Dubai, la ciudad de los Emiratos Árabes Unidos, se ha convertido en un lugar postapocalíptico: las terribles tormentas de arena han crecido de intensidad, hasta el punto de amenazar con destruir la ciudad por completo y causar una terrible matanza de civiles. Con el objetivo de organizar la evacuación de la población, los EEUU envían a un héroe de guerra, el coronel John Konrad, junto al 33º regimiento que está a sus órdenes. Las tormentas siguen empeorando, y el coronel se niega a abandonar la ciudad y dejar atrás a la población civil para poner a salvo a su regimiento… hasta que un día se recibe un mensaje suyo. La situación está prácticamente descontrolada. Las bajas civiles son terribles. Y despúes, el silencio: ninguna noticia más de Konrad o del 33º regimiento.

Tras seis meses sin noticias de Konrad, el capitán de los Delta Force Martin Walker, que sirvió bajo sus órdenes (y al que le debe la vida por salvarlo tras ser herido en Iraq), recibe órdenes de partir en misión de reconocimiento a las afueras de Dubai para tratar de averiguar qué ha pasado con el 33º regimiento. Hacia allá parte con sus hombres, los soldados Adams y Lugo… Pero una vez sobre el terreno, la tozuda realidad (en forma de contradictorias pistas, llamadas de socorro y encuentros confusos) les obliga a cambiar los planes e internarse en una Dubai devastada en la que nada es lo que parece a primera vista…

Éste es el punto de partida de la historia de Spec Ops: The Line, la nueva entrega de la franquicia Spec Ops (aunque podría considerarse más bien el inicio de una franquicia propia, sobre todo por lo ambicioso del proyecto). El juego está basado en una localización real, aunque empujada a una situación fantástica: Dubai sufre tormentas de arena, pero no son tan terribles como las mostradas en el juego (hoy en día resultan más incómodas que otra cosa, siempre que seas precavido). Hemos podido jugar aproximadamente una hora y media distintos momentos del juego; no queremos contar muchos detalles sobre la historia vista en la demo para evitar arruinar el argumento a los jugadores, ya que en este juego los giros del guión tienen un papel muy importante… Sobre todo a la hora de tomar decisiones.

Y es que éste, precisamente, es uno de los puntos clave de la experiencia de juego de Spec Ops: The Line. En todo momento tienes la sensación de que eres tú quien está decidiendo el rumbo que tomará la misión, y lo que es más: percibes que cada acción tiene sus consecuencias, no sólo tácticas sino también morales. El mejor ejemplo es una escena en la que tenemos que elegir entre salvar a unos civiles de ser ejecutados dejando morir bajo tortura a un aliado (y asistiendo al proceso completo)… O permitir que asesinen a los civiles a sangre fría por el bien de la misión. Y ninguna de las dos soluciones puede tener éxito completo, ni es bonita, ni limpia, ni fácil de tomar: porque eso es la guerra, una opción en la que nadie gana; y ése es el verdadero viaje que realizamos en Spec Ops. No por las tormentas de arena de Dubai, sino hacia el interior del capitán Walker, hacia sus dudas y temores, su horror ante lo que está viendo y lo que se ve obligado a hacer.

Si el conflicto moral y el horror de la guerra (que a todos por igual embrutece y convierte en bestias sin alma) son los temas argumentales sobre los que gira el juego, en el aspecto jugable el combate táctico es el hilo conductor. Spec Ops: The Line es un shooter en tercera persona con la cámara colocada encima del hombro del capitán Walker; además de nuestras propias habilidades a la hora de combatir, contaremos con la ayuda de nuestros subordinados, Lugo y Adams, a los que podremos dar órdenes de forma muy sencilla. Utilizando el gatillo derecho del mando podremos indicarles atacar a un enemigo o a un elemento del entorno (dato importante que ahora explicaremos), o bien realizar otras acciones, como curar a su compañero cuando cae herido o lanzar una granada.

