Mantener vivo un proyecto tras cinco años desde que fuera originalmente lanzado siempre es una tarea ardua. Aún así, la única manera de conseguir ese objetivo es aportando novedades al título, haciendo de este modo que nunca se quede obsoleto. En el caso de los juegos ajenos al género de los MMO, las novedades pasan por actualizaciones que mejoren su rendimiento, nuevos mapas para el modo multijugador, si es que se dispone del mismo, y pequeños packs de expansión que añadan contenido al juego como nuevas misiones o personajes.

En los MMO, dichas mecánicas también se implementan de manera continuada. Pero a las mismas se añaden grandes expansiones que van más allá de pequeñas nuevas misiones y ajustes para aportar nuevas y amplísimas zonas, nuevas razas para elegir, nuevas tramas argumentales y profundos rediseños de varios de sus aspectos jugables. World of WarCraft no es una excepción a esta tendencia y, tras The Burning Crusade y Wrath of the Lich King, nos llega ahora su tercera gran expansión: Cataclysm, con un planteamiento argumental fascinante y muchas novedades en el plano jugable.

¿Cuáles son las novedades que nos plantea esta expansión?  Seguid leyendo para averiguarlo.

Historia

En cuanto al argumento, Cataclysm nos plantea una situación dramáticamente convulsa. Poco después de la derrota del Rey Exánime, las rencillas entre la Alianza y la Horda vuelve a encontrarse en una situación crítica. Thrall abandona su puesto de jefe de la Horda con el fin de mejorar sus habilidades como chamán y encontrar una solución a la terrible desgracia que parece que asola a Azeroth y los elementos. El puesto de líder recae en Garrosh Grito Infernal, una decisión polémica que no es apoyada por varios de los líderes de la Horda. Por si fuera poco, fruto de una conspiración por parte de la tribu tauren de los Totem Siniestro, Cairne Pezuñadesangre, líder de los tauren, es asesinado por Garrosh.

En la Alianza, tras un golpe de estado y la petrificación del líder de los enanos Magni Barbabronce, la ciudad de Forjaz pasa a estar dirigida por el Concilio de los Tres Martillos, formado por los representantes de los tres clanes de enanos presentes en Azeroth. Complicando la situación, partidas de la Alianza están siendo atacadas por supuestos atacantes de la Horda, empeorando las relaciones entre ambas facciones. Culminando las desgracias que asolan Azeroth, y como punto álgido de una serie de desastres naturales acontecidos a lo largo y ancho del mundo, Alamuerte, el Dragón Aspecto Corrupto, resurge de su refugio en Infralar, provocando un cataclismo que cambia la faz de Azeroth para siempre.

En su resurgimiento, Alamuerte cuenta con el apoyo de una facción denominada Martillo Crepuscular, cuyas edificaciones se encuentran ahora esparcidas por todo Azeroth. Es este panorama desolador el que se encontrará el jugador tras adentrase en el mundo de Cataclysm.

Nuevas razas

Entrando ya en las novedades que presenta Cataclysm, la primera de ellas es la inclusión de dos nuevas razas: los huargen y los goblins. Su aparición como razas jugables está perfectamente enmarcada dentro de los acontecimientos narrados en Cataclysm. Así, y centrándonos en los huargen, las puertas de su reino y fortaleza, Gilneas, han caído como consecuencia de los terremotos que han asolado el planeta. Aprovechando la ocasión, los Renegados de la Reina Oscura Sylvannas Brisaveloz lanzan un poderoso ataque con el fin de conquistar Gilneas. No obstante, sus habitantes, a pesar de estar corrompidos por una antigua maldición que los convierte en hombres lobo, encuentran apoyo en la Alianza y se unen a ella.

Como raza jugable, nos atrevemos a afirmar que será la favorita en esta expansión. Su atractivo reside en una versatilidad en las habilidades muy bien planteada. Su zona de inicio, Gilneas, y las misiones relacionadas con ella gozan de un muy alto nivel. Y la ambientación conseguida es de lo mejor que se ha visto en el juego. Desearéis pasearos por Gilneas con el fin de saborear su ambiente lúgubre aunque atrayente, sobre todo si sois amantes de las clásicas películas protagonizadas por hombres lobo y de las ambientaciones de los juegos de rol de la serie World of Darkness, especialmente las de la Edad Oscura.

