Como cada año, las juntas de accionistas concretan los próximos movimientos de sus editoras. Activision Blizzard ha anunciado la secuela de Destiny para 2017 y una nueva entrega de Call of Duty a manos de Infinity Ward. Por su parte, Ubisoft confirmaba los rumores de reposo para Assassin’s Creed, así como la publicación de Watch Dogs 2 al término del próximo año fiscal.

El futuro catálogo de la compañía gala despierta mayor curiosidad por la situación comprometida de sendas franquicias. Los Asesinos llevan varias entregas acusando el cansancio, mientras que Aiden Pearce protagonizó una aventura ciertamente agridulce.

Watch Dogs 2: hasta nunca Aiden

AidenRenderPara desgracia de Ubisoft, Watch Dogs se ha erigido estandarte del rebaje gráfico. No por nada: nunca se había visto semejante disparidad entre gameplay de presentación y producto final. Entiendo que Guillemot no querrá tropezar dos veces con la misma piedra y por ello habrán pasado más de dos años cuando la secuela llegue a las tiendas. Tiempo más que suficiente para garantizar un apartado técnico a la altura de la nueva generación, ya sin el lastre de las versiones para Xbox 360, PlayStation 3… y Wii U.

A Watch Dogs 2 le pido primeramente eso, además de un proceso de testeo suficiente. El cúmulo de errores de programación lastraron el plano jugable del original, lo que no dice nada bueno de un título fundamentado en el sigilo. Más que por sí mismas, las mecánicas atrajeron por lo subyacente. El mundo del hacking ofrece infinitas posibilidades en cuanto a procedimientos y gadgets, de ahí que extrañara el empeño por piratear cámaras y sistemas informáticos.

Monotonía a la postre que empañó también la narrativa. Partió de un cliché y terminó enfangada en otros tantos del género sandbox: persecuciones y tiroteos a lo largo y ancho de una Chicago atestada de maleantes. Si tu juego bebe de las ansias de venganza del protagonista, mal asunto si los jugadores tan siquiera se dicen implicados en los instantes finales. Tan anodina la personalidad de Pearce como los diálogos y el desarrollo de la trama.

Necesitamos entonces un héroe inédito, con el suficiente carisma y motivos como para apetecernos invertir una treintena de horas en el mapeado de turno. Si de un servidor dependiese, Watch Dogs abandonaría las cruzadas personales en favor de una conspiración a gran escala, con el ctOS como actor principal. La idea de una sociedad hipervigilada no supo plasmarse convenientemente.

Sí haría bien Ubisoft al preservar el atractivo modo multijugador. Infiltrarnos en las partidas de otros jugadores resultó emocionante, muy diferente a cuanto habíamos visto hasta la fecha.

Assassin’s Creed Syndicate con pirámides

ACS_Jacob_FryeOpino que si Assassin’s Creed Syndicate hubiese salido a la venta antes que Unity, otro gallo cantaría. La decepción para con el juego ambientado en la Revolución Francesa fue tal y el sentimiento de sobreexplotación quedó tan arraigado, que muchos se desentendieron de la época victoriana. Craso error.

Como manifiesté en mi artículo de impresiones, Syndicate recuperó el carisma de Ezio Auditore. Por partida doble, pues aunque la inclusión de Evie Frye fuese un tanto forzada, los matices del personaje impregnaron dinamismo al desarrollo. Tanto como la figura de un malo malísimo al que apetece horrores hacer frente o el particular sentido del humor inherente al plantel de secundarios.

Avanzó además la trama contemporánea, tras obviarse por completo en la anterior entrega. Volvieron los Precursores y con ellos la pérfida Minerva, compinchada de algún modo con la estirpe templaria. Queremos más de eso en el próximo Assassin’s Creed y a ello apunta el cliffhanger final de Syndicate, afortunadamente.

Los hermanos Frye protagonizaron el cambio más significativo en la trayectoria de la franquicia: un gancho con el que desplazarnos a toda velocidad por el mapa y remontar edificios (cada vez más elevados) en cuestión de segundos. No sé cómo casaría dicho utensilio con la rumoreada ambientación egipcia, pero sería una pérdida irremplazable. En este sentido, el carruaje debería sustituirse por cualesquiera métodos de transporte conciernan a la época escogida.

Lo único que puedo reprocharle a Syndicate es su empeño en mecánicas ya hastiadas como el seguimiento de terceros o los robos. El sigilo admite muchos otros formatos a poco que se piense, sin necesidad de supeditar la dificultad a un sistema de habilidades y mejoras quisquilloso.

Pongamos que “Assassin’s Creed: Egipto” parte de un Asesino socarrón, dispuesto a embalsamar al faraón de turno y pertrechado con tecnología precursora. Sumémosle una renovación completa de mecánicas, camellos para cabalgar por el desierto e instantes de exploración por los ejemplos más representativos de la arquitectura egipcia. Caballo ganador.

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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