En el aspecto jugable, el estilo de juego es similar a Gears of Wars por la importancia que se da al uso de coberturas. En buena parte de los combates nos enfrentamos a fuerzas muy superiores en número, por lo que no bastará con nuestra puntería. Tal y como nos contó Enrique Colinet (diseñador de niveles de Yager Development) en la entrevista que le hicimos tras probar el juego, los mapas están diseñados pensando en que deben funcionar para el jugador, pero también para los enemigos. Así pues, tendremos que reconocer muy bien el terreno y contar con el factor sorpresa y una buena estrategia para enfrentarnos a ellos. En los momentos de batalla abierta vuelve el factor característico de este juego, la libertad de decisión: casi siempre habrá distintas opciones para resolver la situación. Quizá podamos distraer a los enemigos levantando una nube de arena con una granada, o derribarles un muro encima, o reventar una caja de explosivos, o matar silenciosamente al vigía para que no dé la alarma mientras nos infiltramos… En este contexto, las órdenes al equipo nos permiten realizar varias acciones a la vez para poder afrontar los combates con ventaja estratégica.

Otro aspecto clave de la jugabilidad es la arena, que es mucho más que una excusa argumental para plantear un escenario como la Dubai reflejada en este Spec Ops. No sólo está brillantemente reflejada en cuanto al aspecto gráfico y a la física de partículas; siempre debemos tenerla presente el contexto de la ciudad, porque puede servirnos de ayuda para el combate. Sea, como hemos dicho, utilizándola como distracción (levantar una nube de arena para cambiar la posición de ataque o huir), sea para abrir una vía de escape (haciendo un agujero en una pared para que la presión de la arena la derribe) o directamente para sepultar a los enemigos bajo su peso. Además, siempre estamos sujetos a que en mitad de un combate llegue una súbita tormenta de arena y tengamos que ponernos a cubierto, tanto tirios como troyanos, para evitar acabar asfixiados por el polvo del desierto…

Y todo esto, por cierto, contando las balas: nuestros soldados llegaron a Dubai para realizar una misión de reconocimiento y acaban enfrascados en una operación de combate no prevista, por lo que muy pronto acabaremos con el equipo que traíamos encima y nos veremos obligados a saquear enemigos caídos y rapiñar sus posiciones abandonadas en busca de un cartucho más, una granada, una pistola. Aunque también tenemos la opción de ejecutar a enemigos malheridos (con animaciones de violencia creciente según avanza la historia, reflejo indudable de la pérdida de entereza moral de Walker), maniobra con la que ganaremos munición.

En el apartado técnico no hay ningún reproche que hacerle a Spec Ops: The Line. Modelos muy bien trabajados, texturas detalladas hasta el último píxel y animaciones fluidas y realistas; la ya mencionada física de la arena, realmente espectacular; una música que acompaña sin ser exageradamente protagonista y buenos efectos de sonido. Junto con Uncharted 3, Spec Ops: The Line es el juego que mejor refleja el aspecto y la física de la arena, la soledad terrible, la propia pequeñez que se perciben al caminar por un desierto. No hemos podido escuchar el doblaje en español, pero la versión original en inglés es sobresaliente.

Spec Ops: The Line aporta un tono de madurez al género shooter, muy centrado tradicionalmente en la épica fantástica o ci-fi y poco preocupado por el aspecto moral. A nivel de jugabilidad, la clave es la libertad de elección a la hora de afrontar los escenarios de combate… y también, por supuesto, la obligación de afrontar las consecuencias de nuestras decisiónes. Y mientras nos pensamos cuál es la mejor opción, ahí abajo sigue muriendo gente… Cuando ves que estás tomando decisiones emocionales, y no sólo tácticas, te das cuenta de que Spec Ops: The Line ha tocado la tecla adecuada.

Este juego consigue recoger la sensación opresiva y ominosa de clásicos del arte como Platoon de Oliver Stone, El cazador de Michael Cimino, El corazón de la oscuridad de Joseph Conrad (en la que leemos en algunas páginas que el juego se inspira; aunque la historia poco tiene que ver, entendemos que el guionista lo considere una inspiración) o su adaptación cinematográfica, Apocalypse Now. Estamos ante un shooter adulto en el que debes pensar muchas más cosas además de a quién disparar primero, y eso es de agradecer. Por supuesto, no hemos probado lo bastante del juego (ni éste está absolutamente terminado) como para emitir un juicio, pero por ahora Spec Ops: The Line pinta muy bien. Si cumple lo que promete, los aficionados al shooter podrán estar de enhorabuena.

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