Nadie puede dudar del apasionamiento y grado de compromiso entre los incondicionales de Shenmue. Década y media permaneció inconclusa la franquicia de Yu Suzuki; años también complicados para SEGA, tras su retirada del mercado del hardware y el lanzamiento de software (mejorable) para las plataformas de sus otrora rivales. 

Entonces llegó la Electronic Entertainment Expo de 2015, cuando el propio Suzuki irrumpió en el media briefing de Sony para anunciar la campaña de financiación colectiva que culminaría la venganza de Ryo Hazuki. Pocas revelaciones en la historia del ocio electrónico han despertado semejante júbilo… incomprensible para quienes nunca jugaron sendas entregas. 

Como con toda campaña de crowdfunding, las reticencias no tardaron en llegar. Los primeros vídeos con gameplay dilucidan un desarrollo por debajo de sus predecesores en profundidad de mecánicas. Por mucho que Shenmue III sea el videojuego con mayor recaudación en Kickstarter, esos seis millones de dólares distan eones del centenar invertido en la producción original. Título que sentó las bases del ‘género’ más extendido durante la última década: el mundo abierto. Hasta Shenmue, deambular por un mapa vivo, sin mayor propósito que observar los quehaceres de los personajes no controlables, parecía una utopía. Investigar el asesinato de nuestro padre era el objetivo, pero nada nos impedía entretenernos en el salón recreativo, alimentar a un gato callejero, parlotear con el vecindario o practicar artes marciales hasta la caída del sol. Porque nuestro entorno obedecía al transcurso del tiempo, de forma que cada establecimiento u actividad fuesen exclusivos de ciertos tramos horarios. 

¿Apunta el lanzamiento de Shenmue I & II al de Shenmue III en 2018 (versión de Xbox One inclusive)?

¿Apunta el lanzamiento de Shenmue I & II al de Shenmue III en 2018 (versión de Xbox One inclusive)?

A Shenmue debemos también los llamados Quick Time Events, con que Suzuki otorgó interactividad a las secuencias cinemáticas: la pasividad  inherente a su visionado se convirtió así en una prueba de reflejos (pulsar el botón indicado en el momento justo), de forma que cada fallo impactase en el desarrollo de los acontecimientos. Tal fue el abuso de QTEs en títulos posteriores, que hoy día se consideran un mecanismo de espectacularidad artificial, al que recurren los desarrolladores incapaces (por habilidad o presupuesto) de convertirlos en mecánicas propiamente dichas.

Tan pionera resultó la exclusiva de Dreamcast que se recurrió a un juego de palabras para enmarcarla: “F.R.E.E.” (Full Reactive Eyes Entertainment). No en vano, surgió como el RPG que narraría el trasfondo de Virtua Fighter, con Akira Yuki de protagonista. Las desventuras de Hazuki demostraron así que RPG y uno contra uno pueden coexistir sin perjuicio cualitativo; que los géneros del videojuego no están grabados en piedra y por ende resultan flexibles, dispuestos a confluir en un todo satisfactorio. La variedad de gameplay llevada a la enésima potencia, como pronto comprendió Rockstar con el primer Grand Theft Auto tridimensional. 

Dichas bondades convierten a Shenmue en toda una lección de historia, motivo por el que muchos consideraban impepinable una remasterización. No en vano, al anuncio de Shenmue III siguió una de las campañas más sonadas en Twitter, bajo el hashtag #SaveShenmue y con el propósito de que las nuevas generaciones descubriesen los orígenes de la franquicia. Se temía que una tercera iteración, lanzada quince años después, echase para atrás a los usuarios más jóvenes. Falta de contexto a la que SEGA puso remedio este fin de semana, durante el evento SEGA FES celebrado en Japón. “Shenmue I & II” en alta definición serán una realidad este año, para PlayStation 4, Xbox One y compatibles. Entre las novedades de la reedición destacan la resolución 1080p; la posibilidad elegir entre el esquema de control clásico y uno moderno; diversas opciones gráficas en PC; una interfaz actualizada y el doblaje tanto inglés como japonés.

Lo primero que captó nuestra atención fue la carátula de Xbox One, considerando que Shenmue III está previsto para PlayStation 4 y PC. En más de una ocasión, Suzuki ha referido a Sony como actor indispensable en el retorno de Hazuki (la cuantía aportada y los términos del acuerdo siguen resultando una incógnita). No obstante, la entrada de Deep Silver como distribuidora hace pensar en una exclusividad temporal, por la que la sobremesa de Microsoft acabaría recibiendo su versión. ¿Y si éste fuese uno de los anuncios reservados para el Xbox E3 2018 briefing?

Los rumores sobre “Shenmue HD” se remontan varios años atrás, cuando se dijo que SEGA había pospuesto la remasterización por los retrasos de Shenmue III. La viabilidad comercial depende de que ambos desarrollos se lancen con la menor separación posible, lo que nos lleva inevitablemente a esta conclusión: la campaña de Kickstarter se materializará en 2018, tal y como Suzuki prometió en las entrevistas concedidas durante el pasado MAGIC Monaco. En este sentido, el E3 de Los Ángeles se antoja la verdadera prueba de fuego para el proyecto, que debería mostrarse en un gameplay extenso y cuasi final. Las expectativas son tantas como las dudas suscitadas por el último (e inexpresivo) teaser, así que Ys Net lo tiene complicado para convencer.

Shenmue I y Shenmue II también podrían resultar contraproducentes para la continuación. Como decíamos, apreciar sus virtudes implica ponerlos en contexto. Determinados aspectos no han envejecido del todo bien, a lo que apuntan los mentados cambios en el esquema de control. ¿Convencerá d3t (estudio responsable) en su adaptación al par de sticks analógicos? Con todo, hay otros problemas que no tienen ‘remedio’, como aquellos fragmentos de juego tildados de farragosos o insípidos. Pocos usuarios actuales soportarán las jornadas de trabajo en el puerto, carretilla elevadora mediante; o los ejercicios de meditación impuestos por Xiuying, tales como airear libros o atrapar hojas al vuelo. Ejercicios que cumplían su propósito en cuanto al desarrollo del protagonista, incentivando nuestra empatía, pero que no casan con el frenetismo imperante.

Ya en Shenmue II, Suzuki se vio obligado a implementar una opción para acelerar el paso del tiempo, tras las quejas de los usuarios más impacientes. No parece probable que la revisión de ‘Shenmue I’ opte por lo mismo, al asegurársenos que se ha respetado “la esencia de los originales”. Igualmente, estamos mal acostumbrados a que los juegos nos lo den todo mascado, cuando en Shenmue el siguiente paso no siempre resultaba evidente. Fue una decisión de diseño intencionada, para que el jugador deambulase a sus anchas por unas calles repletas de posibilidades… y secretos, que sólo los más entregados llegaron a descubrir.

Lo rutinario, lo contemplativo y lo inesperado conforman así el ADN de ambas producciones, por lo que no tardaremos en leer críticas negativas, aludiendo a una franquicia “sobrevalorada” cuyos estándares no se sostienen. Pilares sin los cuáles no concebiríamos ninguno de los superventas paridos por las grandes editoras. Otra cuestión es si Shenmue III optará por las mecánicas de sus predecesores o si por el contrario se renovará para calar entre las nuevas audiencias.

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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