Han pasado ya nueve meses del lanzamiento de PS4 y Xbox One, la cacareada nueva generación que tanta expectación había levantado. Durante el período de sus predecesoras los videojuegos habían alcanzado el anhelado estatus económico de ocio de masas, por lo que el listón estaba muy alto. Tras estos nueve meses de promesas, anuncios, esperanzas y algunas decepciones, la montaña sigue sin parir nada más que ratones.

Las grandes conferencias del E3 y la Gamescom ya han pasado y todo sigue siendo un "vuelva usted mañana" más o menos constante. Es muy elocuente que el lanzamiento más exitoso de la nueva generación sea una edición remasterizada (de una joya como The Last of Us, eso sí). La nueva generación aún no nos ha ofrecido ningún título a la altura de los grandiosos cantos de cisne de PS3 y Xbox 360.

Mirando los lanzamientos de los próximos meses la sensación se mantiene. Hay títulos potentes a la vista, como Destiny, pero siguen siendo intergeneracionales; la única gran apuesta por la nueva generación es Assassin's Creed Unity (y algún que otro exclusivo como Forza Horizon y Sunset Ooverdrive). Para el resto de grandes títulos de PS4 y Xbox One habrá que esperar a 2015; es de esperar que para entonces el parque de consolas instalado será lo bastante grande como para terminar de decidir a las compañías.

Como ya venimos constatando desde hace meses, los juegos indie se han convertido en caballo de batalla de la nueva generación y, en cierta forma, han venido a suplir esa carencia de títulos para las recientes consolas. Uno tiene, sin embargo, la sensación de que para ese viaje no hacían falta alforjas (y menos cuando dichas alforjas cuestan 400 ó 500 €). Los indies son un gran complemento, un postre maravilloso, pero no pueden ser el plato principal del menú.

No cabe duda de que PS4 y Xbox One son buenas máquinas, que tendrán una trayectoria larga y serán recordadas por un buen número de juegos extraordinarios. Los primeros pasos de una generación de consolas siempre son dubitativos: hay mucho dinero en juego como para que los estudios y las distribuidoras se dediquen a hacer saltos con florituras sin comprobar si la piscina tiene agua. Todo esto es cierto, pero la sensación de insatisfacción sigue ahí.

Pero no seamos catastrofistas. Los dueños de PS3 y Xbox 360 pueden seguir disfrutando de sus consolas con buenos lanzamientos; no podemos olvidarnos de que para mucha gente (y más con esta crisis) es buena noticia que las compañías no les hayan dado la espalda todavía.  Además, los que somos muy de PC vemos los próximos meses con especial interés: la plataforma que supuestamente lleva años agonizando está más fuerte que nunca. Y sí, más tarde o más temprano la nueva generación enseñará músculo. Afortunadamente, siguen siendo buenos tiempos para los jugones.

Sobre El Autor

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Me llamo Antonio Santo y nací en Málaga en 1985. Estudié (es un decir) Filología Hispánica en Granada, aunque desde que salí de la universidad (sorprendentemente, por mi propio pie) toda mi carrera profesional ha sido en prensa. En 2011 empecé a dedicarme al periodismo de videojuegos en Vadejuegos; un tiempo después me hicieron director de contenidos por mis pecados. Me han dado algún que otro premio por mi obra poética, lo que demuestra que hay gente para todo. Me gusta tocar música, los perros y la buena comida. Llevo sombrero para hacerme el interesante.

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