafarles. Tras meditarlo mucho hemos tomado la decisión de cancelar nuestra campaña en Kickstarter y devolver todo lo recaudado. Es el precio por mantener intacta nuestra reputación. Ahora, todos cuantos pensaban que íbamos a timarles deberían replantearse su postura”.

PGS Lab sigue empeñada en una conspiración que no existe; en promesas vanas respecto a un dispositivo más que dudoso

PGS Lab vuelve a demostrar su arrogancia con este ‘vosotros os lo habéis buscado’, seguido por un ‘no os necesitamos para fabricar la portátil de ensueño’. Incide igualmente en el error de pensar que su proyecto se ha ido al traste por la conspiración de unos pocos, en lugar de por la carencia de información fiable respecto al rendimiento y producción del dispositivo. Como ya recalcamos, el dudoso historial del equipo y la incongruencia en cuanto a especificaciones justificaron sobradamente la ‘mala prensa’ que denuncia el comunicado.

Pero el mayor error, amén de una estrategia de comunicación nefasta, ha sido este sonoro portazo. Si de verdad pretendían callarle la boca a sus detractores, la mejor opción hubiese sido dejar que la campaña siguiese su curso y lanzar PGS con el montante recaudado y en el plazo previsto. ¿O es que tal vez se han dado cuenta de que prometieron lo imposible? Curioso, muy curioso, el que hayan cerrado (precisamente ahora) un acuerdo milagroso que les permitirá fabricar y comercializar su Portable Gaming System sin mayor financiación: “Pese al acuerdo inicial con nuestros inversores de que debíamos culminar la campaña, la última reunión ha resultado en un nuevo acuerdo por el que nuestro dispositivo será creado igualmente”.

Ahí no acaba la cosa. Aseguran que todas las metas de la campaña serán incorporadas en el modelo comercial, sin importar que no hubiesen sido alcanzadas: “La versión hardcore incluirá módulos de vibración, NFC, IRDA, radio FM y refrigeración activa, lo que incrementará un 50% el rendimiento de una Surface 3, por ejemplo”.

Como bien comentaron algunos ingenieros, sigue costando creer que un gadget tan diminuto pueda superar en rendimiento al “mamotreto” que supone la tablet de Microsoft. Sea como fuere, los interesados pueden reservarla en su sitio web previo desembolso de 299 dólares (259 dólares con el código de descuento “hardcore“). Esto si alguien se atreve, ya sin Kickstarter de por medio y habiéndose ventilado el modelo ‘económico’ por “falta de interés”.

El discurso cierra con un “estamos creando el futuro juntos”. Definitivamente no han aprendido nada, porque “juntos” implica unos mínimos de información y participación. Nos ofrecen en cambio una nueva pataleta entre promesas grandilocuentes. Cada loco con su tema.

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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