En el caso de los goblins, su neutralidad en lo referente a la batalla entre la Horda y la Alianza se ve modificada tras la erupción del volcán Kajaro, que destruye por completo la isla de Kezan, hogar de los goblins. Ahora como refugiados en las Islas Perdidas, sufren el ataque de un enemigo desconocido que diezma aún más sus filas. No obstante, la sospecha de que tras dichos ataques se encuentra la Alianza hace que los goblins tomen partido por primera vez en su historia y se alineen junto con la poderosa Horda. Sobra decir que la erupción del volcán Kajaro fue consecuencia directa del cataclismo provocado por el resurgimiento de Alamuerte. De este modo, una nueva alianza se forja entre los goblins y la Horda.

Como raza jugable, los goblins resultan menos atractivos que los huargen y se muestran como el primero de los tres únicos puntos negros de Cataclysm. Sus habilidades de comienzo no llaman demasiado la atención, si exceptuamos una curiosa habilidad que permite que el jugador, aprovechando las habilidades mecánicas de la raza, pueda saltar considerables distancias gracias a una suerte de retrocohete instalado en su espalda. Su zona de inicio también resulta menos espectacular que Gilneas. Hay que decir que el jugador comenzará su aventura como goblin en Kezan, poco antes del cataclismo. Kezan es una suerte de Las Vegas mezclado con la típica ciudad industrial norteamericana que, a pesar de que, insistimos, es menos espectacular que Gilneas, resulta muy llamativa a la vista. Una vez alcanzado el nivel 5, los jugadores darán el salto a las Islas Perdidas y ya bajo el amparo de la Horda.

Azeroth Rediseñado

Como ya hemos comentado al principio de este pre-análisis, la consecuencia más directa del cataclismo provocado por la vuelta de Alamuerte será el profundo cambio sufrido en las tierras de Azeroth que, en algunas zonas, literalmente, acabará partido en dos. Así, en esta expansión no nos encontraremos con un nuevo continente, como en los casos de Terallende o Rasganorte, sino que zonas ya de sobra conocidas cambiarán de aspecto para siempre. Algunas zonas se inundarán, como las Mil Agujas, y otras se secarán. Zonas repletas de vida y fauna quedarán arrasadas, mientras que en otras el efecto será el contrario. Y algunas áreas presentarán terribles grietas en el suelo y grandes erupciones volcánicas. Azeroth no volverá a ser el mismo. Las ciudades de Orgrimmar y Ventormenta también han sido completamente rediseñadas. El trabajo de Blizzard en este plano es destacable. Muchas zonas presentan cambios bastante radicales, donde se ve el mimo de la desarrolladora frente a su criatura. En otras, no obstante, los cambios son mínimos aunque bastante resultones. En este plano, nos viene la cabeza la zona de Lordaeron, el área que rodea a la ciudad de Entrañas. Allí podremos ver que los caminos han sido fortificados por los Renegados: un cambio puramente estético pero que resulta muy acertado dados los acontecimientos acaecidos tras la derrota del Rey Exánime.

No obstante, hay que decir que Blizzard no se ha limitado a rediseñar zonas que ya existían, sino que también nos brindan zonas nuevas para que las exploremos. Así, con la excusa del cataclismo y los cambios en el terreno, zonas antes inaccesibles pueden ser ahora exploradas. Ejemplo de lo que hemos comentado serían las nuevas zonas de Uldum y un nuevo Grim Batol. Además, otras zonas también serán por primera vez accesibles en Cataclysm, independientemente de que lo sean como consecuencia del Cataclismo o no. Así, destacamos el Monte Hyjal, la gran Ciudad Sumergida de Vashj’ir y las Tierras Altas Crepusculares. Cerrando este apartado de nuevas zonas, el jugador también visitará Infralar, lugar en el que se recuperaba Alamuerte antes de su nuevo advenimiento, hogar del Pilar del Mundo o Pilar de la Tierra, quebrado tras la marcha de Azeroth y que deberemos ayudar a reconstruir. Si a todo esto le añadimos siete nuevas mazmorras, tres nuevas instancias, una nueva zona PvP denominada Tol Barad, nuevos campos de batalla y antiguas mazmorras rediseñadas con nuevos niveles de dificultad heroicos, nos damos cuenta de que hay mucho que explorar y conquistar.

