Hace poco os presentamos Autumn, un serious game en proyecto con las consecuencias de la violencia sexual como tema central. El juego, basado en el uso de tecnología de realidad virtual, pretende en primer lugar ponernos en la piel de una superviviente para que empaticemos con ella, y en segundo llegar a ser útil como herramienta terapéutica en el tratamiento necesario tras un ataque. Escribiendo aquel artículo me surgió la misma duda que a muchos lectores: ¿realmente puede ser curativo sumergirse en primera persona en una experiencia traumática similar a la sufrida? Y más en general, ¿qué posibilidades terapéuticas tienen los videojuegos, los serious games y la tecnología de la realidad virtual?

Para responder esta pregunta hemos hablado con Sonia Cruz, psicóloga experta en el tratamiento de la violencia sexual. Lo primero que hay que aclarar es que ningún serious game, por bien realizado que esté, “puede sustituir una terapia al uso”. La razón para ello es simple: para tratar a una víctima de violencia sexual, el acompañamiento humano es imprescindible. “Lo que cura”, asegura Cruz, “es reconectar con los demás”. Una de las consecuencias de sufrir un ataque es la pérdida de conexión con el resto de personas, la sensación de ruptura que causa el trauma. El trabajo de revinculación tiene mucho peso: “en terapia”, afirma, “se dice que da igual la técnica: lo que importa es la empatía”.

Dicho esto, lo cierto es que los serious game, videojuegos y aplicaciones informáticas sí pueden ser una herramienta útil como complemento a las técnicas de terapia. De hecho, aunque su uso no es mayoritario sí hay ya algún ejemplo: Sonia Cruz nos habla de “El mundo de EMMA”, un sistema de realidad virtual desarrollado por un grupo de investigación de la Universidad Jaime I. EMMA, y su adaptación para niños EMMA-Infancia, se utiliza para tratar el estrés postraumático en víctimas de maltrato; ya hay datos que demuestran una mejora en los síntomas gracias a su uso.

Para entender cómo puede ayudar un juego a una víctima hay que saber primero cómo es la terapia que se suele utilizar. Los síntomas del estrés postraumático (ansiedad, ataques de pánico, insomnio, depresión, revivir el trauma…) “saltan” con especial virulencia cuando quien lo sufre está expuesto a algo que asocie con la experiencia vivida. Da igual que sea porque la persona pase por un lugar que le recuerde con aquél donde sufrió el ataque, que se lo recuerden o lo imagine o incluso que escuche algo relacionado.

Según nos explica Sonia Cruz, una de las técnicas de la terapia es la exposición controlada: se revive en la imaginación la escena para ir ofreciendo a la víctima recursos con los que enfrentarse a la ansiedad, como una especie de salvavidas al que agarrarse en ese momento. Puede ser una persona, un recuerdo positivo, una simple metáfora: cualquier elemento que sirva a la persona como defensa para ir transformando el recuerdo. Así se puede ir desensibilizando y rompiendo la asociación entre el recuerdo del hecho y emociones negativas como el miedo, la ansiedad, la rabia…

Aquí es donde las herramientas interactivas pueden ser de gran utilidad terapéutica, en opinión de Sonia Cruz. Por ejemplo, una recreación virtual como la que propone Autumn puede ser una forma de revivir los recuerdos de forma más realista, pero sin dejar de ser un entorno controlado y seguro. "Se me ocurre que puede ser muy útil", reflexiona Cruz, "si permite a la persona ir modificando la escena, introducir elementos para cambiar el recuerdo".

Comentamos con esta psicóloga varias posibilidades para un hipotético serious game creado como herramienta terapéutica para víctimas de violencia sexual. Una de las ideas que surgieron es que el juego permita detener la escena, rebobinarla, avanzarla y modificarla, "por ejemplo, haciendo que una persona de un bar cercano salga para ayudar" ante la agresión. También le parece muy interesante el uso de la realidad virtual "para el tratamiento en relajación, para entrenar [cómo lograr] la relajación; va a ayudar muchísimo a nivel sensorial.

Los serious games y la realidad virtual también pueden ser útiles ante otro problema derivado del estrés postraumático: "tras una agresión", nos explica Cruz, "el cerebro a veces se 'confunde' temporalmente" y no la "archiva" en el pasado. La terapia consiste en anotar una y otra vez secuencias de hechos posteriores (uno al mes, uno al año…) para que "el cerebro anote que la agresión está en el pasado". La realidad virtual puede servir para "recrear el evento y acto seguido mostrar la secuencia de eventos" que la víctima y su terapeuta hayan programado previamente.

Finalmente, Sonia Cruz nos subraya otro ámbito en el que un juego como Autumn puede ser extremadamente útil: mejorar la comprensión del entorno de la víctima. "El estrés postraumático que produce una agresión sexual no es el mismo que el de un accidente", aclara. "Existe un sentimiento de vergüenza, aislamiento, culpabilización… Son aspectos en los que hay que trabajar. El entorno a veces culpabiliza o sobreprotege" a la superviviente, y eso puede agravar la situación. "[Un videojuego] puede ayudar a empatizar", reconoce, "pero tiene que ir acompañado de mucha explicación para saber qué hacer con toda esa nueva información que se está manejando".

No tenemos forma de saber si Autumn, el proyecto que ha desencadenado estos artículos, es o no una buena herramienta terapéutica: tendremos que esperar a que esté terminado y ponerlo en manos de especialistas para que nos den su juicio. No obstante, queda claro que, en palabras de Sonia Cruz, "el uso de aplicaciones así y realidad virtual tiene muchas posibilidades" como complemento a una terapia completa. Es un campo nuevo, sin duda, y queda mucho que experimentar y que explorar. Quizá los psicólogos del futuro nos receten videojuegos.

Sobre El Autor

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Me llamo Antonio Santo y nací en Málaga en 1985. Estudié (es un decir) Filología Hispánica en Granada, aunque desde que salí de la universidad (sorprendentemente, por mi propio pie) toda mi carrera profesional ha sido en prensa. En 2011 empecé a dedicarme al periodismo de videojuegos en Vadejuegos; un tiempo después me hicieron director de contenidos por mis pecados. Me han dado algún que otro premio por mi obra poética, lo que demuestra que hay gente para todo. Me gusta tocar música, los perros y la buena comida. Llevo sombrero para hacerme el interesante.

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