“Those shits at MS… are they fucking with me?“. Es un tweet de Hideki Kamiya, mandamás de Platinum Games, publicado el 29 de julio de 2015. El mensaje desapareció a los pocos segundos y no ha cobrado sentido hasta hace unas horas, cuando Microsoft Studios ha confirmado la cancelación de una de sus exclusivas más esperadas.

Los rumores comenzaron a través de Kotaku, al espetar varias fuentes que el desarrollo atravesaba serias dificultades. La carencia de nuevos materiales sobre el juego, así como la desaparición de su sitio web en la página de Xbox, no hicieron sino incrementar las sospechas. Apenas dos horas después, los de Redmond emitían un escueto comunicado a los principales medios:

Después de mucho deliberar, Microsoft Studios ha tomado la decisión de finalizar la producción de Scalebound. Seguimos trabajando para ofrecer a nuestros fans un catálogo envidiable, incluyéndose este año Halo Wars 2, Crackdown 3, State of Decay 2, Sea of Thieves y otras grandes experiencias“.

Scalebound se anunció durante la Electronic Entertainment Expo de 2014, con toda la enjundia que suele concederse a un proyecto de Platinum Games. Restando producciones licenciadas (The Legend of Korra, Transformers, Teenage Mutant Ninja Turtles), el estudio se caracteriza por su buen hacer y originalidad, habiendo parido uno de los exponentes más aclamados del beat’em up (Bayonetta).

No es de extrañar que las compañías se rifen cualquier línea de código tecleada por los nipones. Si los usuarios de Xbox One soñaban con Scalebound, los de PlayStation 4 se ‘conformaban’ con el no menos prometedor NieR: Automata. Dos títulos bien distintos en cualquier caso, pues Microsoft prometía acción cooperativa en mundo abierto, donde relacionarnos con gigantescos dragones (algo así como The Last Guardian pero menos amable) o enfrentarlos en combates apoteósicos.

La cancelación de Scalebound mina la confianza en la marca Xbox. Recuperarla es condición indispensable para el porvenir del proyecto Scorpio.

La aventura de Drew y Thuban nunca echará a andar. La incredulidad ha cundido no sólo entre la prensa especializada, también entre los incondicionales de Xbox, quienes tenían en Scalebound uno de sus títulos imperdibles (si no el que más). Si ya mostraron recelo con el anuncio del programa Play Anywhere, por el que las exclusivas de Xbox One serían compartidas con Windows 10, ¿qué no pensarán de la cancelación indiscriminada de proyectos? Basta echar un vistazo a las novedades del mentado E3 para darse cuenta cómo la mayoría desaparecieron sin dejar rastro: el remake Phantom Dust no llegó a materializarse, Project Spark cerró sus servidores el pasado agosto y no hablemos de Fable Legends, reconcertivo en free-to-play y cancelado (cierre de Lionhead Studios mediante).

Muchos se preguntan ahora qué bazas restan a Microsoft este 2017, un año determinante por el lanzamiento de Project Scorpio. La plataforma se concibió como un nuevo punto de partida para la compañía, dispuesta a resarcirse por el cúmulo de errores que han lastrado el rendimiento comercial de Xbox One. Ahora bien, recuperar la confianza de los usuarios es indispensable para que Scorpio tenga alguna oportunidad… y cancelar uno de los juegos que más entusiasmaban a la comunidad no parece la mejor forma de lograrlo. Cabe la opción de que Scalebound resucite a largo plazo, a través de otro estudio, pero el que no haya conseguido materializarse después de tres largos años no invita al optimismo.

Para más inri, de los títulos mencionados en el comunicado, Sea of Thieves y Crackdown 3 se rodean de cierta neblina. El primero por un precio de lanzamiento sospechosamente bajo y el segundo por un desarrollo dilatado en exceso. Del resto de exclusivos previstos para 2017, la mayoría surgen del segmento independiente o despiertan tibio interés en el usuario medio. A saber: GiganticPit PeopleRise & ShineNatsuki ChronicleBrambleLashTacoma, la remasterización de Voodoo Vince, el también retrasado CupheadSpace Engineers, AshenBelow.

Así las cosas, Microsoft no puede permitirse el lujo de guardar ases bajo la manga hasta el próximo junio. Necesita de un evento a lo PlayStation Experience, donde ratifique su compromiso férreo para con la base instalada de Xbox One. De tal modo, Sony sorprendió a propios y extraños con Uncharted: The Lost Legacy, The Last of Us: Part II o Knack 2.

Daniel Ahmad, analista en Niko Partners, clarifica a la perfección el estatus de Xbox como división: “Los beneficios asociados a Xbox Live y la venta de software crecen a buen ritmo: los usuarios gastan más por transacción y adquieren muchos más juegos. Por el contrario, las ventas de Xbox One apenas responden, decreciendo a pasos agigantados los beneficios de hardware. […] Microsoft obtiene dinero de los servicios más que de su hardware. Necesita potenciar su ecosistema, lo que no es fácil con una tienda de Windows 10 harto mejorable y el progresivo desinterés hacia Xbox One”.

La conclusión más lógica (temida por muchos) es que Xbox acabe convirtiéndose en una plataforma digital, lo que propiciaría el monopolio de Sony en cuanto al hardware de sobremesa. Malas noticias para todos.

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.