Ayer Tequila Works dio el susto a propios y extraños con un escueto comunicado en el que revelaban que habían recuperado los derechos sobre la propiedad intelectual de RiME, hasta el momento en manos de Sony. A partir de ahí se desataron toda clase de especulaciones, casi todas de un pesimismo fatalista, apuntando a que Sony estaría descontenta con el desarrollo, ya sea por no estar conformes con la calidad o por una cuestión de plazos, y habría decidido romper con el estudio madrileño. Un rato después José Herráez, relaciones públicas de Tequila, aclaró por Twitter que “RiME sigue adelante con más fuerza que nunca (y nuevas oficinas)”.

Ayer hablé con varias personas del equipo de Tequila. Nadie suelta prenda sobre los detalles de toda esta historia, aunque me aseguran que pronto habrá más noticias sobre RiME. Preguntados sobre si esta noticia implica que RiME deja de ser un exclusivo de Sony, sólo me dicen que el juego sigue en desarrollo para PS4. Lo que sí me transmiten desde varios frentes es un mensaje de tranquilidad: “estamos bien y no estamos preocupados”, aseguran varias personas de Tequila. Desde dentro del equipo esperan explicarse mejor pronto, ya que la noticia de la readquisición de la IP se puede interpretar de muchas formas distintas, y todas hasta ahora están siendo negativas.

Sin embargo, la lectura de lo que sabemos hasta ahora debería ser más compleja. Me dicen por varias vías que el equipo de Tequila se ha ampliado recientemente, tanto de cara al desarrollo del propio RiME como para otros proyectos; y a ello hay que sumarle la anunciada mudanza a otras oficinas, en teoría más grandes, precisamente para reubicar las nuevas contrataciones. Además, me resulta muy difícil de creer que Sony simplemente renuncie a una propiedad intelectual, incluso aceptando que estuvieran descontentos: es tan sencillo como que una IP vale dinero. Si uno está financiando un desarrollo y no quiere meter más dinero puede cancelarlo, pero se guarda la propiedad intelectual por si acaso.

Ni es la catástrofe apocalíptica que algunos anuncian ni tampoco la maravillosa noticia en la que otros creen

Aunque el caso no es totalmente equiparable, cuando Microsoft decide cerrar Lionhead, la opción de que el equipo continúe desarrollando por su cuenta un Fable ni se contempla: la IP es de Microsoft y no tiene por qué cederla gratis. Cuando Deep Silver decide que no le gusta el rumbo de Dead Island 2, Yager pierde la licencia y no puede seguir desarrollando el juego. Por supuesto, habría que conocer los detalles del contrato, pero lo normal es que quien financia pueda, bajo determinadas condiciones, simplemente llevarse los bártulos y entregarlos a otro para que continúe con la tarea.

No creo que sepamos nunca la letra pequeña del acuerdo; obviamente, la marca RiME no es tan valiosa como las de Fable o Dead Island (al fin y al cabo, por ahora es sólo un proyecto), pero Sony ha apostado en ella lo bastante como para que no me pueda creer que la cedan gratis. A partir de aquí no me queda sino especular. En su día, varios miembros del equipo me desmintieron rotundamente que la relación con Sony fuese mala como se rumoreaba. Puede que sí que hubiera tensiones entre Sony y Tequila, y que se hayan saldado en un divorcio “amistoso”: quizá PS4 mantenga la exclusiva total o temporal a cambio de reducir el precio de la “repesca” de la IP.

Que un estudio recupere una propiedad intelectual de manos de una gran distribuidora es, a priori, una buena noticia para el estudio: la libertad tanto creativa como financiera es mayor. Por otro lado, como es obvio también es mayor el riesgo; si los estudios renuncian a esa libertad es precisamente porque no se pueden permitir poner el dinero de su bolsillo. Las contrataciones y el cambio de oficina de Tequila sugieren una situación financiera saneada; quizá el precio fuera asumible o hayan ganado acceso a alguna vía de financiación que les haya permitido recuperar el control de RiME.

En cualquier caso, me da en la nariz que ni es la catástrofe apocalíptica que algunos anuncian en foros y redes sociales ni tampoco la maravillosa noticia en la que otros creen. Lo único que sabemos por ahora es que el equipo ha recuperado la propiedad intelectual, algo que es bueno de por sí, pero podría ser una victoria pírrica en función de las causas y del precio. RiME sigue adelante, y no sabremos hasta el final si todo esto resulta ser para bien o es, por el contrario, presagios de tormenta.

Sobre El Autor

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Me llamo Antonio Santo y nací en Málaga en 1985. Estudié (es un decir) Filología Hispánica en Granada, aunque desde que salí de la universidad (sorprendentemente, por mi propio pie) toda mi carrera profesional ha sido en prensa. En 2011 empecé a dedicarme al periodismo de videojuegos en Vadejuegos; un tiempo después me hicieron director de contenidos por mis pecados. Me han dado algún que otro premio por mi obra poética, lo que demuestra que hay gente para todo. Me gusta tocar música, los perros y la buena comida. Llevo sombrero para hacerme el interesante.

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