Las aventuras gráficas fueron en su nacimiento el género que mejor supo contar historias. Su propia estructura jugable era la más parecida a la de un cuento, y el espacio entre puzle y puzle se llenaba de escenarios que investigar y diálogos con personajes de todo tipo que permitían dar vida a la historia. Además, su jugabilidad pausada y basada en el ingenio y no la habilidad a los mandos lo convertieron durante años en el género perfecto para iniciar a cualquier neófito en los videojuegos.

Con el paso del tiempo, tanto la evolución de la industria como la mejor tecnología disponible permitieron a otros géneros tomar el testigo en cuanto a posibilidades narrativas. Además, el nuevo público que poco a poco se iba incorporando a los videojuegos parecía menos dispuesto a enfrentarse a la dificultad de unos puzles que parecían clave irrenunciable del género. La época dorada de las aventuras gráficas pasó, y aunque el género no desapareció del todo sí que se convirtió en minoritario. Tras pasarse unos años tranquilamente en su nicho, de un tiempo a esta parte el género vuelve a mostrar signos de vitalidad. De todos los estudios que se dedican a las aventuras gráficas, Telltale Games se ha ganado a pulso la consideración como uno de los mejores del momento (si no el mejor) por parte de crítica y público.

Las aventuras gráficas fueron en su nacimiento el género que mejor supo contar historias

Su sello es inconfundible: un estilo visual de cómic sencillo pero efectivo, un gran cuidado de las historias y los personajes y una jugabilidad que apuesta más por la historia interactiva que por el desafío mental de los puzles. Este último elemento es clave para entender el éxito de sus juegos: para bien o para mal, Telltale ha dejado atrás los puzles. En sus juegos no tenemos que preocuparnos de qué objeto combinar con otro para lograr avanzar en el juego, sino de qué decisiones tomar, a dónde ir, qué decir. Es decir: en crear sensación de libertad y de que cada decisión tiene sus consecuencias.

The Wolf Among Us

Se trata, evidentemente, de un artificio: es imposible crear un juego que responda de forma distinta a todas y cada una de nuestras decisiones. Los juegos de Telltale siguen llevándonos de la mano por una historia determinada y lineal, tal y como lo hacían las aventuras gráficas clásicas. Pero es un truco de magia maravillosamente ejecutado: mientras jugamos nos pensamos cada respuesta en una conversación hasta el último segundo, y como en la vida real a menudo nos arrepentimos nada más decirlo. Y al igual que ocurre con los mejores prestidigitadores, hasta que no salimos del espectáculo no nos planteamos que, obviamente, lo que estamos viendo es imposible y tiene que haber un truco.

Telltale no es el único estudio que tiene por objetivo crear historias interactivas de las que el jugador se sienta protagonista: también es el sello del controvertido David Cage y su estudio Quantic Dream. La diferencia en la forma de enfocarlo es, sin embargo, la misma que hay entre ver a Juan Tamariz clavarte un truco a veinte centímetros de tus ojos y descubrir los hilos ocultos de un costosísimo truco de David Copperfield. Cage coloca en la tecnología la confianza que los guionistas de Telltale ponen en un elemento que lleva siglos demostrado ser mucho más eficaz para suspender la incredulidad: una buena historia bien contada.

Se trata, evidentemente, de un artificio: es imposible crear un juego que responda de forma distinta a todas y cada una de nuestras decisiones

El último título de Telltale, The Wolf Among Us, cuyo segundo capítulo se publicó la semana pasada, es un ejemplo perfecto de todo ello. El juego está basado en la saga de cómics Fable (aunque se sitúa temporalmente como una precuela): en este mundo los personajes de las leyendas populares son reales (una idea muy de Neil Gaiman, aunque no está relacionado con el cómic: su creador es el escritor Bill Willingham). Blancanieves, la Bella y la Bestia, la Sirenita y demás personajes de cuento son reales… aunque tienen poco que ver con la imagen que tenemos de ellos. Las fábulas acaban viviendo en Nueva York tras ser expulsados de su tierra natal por un misterioso enemigo.

En el juego encarnamos a uno de los personajes principales del cómic, Bigby Wolf: el Gran Lobo Feroz, reformado y reconvertido en sheriff de los habitantes del ghetto de Villa Fábula. En la primera escena, el Sapo (de la novela infantil "El viento en los sauces") llama a Wolf porque escucha ruido de pelea en el apartamento del Leñador (el de Caperucita Roja). No voy a decir nada más de la historia: avanzar cualquier detalle podría estropear el truco de magia de Telltale Games, que logra que nos metamos en la piel de Wolf, nos preocupemos por cada uno de los secundarios y nos sumerjamos en la historia con la sensación de que cada decisión en nuestra investigación del caso puede ser clave.

