PS4 ya es una realidad. Buena parte de VaDeJuegos ofreció ayer sus primeras valoraciones sobre la máquina, dispares salvo en la crítica a que Sony no mostrase su diseño provisional.

El propio Shuhei Yoshida, presidente de Sony Computer Entertainment Worlwide Studios, salió al paso para restar importancia a la ausencia física de la máquina: "Es tan solo una carcasa". Obviaba la interpretación menos conveniente.

Contar con una carcasa, pedazo de plástico o como queramos referir a la morfología de PS4 implica que ya se ha recorrido buena parte del camino para que la nueva consola llegue al mercado en menos de diez meses; que la elección de componentes y su integración para garantizar aspectos tan cruciales como la refrigeración del sistema están decididos a grosso modo. ¿Qué garantías tenemos si no de que los títulos expuestos durante el PlayStation Meeting corran bajo una arquitectura cerrada?

Sí, algunos se ejecutaban desde un PC idéntico en prestaciones al hardware final, pero sin que tuviesen que compartir recursos con los incontables procesos paralelos que promete PS4 o la RAM reclamada por su sistema operativo. Lo hacían en un equipo sin muchas de las limitaciones propias de cualquier consola por su propia naturaleza y a ese respecto, la credibilidad de lo mostrado baja muchos enteros. 

A lo anterior hemos de sumar el compendio de demostraciones técnicas exhibidas, las cuales bien sabemos distan mucho de cualquier producto final. Están pensadas para lo que están: impresionar con ejemplos poco realistas en la práctica, tal y como demostró la sobreimpresión de un falso inventario en el vídeo a modo de gameplay que introdujo lo nuevo de Capcom: Deep Down

Más verídica pareció la demostración de Killzone Shadow Fall, lo que es de agradecer teniendo en cuenta el precedente de 2005, cuando Sony lanzase aquel apoteósico vídeo de Killzone 2 en su intento por mostrar de qué sería capaz PlayStation 3. Las comparaciones con la versión retail hicieron avergonzarse a más de un directivo. Por eso es seguro que Sony no volverá a cometer el mismo error y que cumplirá buena parte de las promesa visuales que nos hizo el pasado día 20.

Eso sí, hasta que el diseño de PS4 no culmine y sea mostrado, la objetividad nos obliga a ser pesimistas con una Sony dispuesta a romper con el pasado. La compañía quiere escuchar, en primer lugar a una comunidad de desarrollo harta de arquitecturas obtusas, pero también a los usuarios por medio de un sistema integrado en su cotidianidad digital. Que PS4 no haya abrazado el requisito de la conexión permanente o puesto trabas a la segunda mano son dos razones más para obviar el desdén con que Yoshida refirió al revestimiento de su próxima sobremesa.

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Estudió periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce de redactor jefe para esta publicación. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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