Destacar finalmente que las zonas de inicio de la gran mayoría de razas han sufrido cambios como consecuencia del cataclismo, con nuevas misiones y nuevos arcos argumentales.

Novedades Jugables

En el plano jugable, la primera novedad es el aumento del nivel máximo hasta llegar al 85, lo cual supone una novedad puesto que, en las anteriores entregas, el nivel máximo era aumentado en 10 unidades (de nivel 60 al 70 en The Burning Crusade y del nivel 70 al 80 en Wrath of the Lich King). Para compensarlo, Blizzard había ideado la denominada Senda de los Titanes, una nueva forma de progresión que, a partir del nivel 85, estaría disponible para los jugadores y les permitiría seguir aumentando sus habilidades a pesar de haber alcanzado el máximo nivel. No obstante, Blizzard ha decidido  desechar dicha función en favor de un nuevo sistema de glifos que añadirá una nueva tipología denominada “medios”, que complementará a los ya existentes, “mayores” y “menores”. Además, los jugadores ya no tendrán que volver a adquirir un glifo si deciden sustituirlo por otro y se quedará como un hechizo más en la recamará, listo para ser usado cuando el jugador lo considere oportuno. Para sustituir unos hechizos por otros utilizaremos un nuevo componente denominado Polvo de Desvanecimiento.

Otra gran novedad jugable es la posibilidad de vuelo en Azeroth. Hasta la fecha, las monturas voladoras sólo podían ser utilizadas en Terrallende y Rasganorte. Pero ahora Blizzard ha abierto esta habilidad a todo el universo de World of WarCraft. No obstante, poder volar sobre las ciudades de Ventormenta o Entrañas no nos saldrá gratis, puesto que tendremos que adquirir una nueva licencia de vuelo denominada Licencia de Maestro de Vuelo, cuyo coste ascenderá, si no hay cambios, hasta las 250 monedas de oro. Resulta una auténtica revelación volar por Azeroth, puesto que seremos partícipes de una nueva perspectiva a la hora de explorar Kalimdor y Los Reinos del Este, aparte de los consabidos cambios provocados por el cataclismo.

Seguimos con profundos cambios puesto que, al alcanzar el nivel 85, el jugador poseerá 41 puntos de talento. En consecuencia, los arboles de talentos han sido ajustados y cada rama sólo dispondrá de un máximo de 31 puntos de talento. Esto irá en detrimento de aquellos que gustaban de buscar infinidad de combinaciones de talentos, puesto que ahora hay menos donde elegir. No obstante, hay que destacar que los talentos que han sido ajustados son aquellos que previamente eran obligatorios. Sea como fuere, es evidente que habrá muchos usuarios que no gustarán de este cambio, puesto que nos encontramos ante el segundo punto negro de Cataclysm.

Por si fuera poco, más cambios afectan al sistema de talentos como, por ejemplo, el hecho de que, tras alcanzar el primer punto de talento en el nivel 10, sólo se nos otorgarán puntos en los niveles impares. Así, tras alcanzar el nivel 10, se nos darán puntos en el 11, 13, 15, etc. La única excepción serán los niveles 82 y 84, que, a pesar de ser pares, también otorgarán un punto de talento cada uno. Por último, cuando el jugador alcance su primer punto de talento, sólo podrá añadir puntos de talento en una de las tres ramas de talentos disponibles y no podrá añadir puntos en otras ramas hasta completar los 31 puntos de talento de su rama principal. Como veis, cambios profundos que no serán del gusto de todos.

Los cambios jugables no se reducen a lo comentado, sino que también tendremos nuevas combinaciones de clase y razas, una nueva estadística para nuestra hoja de personaje y sus habilidades denominada Maestría, la cual dependerá de la clase de nuestro personaje y su especialización en talentos, nuevas mecánicas para alguna de las clases como, por ejemplo, la desaparición de la munición para los cazadores o el que éstos y los brujos podrán tener mascotas de combate desde un principio sin necesidad de hacer misión alguna y, por último, una nueva profesión secundaria: arqueología.

En Resumen

Todavía nos quedan cosas por descubrir y desvelar, que dejamos para nuestro extenso análisis, aún así el sabor que Blizzard nos ha dejado en los labios no podía ser mejor. El Cataclismo ha llegado y Azeroth busca héroes, ¿en qué bando te posicionarás?

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