La Edad Media es uno de los períodos más populares de la Historia. Sobre ella se han construido cientos de películas, novelas, series y videojuegos. El imaginario colectivo ha visto en estos siglos un lugar donde situar a caballeros, batallas, castillos y princesas. Tanto se ha explotado esta vía nacida en el romanticismo del siglo XIX que poco o nada tiene que ver ya la Edad Media histórica y la Edad Media inventada y representada en la cultura popular. Con el nacimiento y la explosión de la fantasía épica gracias a genios de la talla de Tolkien, quien elaboró una complejísima mitología sobre una base medieval que ha perdurado hasta nuestros días, la mente de muchos quedó preñada de ideas preconcebidas, y fantasiosas, sobre este período.

Los videojuegos han ayudado a mantener y apuntalar estas creencias fantasiosas y falsas sobre el período histórico al que nos referimos, un período del que ni tan siquiera los propios estudiosos se ponen de acuerdo sobre su principio y final y donde para algunos siglos, como el VIII d.C de la península Ibérica, apenas existen documentos escritos. Sin embargo si hay algo sobre lo que todas las representaciones culturales están de acuerdo, no fue una época fácil, no fue una época “bonita”, no fue una época próspera sino que estuvo rellena de plagas, muertes y señores que buscaban a la novia campesina en el día de su boda, sin embargo hay un adjetivo que prima por encima de todos, la Edad Media fue violenta.

Son estos dos los principales problemas de representación de la Edad Media en la cultura popular y los videojuegos en particular, la violencia generalizada y la fantasía. Todos los títulos que se ambientan en dicho período sufren esta plaga, a excepción de algunas joyas independientes como Banished. Por supuesto la fidelidad y la adecuación milimétrica al conocimiento histórico no convierte a ningún título en un buen juego de manera automática. La fidelidad o la representación histórica adecuada a los datos que conocemos de la Historia en un videojuegos ayuda a presentar de manera honesta un período, ayuda a comprender el pasado y ayuda a comprendernos a nosotros mismos como sociedad, cultura y civilización. Además la derivación del pasado en inventos históricos puede estar acompañada del uso político o ideológica de la misma, como ocurre con frecuencia en los juegos que abarcan el período de la Segunda Guerra Mundial en adelante.

Todos los períodos históricos representados en los videojuegos presentan el mismo problema: la generalización de la violencia como núcleo del sistema de juego

Todos los períodos históricos representados en los videojuegos presentan estos mismos problemas, la generalización de la violencia como núcleo del sistema de juego. Si estudiáramos la Historia a través del juego nos daríamos cuenta de que no hubo ni un solo día en el que brillara el sol y no hubiera una guerra alrededor. De hecho, la propia selección de momentos para ubicar los títulos ya evidencia esta falla. Dentro del período medieval  la selección de momentos históricos se ha reducido casi en su totalidad a las Cruzadas o los vikingos. Ambos hechos históricos se encuentran sobrerrepresentados en los videojuegos, y en toda la cultura popular en general, en contraste con otros momentos que apenas son visibles. Aparte de este grave problema de identidad histórica, viene a sumarse la inclusión de elementos fantásticos y la adecuación del pasado a una idea romántica e idealizada del período. Podríamos mencionar y hablar decenas de errores históricos concretos ligados a estos dos fenómenos, como todos los juegos occidentales de rol fantásticos, pero solo mencionaremos los más importantes y generales asociados a la representación del período.

Banished, un ejemplo de rigor histórico bajo el seno independiente.

Banished, un ejemplo de rigor histórico bajo el seno independiente.

Otros problemas importantes, que ya vimos en esta misma página en otro artículo, son la visión occidental y que lleva a títulos como Crusader Kings II a incorporar a cualquier personaje de religión musulmana la característica de decadente que empuja a cualquier construcción política regida por personajes islámicos a la descomposición y la guerra civil. U otros juegos como Europa Universalis III y IV que incorporan dentro de sus objetivos la “occidentalización” de sus territorios para poder competir, de tú a tú, con las potencias occidentales pagando un altísimo precio por el camino. Quedándonos con estos juegos, los títulos de Paradox, y más concretamente con Crusader Kings II, es palpable también la absoluta hegemonía del estamento militar y la acción violenta durante toda la partida. El jugador se verá abocado a la guerra si desea permanecer en la partida y medrar en ella. La guerra será nuestro destino y será lo que de coherencia a la partida. Aunque el estudio se ha esforzado en presentar otro tipo de métodos para el avance, como la diplomacia y la política matrimonial al final del día el jugador deberá ir a la guerra para asegurar su puesto en la partida. Sin mencionar otros juegos más conocidos y con un estilo similar como Medieval I: Total War y su continuación, donde el propio nombre del juego encierra la lógica de cada partida, la guerra a gran escala, sin diplomacia ni otros paliativos, que, aunque existe y se permite durante el juego estará seriamente discapacitada frente a la acción violenta. Otros juegos con un estilo similar, como Mount & Blade, hacen de la batalla campal su principal fuerte cuando está demostrado que las batallas campales eran muy infrecuentes en la Edad Media.

