Recibo Horizon Zero Dawn y me dirijo a mi PS4 con la intención de comenzarlo. Enciendo la consola, introduzco el juego en su sitio, me pongo en mi usuario y vamos allá… No, joder, no. ¿Qué son estos gráficos? ¿Por qué son tan magníficos?

Apago la consola, me voy a la tienda más cercana y me pillo la PS4 Pro. Esos primeros minutos de juego han sido más que suficientes para decidirme a comprar la Pro, que no lo tenía yo muy claro. Esos gráficos se merecen 4K y yo voy a dárselos porque a este mundo hemos venido a disfrutar y los videojuegos me hacen disfrutar, quiero darle lo mejor a Horizon Zero Dawn y si eso supone comprarme una nueva PS4, sea.

Vale, regreso a mi hogar con una enorme caja en la que destaca el color azul, tras una sonrisa ladeada y un par de sacudidas de cabeza acompañadas por una mirada de incredulidad por parte de mi novia, instalo la Pro y realizo de nuevo todo el proceso descrito en el primer párrafo y sí, esta vez sigo jugando, porque una vez empiezas, es imposible dejarlo. Guerrilla Games ha apostado por un personaje femenino no sexualizado y a mí me parece bien. No, no me parece bien, me parece estupendo. A un personaje solo le pido poder empatizar y con Aloy es fácil: es valiente, inteligente, ingeniosa, independiente, curiosa, guapa, cabezona… Aloy es mejor que la mayor parte de los seres humanos. De mayor quiero ser como ella. 

Guerrilla Games ha apostado por un personaje femenino no sexualizado y a mí me parece bien

Horizon Zero Down recuerda bastante a Sombras de Mordor, The Witcher 3 o los modernos Tomb Raider en su mecánica de juego: amplios mundos abiertos en los que perderse, hacer misiones secundarias, encontrar elementos importantes para los enfrentamientos y mejorar las habilidades de Aloy. Los “bichos” también son más intimidantes: enormes robots a los que venceremos con armas en general sencillas (un arco y una lanza al principio y cosas algo más sofisticadas según vamos avanzando). Si os habéis puesto en los zapatos de Lara Croft, ya sabéis qué supone eso. Hay más de 20 tipos diferentes de robots (máquinas, en el juego, pero ya me he acostumbrado a llamarlos “putos robots”) y cada uno de ellos tiene unas habilidades diferentes, por lo que necesitamos pensar un poquito antes de disparar. Memorizarlos todos para conocer sus puntos fuertes y débiles, y los premios que nos dejarán al vencerlas, es otro de los retos de este juegazo. En Horizon Zero Dawn prima más la estrategia que la fuerza, así que cuidado en los combates, no es cuestión de despistarse, aunque el “puto robot” sea de un nivel muy inferior al de Aloy.

Tal vez lo que menos destaca sea la música, pero todo lo demás, no es que sea destacable, es que es memorable. Espero ansioso muchas más entregas de Horizon Zero Dawn. Please and thank you.

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