The Wolf Among Us

The Wolf Among Us nos ofrece un misterio que ir desenredando en la mejor tradición del género negro, con un protagonista carismático que recuerda al Sam Spade de las novelas de Dashiell Hammett (más que a su versión cinematográfica de Bogart). El resto de personajes parten de su propio estereotipo (son, al fin y al cabo, personajes de fábula) para darle una vuelta de tuerca y ofrecer, como con los esperpénticos espejos de Valle-Inclán, una visión distorsionada y decadente de su propio mito.

La mecánica de juego es lo bastante simple como para que absolutamente cualquier persona, sea o no jugador habitual, pueda disfrutar a fondo de The Wolf Among Us. Nos movemos por el escenario con cuatro teclas, y podemos mirar o interactuar con determinados objetos con el ratón; a menudo podremos hablar con diversos personajes, y en casi todas las conversaciones tendremos que elegir qué decir en un tiempo determinado (o nos quedaremos en silencio). Habrá también escenas de acción basadas en Quick Time Events en las que simplemente tendremos que pulsar a tiempo las teclas que nos indique la pantalla.

En The Wolf Among Us no es posible perder, pero sí tomar malas decisiones; a veces se trata sencillamente de elegir entre lo malo y lo peor

En The Wolf Among Us no es posible perder, pero sí tomar malas decisiones; a veces se trata sencillamente de elegir entre lo malo y lo peor, y la mayor parte de las veces ni siquiera tendrás muy claro cuál de las opciones es cuál. Los personajes secundarios tomarán buena nota de cómo nos comportamos con ellos, y habrá algún que otro momento que sí será determinante para el futuro de la historia. Podremos rejugar cada escena cuantas veces queramos para ver todas las posibilidades; a la hora de empezar un nuevo capítulo podremos elegir cuál de todas las partidas salvadas que hemos jugado queremos tomar como "punto de partida" de la siguiente fase de la historia.

También único es el estilo visual del juego, que parece imitar la técnica de la rotoscopia (dibujar encima de un fotograma de imagen real) con un toque de cell-shading. Los personajes y escenarios de The Wolf Among Us parecen una témpera tridimensional, con la paleta de colores fríos de una Nueva York sacada de una película de Harry el Sucio y con los rojos del neón y los labios de las prostitutas de los callejones del Downtown. Telltale ha sabido maquillar a la perfección sus carencias técnicas y ha demostrado (por enésima vez) que no hace falta un enorme presupuesto para enamorar el ojo del jugador.

The Wolf Among Us

Con respecto a Humo y Espejos, segundo episodio del juego (que se publicó el martes), resulta evidente que se trata de un episodio-puente. Es una desventaja del modelo de Telltale de sacar los juegos por capítulos: me resulta imposible evaluar cada pieza por separado. Este segundo capítulo es más pausado a nivel de ritmo que el primero: más diálogo y menos acción, pero sobre todo menos momentos climáticos, una menor sensación de estar haciendo equilibrios en el filo de la navaja.

Para contar una historia es no ya inevitable, sino necesario crear estos valles de ritmo, que permiten que el público respire, se acomode y reflexione en busca de sus propias teorías. Parece que la historia está sembrando, y hasta que no llegue el momento de la cosecha no sabremos si este segundo capítulo sirve al propósito general de la historia o no. No obstante, que el lector no extraiga la conclusión errónea: ni son horas de relleno ni se hace aburrido: "Humo y espejos" contiene su propia cuota de sorpresas, giros argumentales y momentos estelares.

En conclusión

Por si a estas alturas no quedara claro: The Wolf Among Us es un título absolutamente recomendable, ya sea porque te gusten las aventuras gráficas, porque seas aficionado al cine negro, al cómic original (o al cómic en general como género) o simplemente porque te gusten las buenas historias. Es emocionante, engancha, es un placer para la vista y deja con ganas de más. Telltale Games sabe ocultar sus carencias y, como un buen prestidigitador, hacernos mirar a una mano mientras nos hace el truco con la otra. Lo único malo: que nos toca esperar para seguir la historia de Bigby Wolf.

 

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