Dentro de los otros problemas históricos, la introducción de elementos fantásticos en un contexto, supuestamente, histórico, se encuentran sagas como Assassin´s Creed y  sus primeras entregas. La deformación histórica que sufre el pasado para encajar en la trama del primer juego es un ejemplo paradigmático de todo aquello que no debería hacer un juego ambientado en la Historia. El título pasa desde la invención total de una secta, los asesinos, de los que únicamente recogen el nombre, hasta la caricatura de una orden religiosa como fue la Orden de los Caballeros Pobres de Cristo, conocidos popularmente como Templarios. El primer punto, la creación de la orden de los asesinos y la conversión de esta en los héroes del juego es el aspecto más grave de toda la saga. Los asesinos de Assanssin´s Creed son la representación imaginada de la secta de los Hassassin, un grupo ismaelí radical formado en el siglo XI que se caracterizaba por el uso del asesinato político en lugares públicos para impulsar su agenda política, acción que nos puede recordar a la de muchos grupos terroristas fundamentalistas islámicos actuales. Este hecho junto a otros como la ya mencionada caricaturización de los Templarios hace de este juego un despropósito histórico que puede dar alas a pensar que algo de lo que representa ocurrió realmente así.

Age of Empires II es un claro ejemplo de juego que pasa por verídicos de elementos que puedan parecer históricos

Age of Empires II presenta una Historia inventada desde el comienzo hasta el final.

Otros títulos igual de conocidos y ya mentados, como Medieval: Total War y su continuación, también presentan otros errores históricos de gran alcance como la obsesión por plasmar únicamente la violencia de la época. No en vano el propio título hace mención a esto. También existen otros muchos más concretos como la perfecta sincronización de los ejércitos, la perfecta uniformización de todas las tropas del cuerpo militar o la invención de lugares que apenas existían durante este período como la ciudad de Moscú. Otro ejemplo del mismo hecho, la invención de elementos que puedan parecer históricos, es Age of Empires II. Este mítico juego presenta una Historia inventada desde el comienzo hasta el final. La inclusión de una escala de progresión dentro de cada partida se antoja un movimiento útil y eficaz para el sistema de juego del título pero introducirla en un contexto histórico llega a ser contraproducente cuando los desarrolladores inventan un nombre para cada edad, Edad Oscura, Edad Feudal, Edad de los Castillos y Edad Imperial.

Si no dejamos que un carnicero nos opere del corazón ¿por qué permitimos que nos enseñen Historia personas alejadas de este ámbito?

En el tintero quedan otros juegos más recientes como For Honor, donde podemos asistir a combates entre un vikingo y un samurái y donde, por lo tanto, sobran los comentarios, o el próximo Kingdom Come Deliverance, que propone algo muy interesante, presentar al jugador un mundo medieval verídico y realista, aunque queda por ver qué aspectos cumple de todos los prometidos.

Como hemos mencionado al comienzo del texto, la fidelidad histórica no hace a un juego un gran juego. Crusader Kings II es uno de nuestros juegos favoritos y sigue siendo, a día de hoy, una de las mejores representaciones digitales del período medieval, pero sin embargo mantiene elementos negativos y que dañan la imagen de la Edad Media de cara a un público que posea un conocimiento superficial del siglo. Desde diferentes medios hemos defendido siempre la honradez y la veracidad a la hora de presentar la Historia a los jugadores y hemos propuesto siempre la misma solución, la colaboración entre historiadores y desarrolladores de videojuegos. Si no dejamos que un carnicero nos opere del corazón ¿por qué permitimos que nos enseñen Historia personas alejadas y no profesionales de este ámbito? La colaboración entre el historiador y el estudio forjaría nuevas formas de abordar el pasado y convertir este en videojuegos que sean más veraces y honrados, además de explotar otros nuevos escenarios que podrían ser fértiles para nuevos temas y contextos jugables.

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