El precio de los videojuegos en España es uno de los temas que más preocupa a los usuarios y consumidores, sobre todo con la democratización de Internet que ha permitido conocer los precios que se manejan en otros territorios vecinos como Inglaterra, donde pueden encontrarse juegos de lanzamiento 20 euros más baratos que en las tiendas españolas.

Los recientes resultados publicados por aDeSe, en los que se refleja un descenso de las ventas en España, han abierto nuevamente el debate sobre el precio de los videojuegos, la importación, piratería y segunda mano. En este reportaje acercamos la visión de dos de los actores principales en el sector: tiendas y distribuidoras.

La cuestión está ahí, ¿por qué los videojuegos cuestan lo que cuestan en España? Una pregunta que muchos se han planteado, pero a la que pocos se han parado a ofrecer la respuesta o al menos intentar buscarla.

Lo primero que debemos conocer es cómo se desglosa el precio de un videojuego en España y cómo se distribuyen los márgenes de beneficio entre los distintos intermediarios.

Según nos explica José Luis Sánchez, gerente de Quality Center, “el máximo beneficio es, obviamente, para la distribuidora”, que se lleva “un 50%”, el resto se reparte entre “el beneficio del mayorista, el impuesto del Estado (18% de IVA) y el beneficio de la tienda”.

El beneficio del que pueden gozar las tiendas roza el 20%, aunque puede llegar al 30% según nos ha confirmado una fuente cercana a GAME ya que ésta funciona como mayorista y no debe recurrir a estos, ahorrándose ese porcentaje, que suele oscilar entre el 9 y el 11%.

De todos modos,  Sánchez nos asegura que ese beneficio del 20% es “sobre el papel”, ya que para ser competitivos con los precios que se manejan en otros territorios y, así, atraer a los compradores pueden llegar a rebajar el PVP entre 7 y 4€, por lo que su margen desciende hasta un “escueto” 14%.

Las ventas de videojuegos en España ha descendido no solo lo refleja el informe de aDeSe, sino que es una apreciación que comparten José Luis Sánchez y fuentes de GAME. Un descenso acusado estos dos últimos años a pesar de que las previsiones eran alcistas. La importación, por su parte, ha visto incrementado exponencialmente sus números, algo que preocupa a tiendas y distribuidores.

“Con igualar los precios con lo que se ve en Reino Unido la cosa cambiaría”, Sánchez lo ve claro. Cree que puede rebajarse el precio de los videojuegos y “mantener los mismos porcentajes de beneficio”, “algo que a la larga acabará beneficiando a todos”. Pero el precio no se rebaja ya que las “distribuidoras no quieren arriesgarse”.

La tienda asegura que los principales responsables de los precios actuales en España "son las distribuidoras", que “pactan unos precios completamente abusivos que encarecen el precio final” en España, además asegura que el “margen de beneficio es inamovible”.

Sánchez pinta una situación que nos hace pensar en una “cacicada” por parte de distribuidores, en su opinión “en España no se cierra un buen trato, que es aquel en el que salen ganado todos”, aquí “no ganan ni usuarios, ni las tiendas”, dejando bien claro que quien tiene buena mano en esta particular partida de póker son las editoras.

En Quality Center entienden que “el usuario busque y compare” y si encuentra “precios más atractivos fuera de nuestras fronteras compre”, algo que les parece sumamente razonable. En su opinión “la lucha no está perdida” y se puede ser competitivo si se quiere, ya que “ganarían todos y el dinero no se iría a la distribuidora extranjera, quedándose en España”.

José Luis del Carpio, Product Marketing Manager de Koch Media en España, nos ofrece un desglose más pormenorizado del precio de un videojuego, poniendo como base un precio medio de 60 euros. Del Carpio asegura que “no son porcentajes fijos, y dependen de si quien lo vende es a su vez editor o solamente distribuidor”, así pues, en su opinión “no hay que ser talibán”, por lo que “hay que tener en cuenta que influyen mil factores, ya que el precio de cesión varía según compañías y contratos, así como la tasa de explotación de la consola”.

Entrando ya en el desglose del precio podríamos hacer un reparto aproximado como el que sigue:

– Un 10-15% va a la compañía poseedora de los derechos del hardware como tasa de explotación (fee)

– Unos 25-30% va a la compañía editora del juego (el llamado "publisher"). Con ese dinero se paga los costes de fabricación y el desarrollo del juego

– Un 10-15% va a la distribuidora del juego, y de ese porcentaje un 10% se dedica a marketing
 
– Un 25-35%, es el margen comercial de la tienda (con el que paga espacios, alquileres, sueldos, logística, etc…). Muchas tiendas son muy agresivas en precios y se quitan margen para ser más competitivos, tipo MediaMarkt.

