PERSONAJE

1. Recicla todo lo que pilles

En Prey los recursos son escasos, así que si quieres ir siempre bien servido no te va a quedar más remedio que fabricarlos tú. Al principio del juego te preguntarás para qué narices quieres recoger puros a medio fumar, cáscaras de plátano y papeles arrugados. Poco rato después descubrirás las máquinas de reciclado, que separan los componentes esenciales de toda la basura en pequeños cubos concentrados, mucho más cómodos de llevar. Y poco después encontrarás tu primera máquina de fabricación, en la que podrás usar esos materiales para fabricar objetos cuyo plano hayas encontrado, munición, etc. Al principio podrás acumular más basura que una urraca con síndrome de Diógenes, pero poco a poco tu inventario se irá llenando de armas y otros cacharros y no tendrás tanto espacio. No te quedará más remedio que memorizar dónde están las plantas de reciclaje más cercanas, o en su defecto elegir un punto donde acumular la basura de cada zona para llevarla a reciclar cuando te venga mejor.

2. Tus armas pueden ser herramientas

Igual se te queda un poco de cara de idiota cuando encuentres la ballesta y te des cuenta de que es básicamente un arma nerf que dispara saetas de plástico, pero en realidad es una de las herramientas más útiles que vas a tener a lo largo del juego. Con la ballesta puedes activar botones a distancia (por ejemplo, para abrir puertas bloqueadas) e incluso pantallas táctiles, distraer a un enemigo para que mire a otro lado y pasar sigilosamente por detrás, darle una colleja con tu llave inglesa o conducirle hasta una trampa… La ballesta tiene bastantes usos, pero tienes que ser creativo para exprimirla.

Algo parecido ocurre con la pistola GLOO, el cacharro que dispara esa especie de gomaespuma dura. Por ejemplo, combinada con torretas, es perfecta para acabar con enemigos grandes sin tener que gastar ni una bala. No obstante, la GLOO sirve para otras muchas cosas. También puedes alcanzar lugares poco accesibles, bloquear un acceso, desplazar objetos… Aunque tiene más usos en combate directo que la ballesta, la GLOO es también una herramienta muy útil en las manos adecuadas. Te aconsejo que la mejores lo más posible cuanto antes, aunque sea sólo para que consuma menos munición. De nuevo, esto nos devuelve a un punto que ya hemos comentado varias veces: el pensamiento lateral y el ingenio te van a ser muy útiles en Prey; el juego está especialmente diseñado para que utilices el entorno y tus herramientas de formas creativas.

3. Un par de consejos sobre los neuromods

El origen, funcionamiento e implicaciones de los neuromods se explican en el juego con bastante detalle. Por resumir, diremos que los neuromods son unos implantes neuronales que sirven para aprender nuevas habilidades; algo parecido a las runas que hay que gastar para mejorar tus poderes en Dishonored. El obsesivo-compulsivo que hay en mí tuvo un pequeño ataque de pánico cuando encontré mi primer neuromod, por aquello de que hay muchas opciones y podía elegir alguna opción que fuera menos útil o, peor aún, menos divertida. La buena noticia es que no hay que angustiarse demasiado: obviamente no te los encuentras en cada cajón, pero tampoco se puede decir que escaseen. Puedes usarlos sin miedo. Mi consejo personal es que gastes el primero en algo tan prosaico como mejorar la efectividad de los botiquines: incluso los mímicos más simples hacen bastante daño y los botiquines no abundan; es mejor hacer que cuenten. Yo personalmente gasté el segundo neuromod en poder hackear porque, como hemos visto antes, leer todo lo que haya en los ordenadores acostumbra a ser útil.

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Hecho eso, tienes dos opciones; una es ir usando los neuromods que encuentres más o menos a discreción, y otra “ahorrar” unos cuantos para ir a por algún poder de alto nivel. Como es evidente, lo primero te será útil a corto plazo, ya que abrirás más tus posibilidades en las primeras horas de juego. No obstante, las habilidades realmente útiles son las caras de comprar; si tienes un poco de paciencia y aguante, puedes conseguir relativamente pronto una habilidad muy especializada que te dará una importante ventaja en el primer tramo. En cualquier caso, tampoco te angusties demasiado con esto: si exploras bien irás encontrando neuromods de sobra para adquirir todo lo que necesitas.

¿Y qué habilidad deberías adquirir? Bueno, aquí ya depende de tu estilo. Personalmente, en este tipo de juegos tiendo a desechar las habilidades de combate. Parto de la base de que de todas formas voy a estar en desventaja en un asalto frontal, y que mi punto fuerte (como personaje) siempre va a ser jugar con astucia, así que prefiero coger habilidades de hackeo, fabricación, reparación… En un juego como éste, que te anima tanto a ser creativo y salirte de la vía convencional, me parece más divertido optar por habilidades de este tipo que por las que mejoran sólo nuestras capacidades físicas. También es más coherente con el personaje: se supone que Morgan Yu es un científico, no un soldado profesional, y es más lógico pensar que preferirá usar el cerebro más que el gatillo siempre que le sea posible. Sí puede ser interesante gastar relativamente pronto algún neuromod en ampliar tu capacidad de inventario. En la Talos I uno nunca puede acumular lo bastante.

4. Conócete a ti mismo

Es muy importante que conozcas bien tu personaje, sus capacidades y sus limitaciones. Que sepas, por ejemplo, cuántos ataques de un mímico puedes aguantar en tu estado actual te servirá para distinguir cuándo puedes arriesgar y cuándo es momento de realizar una retirada táctica (es decir, correr chillando como una rata). No te vengas arriba con la llave inglesa: quedarte sin energía estando rodeado de mímicos te convertirá en un sabroso aperitivo. Igualmente, vigila el estado de tu traje (que reduce el daño que absorbes) y ten en mente cuánta energía psi te queda. Puedes mejorar estas capacidades con neuromods, pero como ya he dicho, no es algo en lo que yo recomiende gastar los primeros que encuentres. Otro punto a tener en cuenta son tus estados, que se reflejan como un icono encima de tu barra de salud. Puedes verlos mejor explicados entre tus opciones; si estás bien alimentado, por ejemplo, regeneras más energía y más rápido.

Hasta aquí llegan mis consejos para iniciar tu andadura en la Talos I, lo que he aprendido por la vía dura en mis primeras horas en Prey. Espero que te sirvan para algo y puedas escarmentar en cabeza ajena. Si voy descubriendo más cosas útiles más adelante publicaremos una segunda entrega o, como mínimo, actualizaremos este artículo. Suerte en tus andanzas, y no te fíes de ninguna taza de café. Aunque te ponga ojitos que te ponga. Especialmente si te pone ojitos.

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Sobre El Autor

Director de contenidos
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Me llamo Antonio Santo y nací en Málaga en 1985. Estudié (es un decir) Filología Hispánica en Granada, aunque desde que salí de la universidad (sorprendentemente, por mi propio pie) toda mi carrera profesional ha sido en prensa. En 2011 empecé a dedicarme al periodismo de videojuegos en Vadejuegos; un tiempo después me hicieron director de contenidos por mis pecados. Me han dado algún que otro premio por mi obra poética, lo que demuestra que hay gente para todo. Me gusta tocar música, los perros y la buena comida. Llevo sombrero para hacerme el interesante.

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