Las MMA (siglas inglesas de “Artes Marciales Mixtas”) nacieron en los años 20 como una evolución del los torneos de Vale Tudo, creados por la familia Gracie (creadora de la variedad brasileña del jiu-jitsu) para demostrar que su arte marcial era la más efectiva. Se desarrollaron a lo largo del siglo XX desde su forma original (torneos sin categorías por peso ni limitación de técnicas, con sólo unas pocas reglas destinadas a evitar la muerte de los contendientes) hasta lo que son ahora: torneos internacionales con sus propias reglas en las que, sí, está permitido utilizar todo tipo de técnicas de combate, pero hay suficientes reglas y protecciones como para proteger más o menos la integridad física de los participantes. Los torneos de MMA son brutales, pero no salvajes. Existen ciertos límites que no se pueden superar.

Pero hay otra forma de artes marciales mixtas. Han existido siempre y, por desgracia, siempre estarán ahí, en algún sótano maloliente, en cárceles olvidadas, en callejones oscuros: las peleas clandestinas. En ellas se permite absolutamente todo y nadie pone límite al daño que puede llegar a sufrir un luchador. Las peleas son sin cuartel y sin piedad, entre los gritos del público enloquecido, en medio de una lluvia de apuestas que mueve una enorme cantidad de dinero. Aquí sólo hay dos límites: el KO o la muerte. Los luchadores que entran en la jaula saben lo que les puede pasar… Y tienen una buena razón para no temer enfrentarse a ello. Éstas son las peleas que veremos en Supremacy MMA.

Supremacy MMA es el nuevo juego de Kung Fu Factory, estudio norteamericano radicado en Los Ángeles compuesto por responsables de juegos como UFC – Undisputed, Mortal Kombat Armaggedon o The Warriors. Su lema es toda una declaración de intenciones: “We don´t make shooters” (“no hacemos juegos de tiros”). Especializados en arcades de combate, han trasladado toda su filosofía en este nuevo título, cuya característica principal es que no es un simulador de combate MMA sino un arcade de lucha rápido, sangriento, furioso, gamberro y claramente para mayores de 18 años. Asistimos a una demo de presentación del juego, en el que nos explicaron lo que la compañía quería conseguir con Supremacy y después nos mostraron unos minutos de gameplay de una versión pre-alpha del juego.

En el juego podremos encarnar personajes con estilos de lucha muy diferentes, tanto de golpeo como de lanzamientos y suelo: kárate, boxeo, judo, jiu-jitsu, kick-boxing, muay thai… No va a faltar ninguna forma de hacer polvo al contrario. Algunos de los protagonistas son luchadores reales, como Jens Pulver, Jerome Le Banner, Michelle Diablita Gutierrez o Felice Herrig (nombres que resultarán conocidos a todo aficionado a la MMA). El mismo Pulver, un reputado luchador de MMA, ha ejercido como consejero para Kung Fu Factory a la hora de recrear los movimientos, golpes y estilos de lucha que refleja Supremacy.

Durante el combate podremos realizar todo tipo golpeos y llaves (incluyendo golpes bajos, cabezazos, rodillazos, codazos y demás lindezas), e incluso llevarnos al oponente al suelo para tratar de ejecutar sobre él una luxación o algún otro movimiento para romperle un miembro. Si el control mientras estamos repartiendo golpes es el tradicional (cruceta y botones), llegado el momento de la lucha en el suelo tendremos que tratar de agarrar al oponente (o de zafarnos de él si hemos sido nosotros los derribados) utilizando los mandos analógicos. Los creadores del juego no dudan en afirmar que no se han ahorrado nada a la hora de buscar el realismo en la violencia y el efecto de los golpes; el daño que reciban los luchadores no sólo se mostrará en el sudor y la sangre: cortes, caras destrozadas y brazos o pies en posturas, digamos, poco anatómicas serán una tónica constante. Pisar cabezas, patear a gente tendida en el suelo o romper huesos será el día a día en Supremacy.