– El 18% se lo lleva el IVA.

Finalmente, explica que hay que tener en cuenta “el riesgo de las distribuidoras, que compran  X unidades de un juego que, si no se venden, se las ‘comen con patatas’ con potenciales pérdidas multimillonarias”. Y “cuando hay bajadas de precio, las soportan eminentemente las distribuidoras y editoras a costa de su margen, salvo cuando se liquida stock muerto que suelen llevar el peso económico las tiendas”.

Reino Unido y sus precios es un referente para los consumidores y Del Carpio asegura que las distribuidoras son conscientes de ello, pero la situación no es tal y como la percibe el consumidor, dejando de lado disquisiciones sobre “el cambio libra/euro” y diversos “márgenes de beneficios”, desde Koch Media señalan que la principal diferencia es que en España “un gran juego vende 100.000 unidades con mucha suerte”, mientras que “en Reino Unido superan ¡el millón y medio de copias!”, por lo tanto ante ese panorama “todo es más barato y te permiten jugar con unos precios que aquí ni soñamos”. Además, añade que“en UK es posible realizar la venta a pérdida, cosa que en nuestro país soporta una reglamentación muy estricta al respecto”.
Al contrario de lo que afirma José Luis Sánchez, gerente de Quality Center, Del Carpio no cree que sea factible equiparar los precios con Reino Unido, de hecho, cree que es más posible “que suban los precios de allí por ajuste al alza del cambio”.

 “El coste inicial debería ser idéntico en ambos países, la gran diferencia es lo barato que está la libra y los márgenes ridículos que manejan algunos minoristas británicos merced a su gran volumen”, añade.

En lo que respecta al precio “abusivo” que marcan las distribuidoras, según han asegurado varias tiendas, José Luis Del Carpio asegura que “eso demuestra un gran desconocimiento del sector”, ya que “nos son las distribuidoras quienes marcan el precio de compra, sino las editoras, que en algunas ocasiones son las mismas, no en nuestro caso”. En este sentido Koch Media se muestra contundente: “ni ellos [las tiendas] son ONGs ni nosotros, y al menos nuestro margen comercial es, lamentablemente, poco flexible”, según sus propias palabras su “margen es el mínimo para poder subsistir” al igual que entiende que el de “las tiendas es el más adecuado para su supervivencia” y jamás se les “ocurriría decir que el margen de los minoristas es abusivo porque sería faltar a la verdad”, de hecho, matiza que “es bastante más bajo que muchos otros productos”.

Desde Quality Center aseguran que la venta de segunda mano “ha crecido brutalmente” desde hace dos años, “demostrando que el usuario está dispuesto a comprar juegos de lanzamiento a precios considerablemente más baratos”, concretamente, “45-50 euros”.

Koch Media, por su parte, asegura que la segunda mano “es fomentada y promocionada por las tiendas ya que venden un juego 4 o 5 veces, y ellos solamente pagan a las distribuidoras y a las editoras una sola vez”. Evidentemente las compañías están perdiendo al no poder entrar en la cadena de valor del videojuego, y afirman que si les “dejaran participar de ese negocio” y, por lo tanto, pudiesen vender sus “juegos dos y tres veces cada uno”, se ajustaría “proporcionalmente el precio”. En su opinión lo “injusto no es el precio de venta”, sino “el control de este mercado por parte de uno solo de los muchos actores que participan en el negocio”. Del Carpio confía en que si las distribuidoras y editoras pudiesen participar aunque sea mínimamente “es muy seguro que acabase afectando, también, al precio de las novedades porque se contaría con un ingreso adicional en la vida del producto”.

Aún así no quiere erigirse como paradigma de la justicia y cree que es necesaria una “conciencia global del precio”, ya que las compañías por sí solas “no pueden hacer nada sin un acuerdo de todos”.

Finalmente José Luis del Carpio ha querido explicar que “no hay nadie timando” al consumidor. Reitera que son “conscientes del precio de los videojuegos”, pero hay que reconocer que “los riesgos que asumen las compañías y las tiendas son muy grandes, y el "exceso" de precio de un juego paga en cierta forma las "perdidas" de otro o la ausencia de ventas por el pirateo descontrolado”. En este sentido, ahonda en la idea, asegurando que más allá de la “importación” o de la “crisis” lo que “perjudica a todos es la piratería”. En su opinión “tener todos lo juegos no es un derecho” y lanza un contundente mensaje: “muchos de los cambios que se avecinan van a ser causados por la piratería, que es un factor tan importante como el que más a la  hora de fijar un precio”.
 

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