Nintendo Classic Mini: Super Nintendo Entertainment System ya se encuentra disponible. O lo estuvo, mientras se despachaban las miles de reservas que prosiguieron a su anuncio. Visto el furor despertado por su predecesora, usuarios de medio mundo batallaron el colapso de servidores para asegurarse una máquina. Porque como ya dijimos, la nostalgia se ha convertido en el gran negocio de muchas editoras, empeñadas en mirar al pasado por no saber muy bien qué hacer con su presente.

Ya fuera de la caja, SNES Mini equipara en superficie y peso a NES Mini. Eso sí, un diseño fidedigno le resta altura y anchura. El “cerebro de la bestia” cumple veinticinco años como la consola más estilizada de su época, dejando atrás las formas angulosas de la competencia. Esto en lo que a las versiones japonesa y europea respecta, puesto que los estadounidenses recibieron una carcasa radicalmente opuesta (Nintendo of America buscaba un diseño más “agresivo”, al que apilar futuros componentes).

Sea como fuere, la Super Nintendo en miniatura cabe en la palma de la mano y sus materiales recuerdan sobremanera a los originales de 1990. “Power” y “Reset” ganan en consistencia, mientras que la ranura para cartuchos y el botón de extracción se reducen a lo decorativo. Un detalle curioso es la cubierta  a imitación de los puertos para mandos, desacoplable para dejar al descubierto los conectores reales. Son idénticos a los de NES Mini, lo que garantiza la compatibilidad con el Wii Classic Controller y el NES Classic Controller (este último en algunos juegos). Y sí, los mandos de SNES Mini pueden conectarse a NES Mini, lo que alegrará a quienes no pudieron hacerse con un segundo mando.

Incorporar dos gamepads de serie encarece el precio de una consola con menor biblioteca preinstalada, pero también es cierto que la mayoría de usuarios acabarían agenciándose otro mando. Distinta cuestión es la naturaleza de los títulos escogidos, con opciones multijugador pero claramente enfocados al juego en solitario. En este sentido, NES Mini sigue resultando idónea para quienes busquen divertirse en compañía. Más allá de Street Fighter II o Mario Kart, echamos en falta alguno de los formidables puzles que albergó la plataforma.

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Volviendo al periférico de control, la ganancia ergonómica y lo agradable al tacto invitan a invertir más horas frente al televisor. Esto pese a que el cable sigue quedándose corto. Ha incrementado su longitud, pero no lo suficiente como para separarnos una distancia prudencial del televisor. Toca desempolvar los alargadores adquiridos en su momento o agenciarse cables HDMI y micro USB de bastantes metros. Porque Nintendo vuelve a dejarnos sin adaptador de corriente, siendo la mejor opción utilizar cualquier puerto USB del televisor (de voltaje suficiente). Para evitar riesgos, la consola nos pide aguardar unos segundos tras deslizar el botón de apagado, de forma que no dañemos su almacenamiento interno (512MB).

Respecto a la interfaz, el añadido más interesante es el rebobinado de puntos de suspensión (cuatro por juego), lo que nos devuelve al momento anterior a un salto mal calculado. El sistema no resulta demasiado intuitivo, comprendiendo pasos de más, pero lo agradecemos en retos exagerados como Contra III, Super Ghouls ’n Ghosts o Super Castlevania IV. Por lo demás, figura un selector de idioma, protectores de pantalla y modos de visualización (original, 4:3 y televisor antiguo) con once fondos a elegir.

El software de emulación gestado por NERD, división parisina de investigación y desarrollo, recupera con acierto las bondades de los chips Super FX y Super FX2 (Star Fox, Yoshi’s Island). Por no hablar de la tecnología inherente a cartuchos como Super Mario RPG (SA1 CPU) o Super Mario Kart (NEC DSP-1). Los juegos lucen mejor que sus originales en términos de colorido y definición, aunque sin perderse aquello que los hizo únicos. Como en toda recopilación, encontramos ausencias sonadas, pero cada título incluido vale su peso en oro. Además, hablamos de juegos más complejos que los vistos en la microconsola de ‘8 bits’, aguardándonos centenares de horas hasta alcanzar todos y cada uno de los segmentos de créditos.

Por mucho que algunos sigan aludiendo a soluciones caseras como Raspberry Pi, Nintendo vuelve a ofrecernos un producto diseñado con mimo por dentro y por fuera. Regalo estrella de la próxima campaña navideña… siempre y cuando se cumpla la promesa de un incremento de stock. Si jugaseis con el cerebro de la bestia hace un cuarto de siglo, os aguarda un torrente de recuerdos. Si no, una lección impagable de historia, con la que comprender aquello de que “ya no se hacen juegos como los de antes”.

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Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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