Según nos asegura la compañía, el control es realmente intuitivo y permitirá tanto un juego más casual como aprender complicados combos y técnicas. Además, el juego permite infligir daño localizado: en una esquina de la pantalla aparece la silueta del cuerpo de cada luchador, con distintas partes que irán yendo del verde al negro según reciban más daño; al llegar al máximo nivel ese lugar del cuerpo estará totalmente destrozado. Según qué sitio sea, eso supondrá un KO automático. Los noqueos podrán conseguirse de distintas formas, igual que en un torneo de MMA: sea por KO técnico (es decir, dejar inconsciente al contrincante), por conseguir un bloqueo del que el otro no pueda zafarse de ninguna forma… O por romperle tantos huesos que, sencillamente, el pobre desgraciado no pueda moverse del sitio.

Todos los personajes (reales o ficticios) que pueblan este juego tienen algo en común: una dura historia personal detrás, un afán de superación constante y una razón de peso para jugarse la vida en cada combate. Las historias de lucha personal como trasfondo de cada personaje son también uno de los puntales de Supremacy. Por ejemplo, en la demo a la que pudimos asistir vimos el primer combate de uno de los personajes: un preso que participa en peleas ilegales en una cárcel para conseguir encontrar una forma de salir de allí. Lo que no sabemos, puesto que la compañía no lo ha desvelado aún, es si existe una trama general del juego, por muy difusa que sea, o sólo las historias personales de cada luchador.

Al parecer, los chicos de Kung Fu Factory se han documentado todo lo que han podido con informes y fotografías de auténticos torneos clandestinos (lo que no sabemos si han ido a tomarse una cerveza a estas peleas o se han conformado con preguntar a la policía…). Las peleas se desarrollarán en ambientes distintos, todos casi tópicos de la imaginería de las peleas clandestinas: la ya mencionada cárcel , un bar fronterizo entre México y EEUU, un almacén de cualquier parte con una gigantesca jaula cuadrangular, sórdidos clubes de striptease… Todos son escenarios que parecen sacados de una película de Van Damme.

En la presentación se hizo hincapié en un par de asuntos que no pudimos ver reflejados en la demo, pero que si se cumplen suponen un punto extra para Supremacy: obtener experiencia en el combate permitirá desbloquear nuevas técnicas, lo que no sólo favorece la rejugabilidad sino que le da cierto componente (por muy ligero que sea) de RPG que siempre es de agradecer. Además, prometen que el modo online será realmente extraordinario, pero no pudimos averiguar si se tratará de un torneo mundial, de torneos locales o de alguna otra idea que no se nos haya ocurrido antes.

La estética del videojuego tiene un estilo de cómic y graffiti con un aire de cultura hip-hop que resulta muy potente y adecuado. Según la compañía, las influencias del juego están en la línea de Street Fighter, Tekken y otros juegos de lucha japoneses clásicos: frenéticos machacabotones en los que además, con algo de práctica, puedes aprender complejas y espectaculares técnicas. Como hemos comentado, existen distintos estilos de lucha que podemos emplear, y pudimos ver que están realmente recreados con verosimilitud. Suponemos que a la hora de controlar un luchador habrá que tener en cuenta cuáles son sus puntos fuertes… y tratar de defender lo mejor posible sus debilidades.

Lamentablemente, no hemos podido probar más que una demo en fase pre-alpha que no nos permite asegurar al cien por cien cómo será el resultado final de Supremacy MMA. Podemos intuir que el juego tiene opción de golpes especiales o definitivos: según se van dando golpes se carga una barra de energía que, al llegar al máximo, hace que al gráfico de energía del personaje le salgan alas… Pero no pudimos averiguar para qué sirve. La demo presentaba los errores normales en una pre-alpha, errores que estarán ya todos más que subsanados; y desde luego lo que pudimos ver promete y pinta bien, pero nos falta información de primera mano para confirmarlo. Si cumple todo lo que promete será un juego de lucha divertido, con el aire salvaje y gamberro de los clásicos de recreativa y con algunas opciones muy interesantes, como la posibilidad de desbloquear golpes y el juego on-line. Mientras tanto, el público aguarda impaciente a que los luchadores entren en la jaula…

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